viernes, 2 de diciembre de 2016

¿QUIÉN O QUIÉNES SON LOS CULPABLES? LA CULPABILIDAD.




¿QUIÉN O QUIÉNES SON LOS CULPABLES?  LA CULPABILIDAD. 



¿Quién no se siente culpable de algún mal personal, familiar, social…?
Quien se sienta culpable y se arrepiente, sinceramente, por su honesta educación en valores éticos o religiosos, va camino de la santidad.
Quien no se siente culpable de nada denota una clara mala educación, no tener valores morales o éticos, y vivir de espaldas a su propia realidad.
La responsabilidad es cimiento de la bondad y de la realidad, y con la responsabilidad, y por la bondad, nos damos cuenta de lo que somos culpables.
Leo, con mucha frecuencia, denunciar injusticias reales. Hay quien grita con energía, pero… ¿con qué coopera, directamente, en la solución al problema que denuncia?
Denunciar sin hacer nada para solucionar el problema no sirve de nada, es egolatría, es creerse mejor que los demás: los demás son los malos y yo el bueno.
Denunciar y no hacer nada es lo fácil y sencillo, pero sin brillo.
Repito, y lo haré hasta la saciedad ¿Con qué tanto por ciento de nuestros ingresos cooperamos para paliar la pobreza y las necesidades de los demás?
¿Qué hace, qué hacemos, para cooperar al bien de los demás?
Es importante quejarse, manifestarse y repudiar el mal de los demás, pero si todo ello no va acompañado de hechos, se queda en el lamento que se desvanece y desaparece como el viento.
¿Quién o quiénes son los culpables? Todos, todos nosotros, somos los culpables porque el bien, como el mal, es algo solidario y ¿somos solidarios?
No quisiera ser pesimista, ni derrotista: no es mi intención.
Mi intención es ayudar e informar en la medida de mis posibilidades, y por ello me planteo esta pregunta ¿qué culpa tengo en lo que me rodea?
La información debe ser el medio por el que nos demos cuenta de lo mal hecho, para pedir perdón.

¿Quién o quiénes son o somos los culpables del mal que nos circunda?

lunes, 28 de noviembre de 2016

“LA ESPERANZA”.



“LA ESPERANZA” 


La esperanza es la virtud de las personas humildes de corazón, cuyas almas están llenas de amor.
La esperanza llena la vida de ilusión y de contenido.
Vivir sin esperanza es la muerte en vida.
¿Realmente hay alguien que no tenga esperanza? Creo que no.
Todos, me atrevería a decir que por instinto, tenemos la esperanza de una vida mejor.
La gran esperanza del momento - quizá de siempre, aunque ahora de manera especial, pues nos enfrentamos a la gravísima situación del ataque al hábitat natural, que si no se corrige, eliminará la esperanza de vida natural en la Tierra – es que seamos y nos comportemos como seres humanos honestos y libres.
La esperanza se basa en la confianza del libre y honesto comportamiento.
Sin la honestidad no hay esperanza.
Los grandes y peligrosísimos males de la humanidad, creo que son causa del comportamiento derivado de la falta de la honesta esperanza.
Esperanza es esperar el bien.
La única esperanza ante el mal es que éste desaparezca.
La esperanza es un deseo, un anhelo del comportamiento cívico y amoroso de las personas. No hay esperanza si las personas no somos lo que somos.
Perder la esperanza es llegar a un punto de no retorno.
Perder la esperanza es el final del camino del bien y el comienzo del camino hacia el mal.
Perder la esperanza es haber llegado a un momento en que el mundo y la vida dejan de ser habitables.
La esperanza se aprende de niño y se desarrolla, a lo largo de la vida, por el conocimiento y el amor.
Se pierde la vida si se pierde la esperanza.
Quien no tiene esperanza vive la amargura del mal.
Vivir sin esperanza es vivir el mal sin remedio y sin esperanza.
La esperanza es el bien del momento siguiente.
Lo último que se pierde es la esperanza. 



