miércoles, 16 de septiembre de 2020

“¡REZAR POR LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS!”

 

“¡REZAR POR LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS!”  

“¡El poder de la oración es tan grande como por ella, por la oración, nos comunicamos con Padre Dios!”

Comunicarnos con Padre Dios es de las cosas más grandes e impresionantes que somos capaces los seres humanos con la oración.

“¡Orar, rezar es hablar con Dios!”

“¡Rezar, orar es hablar al instante con Padre Dios!”

¿Hay mayor poder de comunicación? No hay, ni lo habrá.

“¡En la medida y en la cantidad de personas que rezamos por la misma intensión, en esa medida y cantidad recibiremos las bendiciones de Padre Dios!”

“¡Tenemos el mayor poder de la creación: rezar, orar, hablar con Padre Dios!”

¿Qué hacemos los monoteístas? ¿Cada uno rezando por la misma intención? Padre Dios nos devolverá el favor a ese número de personas que rezan juntos por la misma intención.

“¡Cuándo seamos miles, millones de personas rezando por la misma intención, miles, millones recibirán esa bendición!” Esa es la diferencia, es la solución.

¿Por qué no rezamos por la misma intención todos los monoteístas?

¿Qué nos separa, que nos desune, que no nos une? Esa es la cuestión.

¿Cómo es posible, que todos los que amamos y adoramos al mismo Dios, no recemos juntos para obtener su bendición y solución?

La historia nos lo demandará.

Ha habido conatos de de unión, pero solo de mahometanos, judíos y católicos. ¿Dónde están las demás religiones?

La historia nos lo demandará.

No he conseguido que mi sueño de la gran, real y verdadera solución a la pandemia del coronavirus, se haya realizado. No digamos lo que viene ahora: la crisis económica y social. Si no la tenemos ya encima.

No dejaré, mientras tenga un hálito de vida, en seguir rezando, pidiendo, rogando la unión de los monoteístas para, juntos rezarle, a ese Dios que amamos y adoramos, y nos dará la solución.

La hora de la unión, de la hermandad, de los monoteístas, hace tiempo que llegó.

¿A qué esperamos?

Ese Padre Dios, que nos hizo sus hijos, y como tales, somos todos hermanos, nos demandará nuestra desunión.

Tenemos la solución, y no la ponemos en práctica.

No solo nuestro Padre Dios, la humanidad, nos lo demandará.

La historia nos juzgará.

“¡REZAR POR LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS!”   Que se convierta en realidad, es la solución.

 


lunes, 14 de septiembre de 2020

“¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD”. “¿QUÉ ES UNA SOCIEDAD?”

 



“¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD”. “¿QUÉ ES UNA SOCIEDAD?” 


Una comunidad es un conjunto de ciudadanos reunidos por la cercanía.

La comunidad tiene unos límites físicos, en las cuatro direcciones.

“¡Una comunidad debe ser una hermandad!”

La falta de hermandad en una comunidad conduce al aislamiento personal y social unas personas se alejan de las otras y se pierde el poder de la unión y de la participación.

“Divide y vencerás con y repartiendo el mal”. Este refrán sigue en vigor y cada vez con mayor eficacia.

“¡El ser humano, como ser social, necesita a sus iguales!”

Nadie es autosuficiente. Todos dependemos de los otros.

De la misma manera: una comunidad unidad y participativa soluciona todos sus problemas, fortalece la hermandad, eleva la felicidad y, si es en libertad, refuerza y prolonga la felicidad.

La unión vecinal es una necesidad vivencial, existencial y tiene una gran utilidad.  (P)

“¡¡¡El progreso de los pueblos está relacionado con la honesta participación individual y con la unión vecinal!!!”

¿Qué es una sociedad? El conjunto de ciudadanos que conforma un territorio mucho mayor que una comunidad.

Una sociedad es y puede ser una Nación, un País y hasta parte de un continente.

También se llama sociedad a la unión de un grupo de vecinos con unos fines determinados. Las hay mercantiles, deportivas, recreativas, sociales, vecinales (…)

La sociedad en la que vivimos tiene su propia vida e historia. Tenemos que reforzarla con nuestra honesta participación, en especial en la unión.

“¡La honesta participación es el fundamento de todos los bienes y fortunas de una comunidad y de una sociedad!”

“¡La unión vecinal es el cimiento más sólido de la felicidad personal y social!”

La unión vecinal se aprende de niño y se practica de mayor. No se improvisa ni surge por generación espontánea.

“¡La unión vecinal exige una historia, una cultura, una educación y unos valores de cohesión y unión que no se improvisan, sino que son una consecuencia!”

“¡Benditas y alabadas sean las comunidades y sociedades que mantienen su honesta participación en la convivencia, y en una constante y real unión, que la fortalecen cada día y que son un ejemplo para las generaciones siguientes!”

La convivencia es una consecuencia de los valores morales, éticos o religiosos, que deben dar como resultado una unión fundamentada en la honesta participación, de, al menos la mayoría.

¿Qué es una comunidad? ¿Qué es una sociedad? La consecuencia de la educación en valores honestos y comunitarios, que les llevan a una unión.

¿Cuál es su opinión de su comunidad y sociedad?

¿Qué propone de acuerdo a su honesta participación?

¿Es usted feliz y libre?

Le ruego me ayude con su información.

Gracias.

Como creyente: Que Padre Dios le bendiga, a su familia, amigos y a su comunidad y sociedad.

 

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