lunes, 6 de febrero de 2017

“¡DAR LA VIDA POR LOS DEMÁS!”




“¡DAR LA VIDA POR LOS DEMÁS!” 



Escribir sobre dar la vida por los demás implica una enorme responsabilidad. Hoy me atrevo a aceptar el reto, con una sola condición: por favor, corríjanme si lo que digo no es correcto, esto es, si no explica lo que significa “dar la vida por los demás".
Hecho este preámbulo entro en el tema, después de haber rezado un Padre Nuestro.
Se puede dar la vida por los demás de muy diversas maneras, pues basta hacer las cosas buscando ese fin.
Dar la vida por los demás es una obligación, no es una devoción.
Toda persona honesta y fiel a sus creencias y a la humanidad, tiene que estar dispuesto a dar su vida por los demás.
Comprendo y entiendo que dar la vida por los demás es la demostración de un amor que está por encima de lo normal.
La santidad en grado heroico es dar la vida por los demás.
Para estar dispuesto a dar la vida por los demás no es necesario dedicar la vida a los demás, como puede ser, por ejemplo, el caso de un sacerdote.
Estar dispuesto y decidido a dar la vida por los demás es tener un grado de amor fuera de lo normal.
Dichosos los enamorados de la vida, que están dispuesto a dar la suya por los demás.
Estar dispuesto a dar la vida por los demás solo es posible si se ha recibido una educación en valores de enorme calidad.
Dar la vida por los demás es una heroicidad del amor. Es la mejor expresión de la lealtad al ser humano.

Dar la vida por los demás es ser santo de verdad.

viernes, 3 de febrero de 2017

“JUSTICIA SOCIAL Y PERSONAL”.



“JUSTICIA SOCIAL Y PERSONAL”. 



La justicia social es la justicia de la humanidad.
La justicia no es gremial. Ya se dieron cuenta los romanos, como pone de manifiesto la definición clásica de Ulpiano: justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, lo que es suyo, su derecho, lo que se convierte en una obligación de los demás.
La justicia es hacer el bien, tratando de eliminar el mal, más allá de cualquier consideración que no sea precisamente ésta: la justicia del bien.
La dignidad de la criatura humana requiere la justicia. Y la exige en grado sumo. 
La justicia social es la justicia de la honestidad, de la fidelidad y del amor al ser humano y a todo lo que le rodea, como el hábitat natural.
Cualquier progreso personal y social tiene que estar fundamentado en la justicia social y personal.
La dignidad del ser humano se manifiesta en todos los actos de amor, de honestidad y de fidelidad a la verdad, que solo son posibles en un ambiente regido por la justicia social y personal.
Considerar al ser humano como mercancía, es valorarle más por sus obras que por su condición. Es una injusticia que solo beneficia a los fuertes.
Benditos y alabados sean los honestos, fieles y honrados que viven, practican y respetan la justicia social, personal y mundial, más allá de sus propios beneficios materiales y sociales.
Y no conviene olvidar los beneficios espirituales, que son intangibles de un valor incalculable y que no pueden ser objeto de cambio.
Amar la justicia social, vivir de acuerdo a sus normas y conductas y repartirlas con prodigalidad y humildad, es caminar por el sendero de la santidad.
La justicia social y personal es un bien no negociable, intransferible y de valor incalculable, que obliga a respetar al ser humano en cuanto portador de valores y merecedor de todo respeto y protección.

La justicia social y personal es el bien hecho realidad.

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