viernes, 25 de noviembre de 2016

“TODOS VIVIMOS DE LA VIDA DE NUESTROS HERMANOS, DE LA VIDA DE LOS DEMÁS”



“TODOS VIVIMOS DE LA VIDA DE NUESTROS HERMANOS, DE LA VIDA DE LOS DEMÁS”



Vivimos de la vida de nuestros hermanos y, algunas veces, parece que les consideramos, peyorativamente hablando, como primos.
Nadie es absolutamente autónomo e independiente de los demás.
Somos y vivimos necesitando, imperiosamente, del concurso y de la ayuda de los demás.
No ayudar a los demás es un pecado personal y social.
La interdependencia que todos tenemos tiene mucho más valor que el económico y no se puede pagar con dinero. Esa necesidad de los demás, y los demás de nosotros, no se retribuye ni se paga con dinero.
El dinero es un  medio pero no un fin, y quien lo tergiversa y lo convierte en un fin camina, certero, a la desgracia de amar el dinero y de necesitar tener mucho dinero, lo que le produce una ansiedad que va en aumento y termina por dominarle. Entonces nos olvidamos de los demás y somos unos esclavos de ese dinero, y por ese dinero, al mismo tiempo, oprimimos.
El rico dominado por el dinero es una persona equivocada, pero siempre digna de compasión, como todo ser humano, y debemos pedir por ellas y por ellos. Son personas que no pueden vivir la amistad, el consuelo, la alegría ni la plena felicidad, porque el dinero atenaza y asfixia, y para respirar necesitan ganar más dinero, y así hasta la muerte que es el final más real y verdadero. A esa muerte que les llegará se enfrentan con desesperación al ver que no se pueden llevar nada, absolutamente nada, a la otra vida de todo lo que en esta vida les ha dominado: han dedicado su vida y sus ilusiones y esfuerzo a no sé qué otras cosas vinculadas al dinero o que tienen la riqueza como fin.
Quizá cometamos el grave error de no considerar y agradecer la ayuda de los demás, de lo mucho que recibimos de ellos a diario o de forma esporádica, y no les expresamos nuestro agradecimiento.
Tratemos de corresponder y agradecer los beneficios, ayudas y demás buenas obras que nos hacen los demás y seamos conscientes de que los necesitamos para nuestra felicidad.
Vivimos con y de la vida de nuestros hermanos, esperemos darnos cuenta y tratar de corresponder con agradecimiento y por honestidad.

Nadie vive sin necesitar la ayuda de los demás. Ni los demás sin nuestra ayuda.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

“PUNTO DE NO RETORNO” .



Publico hoy miércoles 23 de noviembre de 2016 por la urgencia del tema.

“PUNTO DE NO RETORNO” 


¿Ya hemos llegado al punto de no retorno en la destrucción de nuestro hábitat natural? Es uno de los hechos de mayor irracionalidad de la humanidad porque puede ser irreversible.
¡No quiero creer que aún no estemos a tiempo de poder seguir teniendo un hábitat natural!
Siempre se puede estar a tiempo de arrepentirse, enmendarse y corregir los errores y pecados que hayamos cometido.
También es irracional no arrepentirse y no corregir.
Somos la única especie terrena capaz de hacer el bien o hacer el mal por la libertad que tenemos.
¿CÓMO HACER COMPRENDER QUE TENEMOS QUE COMENZAR YA, PERO YA, A ELIMINAR TODO AQUELLO QUE ALTERE, CONTAMINE O DESTRUYA NUESTRO HÁBITAT NATURAL?
Usted, yo, el vecino, el amigo, el familiar, toda la humanidad es responsable, por activa o por pasiva, del desastre que le estamos dejando a nuestros hijos y nietos, y puede que el desastre incluso nos llegue a nosotros. Se nos aproxima.
Quienes recibirán el perdón son quienes comenzaron o comienzan ahora a no contaminar ni destruir el hábitat natural, y serán llamados honestos eternamente.
Nadie tiene la menor disculpa de no contribuir. Todos estamos obligados a proteger lo que es de todos, y todos necesitamos.
Que los habitatistas seamos consecuentes y nuestro comportamiento sea ejemplo para salvar el momento crítico que vivimos.
Pero en caso contrario estemos contribuyendo a alcanzar ese punto de no retorno: lo habremos hecho si no actuamos ya, sobre la marcha. No mañana, hay que empezar hoy y ahora.
Quien no actúe y no participe honestamente sobre la marcha, y no comience a actuar protegiendo el hábitat natural, es y será responsable del daño causado.
Llegar al punto de no retorno será tan grave y de tanta responsabilidad suya y mía, que no sé cuál será la pena que mereceremos. Será tremendo.
¿Qué está haciendo ya? ¿A qué espera? ¿A dónde irá? ¿A dónde iremos? Quienes lo vivan lo juzgarán.
Aún estamos a tiempo.

