“¡LOS USURPADORES!”
Usurpar es apropiarse
injustamente, vilmente habría que decir, del cargo, de la responsabilidad o de
la identidad de otra persona o cargo.
Usurpar es apoderarse
injustamente de un derecho o cargo que, por justicia, no le corresponde.
La usurpación y el
usurpador siguen existiendo.
Hay quien puede
usurpar un cargo por alianzas malignas, o porque ha sido apoyado por quien
ostenta el poder, quien, a su vez, puede que haya conseguido ese poder de forma
y manera, cuando menos, dudosa. Porque el mal se une y se suma al mal.
Hay usurpadores, y los
habrá, mientras siga existiendo el demonio del mal. Hay personas que por el
poder se someten al mal, se convierten en verdaderos esclavos del mal.
En la política, y en
los cargos de autoridad, existe la posibilidad de que haya usurpadores que
ocupan cargos de gran autoridad.
“¡Las sociedades se
convierten en marionetas cuando no existe la honesta participación y unión de
los ciudadanos!”
Las sociedades que
permiten la autocracia, permiten, con gran facilidad, el desarrollo y el poder
de los usurpadores.
Se puede ser un
usurpador con todas las de la ley, la ley o leyes vigentes en cada momento.
Hay acuerdos políticos
contra natura, apoyados por leyes injustas, que permiten que quien menos votos
sacó tenga un cargo de responsabilidad local o nacional. Eso es
usurpar.
Que haya usurpadores
es una consecuencia de la pasividad e inactividad del pueblo, y las alianzas
contra natura, para tener poder.
Los arribistas, que
son una forma de usurpadores, se aprovechan del pueblo pasota, y de las
creencias de las personas de buena voluntad, para usurpar el poder en las
instituciones que son el objeto y la ambición del usurpador.
Mientras no haya un
pueblo honesto, unido y participativo, el desarrollo de los usurpadores,
arribistas y obsesos por el poder está asegurado.
El poder y el presumir
del cargo son ambiciones de los usurpadores y de los obsesos del poder.
Un país que permite
que a los puestos de gobierno, a los puestos de autoridad y responsabilidad de
gobierno, arriben usurpadores y obsesos por el poder, está condenado a sufrir
las consecuencias del mal que esas personas generan para conseguir sus metas,
sus ambiciones, y sus ansias de poder y representar.
Esos usurpadores están
sometidos no solo al mal, sino al mal de los que los sostienen. Son marionetas
que apoyan y secundan las órdenes que les dan los que le sostienen en el poder.
“¡Usurpar es un delito
de lesa humanidad!” Que no tiene caducidad.
“¡El usurpador
destroza todo lo que tiene de bueno la autoridad!”
El usurpador es un mal
que siempre hay que tratar de evitar, porque por donde va y hace, va dejando
una estela de maldad que puede llegar a salpicar a toda una sociedad, incluso a
todo un país.
Los usurpadores tienen
que ser desenmascarados y apartados de la autoridad, del poder que tengan. En
caso contrario, la sociedad sufrirá las consecuencias del mal.
Los usurpadores son
los grandes enemigos de la sociedad.
Los usurpadores son
una lacra que hay que eliminar.
Los usurpadores son
súbditos del mal.
El usurpador es una
aliado del mal.
El usurpador es un
enemigo fatal.
El usurpador es el
mal.