No se puede esperar.

lunes, 21 de noviembre de 2016

“PEDIR PERDÓN”.



“PEDIR PERDÓN”



Pedir perdón debe de ser un gesto y un hecho que manifiesta y demuestra el arrepentimiento al daño causado.
Los seres humanos tenemos la debilidad de ser pecadores. Pero eso no es lo peor: lo peor es no arrepentirse y no pedir perdón.
Siempre debemos pedir perdón para, por lo menos, tratar de compensar, y si es posible remediar, el daño causado.
Quien pide perdón con honestidad y amor merece que su perdón sea aceptado. Merece ser perdonado.
Los grandes aliados del perdón son la humildad y la honestidad.
La humildad es la virtud que inspira la necesidad y da la fortaleza de pedir perdón.
La vida está llena de errores y de pecados, pero quien  se arrepiente y pide perdón merece ese perdón con la penitencia que le fuere impuesta, como pago del daño causado.
Pedir perdón es un medio necesario para poder caminar por el sendero del bien.
Pedir perdón debe ser el fin del error y del pecado, si ha sido pedido con toda la debida honestidad y sinceridad.
Debemos fortalecer la humildad, que es la gran virtud de la convivencia, de la paz y del amor.
Sin humildad la vida se llena de pena y de dolor. El arrepentimiento y pedir perdón con humildad es el medio de corregir y de enmendar el daño causado.
La humildad fortalece la vida y debe ser el medio para conseguir el perdón cuando se pide con humildad.
Pedir perdón debe ser el acto y el gesto final para alcanzar el perdón.
Pedir perdón debe ser el fin del pecado y del error.




viernes, 18 de noviembre de 2016



“EL RESPETO”  Y RESPETAR”.  “RESPETAR Y EL RESPETO”. 


El respeto, respetar, es un signo de grandeza, de humildad, de valor, de educación y de libertad.
El respeto es una necesidad para convivencia normal y feliz.
Sin respeto no hay posibilidad de convivir de forma natural, y las relaciones se convierten en un infierno.
El respeto es una de las características y expresiones del comportamiento humano, del bien y del amor.
Faltar al respeto y no arrepentirse - a quien sea y a lo que sea - es faltar a uno de los pilares del honesto, educado y feliz comportamiento y convivencia, y denota y manifiesta el pensar y el actuar del que falta al respeto con premeditación y alevosía.
Faltar al respeto degrada la convivencia, envilece la relación y crea una separación y un muro que hay que trata de derribar, pidiendo perdón con todo arrepentimiento y humildad.
Quien pide perdón es digno de recibirlo, y se merece el perdón.
Perdonar es de personas grandes, magnánimas: personas que heredado unos valores, los han aprendido y los han practicado.
Benditos y alabados sean los que piden perdón por haber faltado al respeto. Son valientes, generosos y merecedores del perdón y del abrazo fraternal y del reconocimiento al valor y humildad, merecedores de ese perdón y del abrazo con amor.
El respeto es un comportamiento esencial en la feliz y educada convivencia.
El respeto es la gran demostración del valor humano y de la educación del portador de ese respeto y valor.
Respetar es amar con educación y repartirlo en la convivencia.
Respetar es compartir y vivir la feliz convivencia.
Respetar es convivir en libertad y felicidad.
El respeto coopera al bienestar personal y social.
El respeto denota amor y educación.

El respeto es una necesidad.

lunes, 14 de noviembre de 2016

“LAS REDES SOCIALES”



“LAS REDES SOCIALES”         



Las redes sociales son uno de los grandes avances de la humanidad.
Tenemos unos medios que nos permiten comunicarnos fácilmente y al instante, algo que nunca antes habíamos conseguido.
Las señales, la carta, luego el telégrafo y el teléfono y ahora las redes sociales, nos han permitido que nos comuniquemos vis a vis a distancia.
Todo siempre tiene un uso y un abuso.
¿Estamos abusando de las Redes Sociales? Sin lugar a dudas.
Hay quien camina y no mira por donde pisa porque, al mismo tiempo, recibe y envía  mensajes con el móvil. Gracias que no hay huecos en las aceras, porque habría muchas machucaduras. Esto es un claro abuso de la técnica, con graves perjuicios porque nos está convirtiendo en individualista, pasotas y esclavos adquiriendo costumbres y hechos que nos aíslan de la comunicación en persona.
Las malas costumbres tienen la ligereza y la facilidad de adquirirse, practicarlas y desarrollarlas con una enorme facilidad. Y no digamos si además no hemos recibido una educación en valores éticos, morales y religiosos.
La educación y la información en valores son tan necesaria que, sin ellas, la vida se convierte en una sumisión pudiendo llegar a la esclavitud.
La globalización y la técnica son los dos grandes y maravillosos logros del siglo XXI. Inventos y medios que nos permiten y nos permitirán el progreso, la felicidad y la libertad.
El mal uso y abuso de esos medios, hoy imprescindibles, nos llevarán a un fracaso grave y de graves consecuencias, porque las malas costumbres son generacionales, y por mucha técnica que exista, el tiempo y las costumbres no entran y salen como el viento, son  duraderas y hasta difíciles de erradicar.
Benditas y alabadas sean las honestas y veraces Redes Sociales.
Las Redes Sociales nos van a permitir progresar en la medida del bien, de lo bueno y sano con que actuamos y, en especial, con la honesta participación que las usemos y utilicemos.
¿Qué somete al ser humano?  Todo aquello que nos promete algo que no es capaz de dar: la felicidad.
Con la honesta y feliz participación, la vivencia de las Redes Sociales y la Globalización haremos un mundo mejor, si vivimos con libertad.
Las Redes Sociales nos han unido, no nos separemos físicamente, porque la relación personales necesaria para el amor, la felicidad y la libertad.
Las Redes Sociales son un medio y no un fin.

viernes, 11 de noviembre de 2016

“LA VOLUNTAD POPULAR”.



“LA VOLUNTAD POPULAR” 


¿Qué es la voluntad popular? La que manifiesta la mayoría de un pueblo honesto, unido, participativo y libre.
Las uniones minoritarias son muy dignas y necesarias, pero no pueden decir que ellas representan la voluntad popular.
Hay quien se subroga el poder y la autoridad de otros y dice: “según la voluntad popular” ¿Dónde y quiénes han manifestado esa voluntad? ¿Qué unión o uniones de ciudadanos honestos, que suman al menos la mayoría, han dado a conocer su voluntad? Si estas preguntas se pueden responder con datos, entonces sí hay voluntad popular.
Hay que propiciar y apoyar a las mayorías.
Las uniones, aún de la mayoría, tienen dos condicionantes imprescindibles: la honestidad y la participación.
Sin la honestidad y la participación no existe la verdadera y real voluntad popular. Existirá la voluntad de esa mayoría, que no tiene la autoridad, sino la representación de esa mayoría.
Todo en la vida humana tiene unos cimientos y condicionantes que los diferencian de los entes que no los tienen.
La unión hace la fuerza, pero sin honestidad y sin participación no hay la fuerza de la voluntad popular. No basta la unión, ni aún de la mayoría.
El número no tiene la verdad. La verdad es la que tiene los números.
La verdad, la autoridad y el poder están y han estado en los pueblos honestos, unidos, participativos y libres, y de ellos nace y se desarrolla la voluntad popular.
La voluntad popular debe ser el comienzo, el camino y el final del bien de la comunidad.
La voluntad popular es la meta a conseguir para aumentar la felicidad y la libertad.

La voluntad popular es una necesidad para cambiar el mal por el bien.

lunes, 7 de noviembre de 2016

“LA POBREZA”



“LA POBREZA”


La pobreza se eliminaría totalmente si todos los que no somos pobres aportásemos un tanto por ciento (que debería ser el mismo tanto por ciento para todos) de los medios que tenemos. 

Por favor: ¿qué tanto por ciento propone?

“LA POBREZA”



“LA POBREZA”



Todas las manifestaciones que avisan, advierten y hasta exigen una solución para la pobreza son realmente encomiabas, en especial, en los lugares o en los tiempos en los que la pobreza es severa.
¡El bien no justifica los medios! Hay quien insulta por defender algo bueno. Pone ejemplos reales y verdaderos – que pueden ser acordes o no al tema tratado - y, a continuación, insulta, falta a la fama. Este comportamiento, lógicamente, es consecuencia de una mezcla curiosa: mala educación y buena voluntad.
El insulto jamás tiene valor: nunca es fundamento de nada y nunca es defensa de un argumento, por muy buena voluntad que se tenga.
Las personas que reclamamos, manifestamos y exigimos una solución – que la hay – a la pobreza, ¿participamos educadamente y con nuestros medios - con un tanto por ciento de nuestros ingresos, por ejemplo - para paliar la pobreza?
Pues puede darse el caso de quien se indigna con la pobreza y echa la culpa a los demás, ¡pero no aporta nada!, ¡solo sus quejas!
Quien manifiesta, reclama y no participa educadamente y con sus ingresos, no tiene la menor autoridad para exigir nada.
Hablar y decir es muy fácil y queda uno muy bien.
¡La queja es una evasión, no una solución!
Hacer, hacer y volver hacer es la única solución.
Aportar, aportar y aportar es la única solución.
Participar honestamente es la única solución.

La pobreza no se elimina solo con la queja.

viernes, 4 de noviembre de 2016

“¡HAY QUIENES SUBE ESCALONES Y HAY QUIENES LOS BAJAN!"



“¡HAY QUIENES SUBE ESCALONES Y HAY QUIENES LOS BAJAN!"



La vida es muy corta y de mucho valor para perderla en bajar escalones.
¿Quiénes bajan escalones? Los insolidarios, maleducados, deshonestos, paternalistas, individualistas, pasotas, egoístas…
Todo lo que no sea hacer el bien y repartirlo, es bajar escalones.
La bajada de los escalones conduce a la infelicidad y reduce la libertad.
¿Quiénes suben escalones? Los honestos, educados, solidarios… los buenos que van camino de la santidad.
Benditos y alabados sean los buenos, que con su bondad nos reparten felicidad y libertad.
Subir escalones es una gozada, llena el alma y el corazón de ilusión y de esperanza.
Cuando la mayoría de nosotros -los seres humanos que tenemos cuerpo y alma capaces de ser felices y libres– seamos buenos, y vayamos en busca de la santidad, el mundo será lo que debe ser: el paraíso terrenal.
Perdemos la vida en tener y no repartir. En saber y no enseñar. En amar cosas sin amar a los demás. Cuando aplaquemos, mejor eliminemos, nuestro egoísmo, viviremos la plena felicidad, porque la estaremos repartiendo.
La felicidad sin darla y repartirla a los demás es pura ilusión. No es realidad y mucho menos es felicidad.
Bajar escalones es más enervante, lo convierten a uno en una fiera indomable, capaz de repartir el mal como cosa natural.
Subir escalones es ir camino de la santidad, el mayor logro personal, la vida se llena de pleno contenido que rebosa y damos ejemplo que, seguro, alguien copiará e imitará y caminaremos juntos en la misma dirección, la gloria de la santidad.
Subamos y no bajemos escalones, y la vida y el entorno se llenarán del aroma del amor de quien reparte bien porque es lo que tiene y lo da.
Subir siempre, para ver con más perspectiva la vida y ver el camino que estamos recorriendo y hacia dónde vamos.
Será el ejemplo que todos necesitamos ver, oír e imitar.

Suba escalones, le animo, que nos hará felices a todos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿QUIÉN SABE SI HEMOS LLEGADO – CON LA CONTAMINACIÓN Y DESTRUCCIÓN – AL PUNTO DE NO RETORNO?



¿QUIÉN SABE SI HEMOS LLEGADO – CON LA CONTAMINACIÓN Y DESTRUCCIÓN – AL PUNTO DE NO RETORNO?


Por favor, pueden contestarme a la siguiente pregunta: ¿HEMOS LLEGADO AL PUNTO DE NO RETORNO POR LA CONTAMINACIÓN Y LA DESTRUCCIÓN DE LA NATURALEZA?
Vivo con la incertidumbre y el desasosiego de no saber la respuesta. 
La ignorancia no me tranquiliza, todo lo contrario, me angustiaría si el problema nos afecta de manera grave, hasta alcanzar el "punto de no retorno". Entrar en una situación de degradación ininterrumpida, y convertir el planeta Tierra – nuestro hábitat natural – en algo inhabitable.
Por favor, insisto:
¿ESTAMOS EN EL PUNTO DE NO RETORNO?

Agradezco profundamente la información. Gracias.

lunes, 31 de octubre de 2016

“OPINAR”


“OPINAR”


Opinar en el sentido de “hacer conjeturas acerca de una cosa”: este es el tema sobre el que quisiera hablar hoy, según mi leal saber y entender. 
Creo que es necesario que todos tratemos de transmitir nuestras creencias y vivencias con la mayor honestidad y veracidad posibles, con el fin  de ayudar.
Opinar de algo sin saber de ello, o repetir ideas de oídas, de otros, es algo que creo hay que pensarlo mucho antes de plasmarlo en palabras escritas que podamos leer los demás.
Opinar sin saber, por creerlo o por imaginarlo, puede hacer un gran daño. Y no digamos quienes hablan ex cátedra.
Por ello siempre agradezco y solicito que me corrijan.
No bastan los buenos deseos y las buenas voluntades, hay que decir lo que creemos honestamente – no opiniones – y si uno se hace eco de lo dicho por otra persona, al menos mencionar el origen de la información, y no hacerla como propia.
Creo que nunca debemos confundir opinar con afirmar.
No es lo mismo opinar que creer.
Decir lo que creo no es una opinión es una creencia sumamente respetable y hasta necesaria cuando se desea ayudar.
Decir lo que imagino es una opinión, que puede ser muy respetada y buena de acuerdo a la honestidad y ser muy mala debido a la deshonestidad.
Me he atrevido a tratar este tema con el deseo de ayudar y ver que hay una gran diferencia entre las creencias y vivencias y las opiniones. Entre la verdad y la mentira. Entre creer e imaginar.
Opinar debe servir para ayudar de acuerdo a la honestidad.
La gran solución para opinar es la honestidad.
Opinar es decir sin afirmar.