domingo, 31 de julio de 2022

“¡¡¡LA FELICIDAD!!!”

 

“¡¡¡LA FELICIDAD!!!”

           La felicidad es a lo que aspiramos todos; por eso se podría considerar como el estado ideal del ser humano.

                 ¿Es fácil conseguirla? Y ¿Cómo se consigue?

                Se necesita, según mi leal saber y entender, tener valores éticos o religiosos. Entonces es fácil conseguirla.

             Un individualista, resentido, pasota; egoísta o poco razonable... no creo que pueda tener la plena felicidad natural y humana.

            Aclaro: digo natural y humana, porque la total y plena felicidad sólo se consigue después de la muerte en la contemplación de Padre Dios.

            Todos podemos y deberíamos gozar de la plena felicidad terrenal, para eso hemos nacido.

          Es imprescindible que se dé el amor al prójimo, y hacerle participar de la alegría de la creencia en los valores y esperanzas que deben llenar el mundo en el que participamos. Además, se sea creyente o no, la felicidad es alcanzable para todos, sin distinción de credos.

          Sin valores, es muy difícil alcanzar la felicidad: o no se llega; o se tarda muchísimo más.

            “¡¡¡Los humanos nos distinguimos por el amor!!!”  

            El amor es la vivencia de valores positivos que tratamos de concretarlos de cara a los demás con hechos amistosos.

            Sin amor es imposible la Felicidad. La escasez de valores, -vivir de espaldas a ellos, y no digamos que estén ausentes de nuestra vida- su ausencia hace que el alma y el cuerpo se embrutezcan, alejando o apartando a la felicidad.

            ¿Hay mayor felicidad terrenal que amar y ser amado?

            Y ¡No digamos si ese amor se desarrolla en la creencia y vivencia del amor a Padre Dios, a la Virgen, a aquellos que nos han precedido en su marcha a la vida eterna!

          Entonces uno se acerca a la plena felicidad. El alma se llena del Espíritu Santo que hace que la felicidad rebose por todas partes.

         Deberíamos seguir por la vía luminosa de la fe. Si no se tiene fe, recomiendo, encarecidamente, que se busque, sin prisa, pero sin pausa.

            Con ello, nos acercamos, muy próximos, a la plena felicidad terrenal, y nos llevará a la eterna.

            Hasta entonces, esforcémonos por ser lo que somos: humanos buenos, llenos de esperanza y amor, combatiendo al maligno, en especial con el rezo o el ofrecimiento de un momento feliz, por los no creyentes.

             Y no nos acostumbremos a elaborar nuestro propio credo con el fin de justificar nuestra conciencia.

            El alma es el gran catalizador de las vivencias y el gran indicador de los valores que tenemos y practicamos. Y la tenemos todos, creyentes como no creyentes.

          La meta de la búsqueda de la felicidad no debe ser condicionada a creencias, sino al mero hecho de haber sido concebidos por nuestros padres y haber nacido. Los creyentes tenemos que amar también a Padre Dios.

         Benditos seamos todos porque amamos al prójimo como a nosotros mismos, y seremos merecedores de alcanzar la plena felicidad terrenal, y luego, la eterna en el Cielo.

           Yo creo que allí nos encontraremos TODOS.

         Creo imprescindible la participación de todos en la búsqueda de la santidad por los valores que vivimos, creyentes o no.

         Para ello lo de siempre: “la honesta participación es la solución”.

       En espera que gocemos siempre de la plena felicidad humana y luego la eterna, reciban el ruego de ofrecer un momento feliz por los no creyentes, y un rezo de los creyentes, para con ellos poder gozar de la ansiada y necesaria plena felicidad. Para eso rezo constantemente y lo seguiré haciendo. "Pedid y recibiréis".


sábado, 30 de julio de 2022

“¡PROMOCIONAR LA PARTICIPACIÓN EN LAS REDES SOCIALES!”

 


“¡PROMOCIONAR LA PARTICIPACIÓN EN LAS REDES SOCIALES!

        Llego tarde, pero “nunca es tarde si la dicha es buena”; y en mi caso es buenísima.

        Salvo un hecho que me sorprendió, las ayudas que recibo son incontables y tremendamente aleccionadoras, por ello doy, y siempre estaré dando, muchísima gracias por las inestimables, cariñosas y educadas ayudas.

        Desde mi corta experiencia y visión, creo que deberíamos propiciar comentarios a las propuestas de los compañeros, tanto en Twitter como en Facebook.

        Añado, que los comentarios de todas las edades son necesarios.

        No debemos poner limitación a la honesta y educada participación.

        ¿Qué me dicen si hacemos muchísimas denuncias y hay pocas contestaciones, pocas respuestas? Lo que quiere decir que hay participación; pero que esta sería mayor si por nuestra parte tendríamos que completarlas con más respuestas y más amplias.       

        Por supuesto, todo lo que digamos es de una ayuda inestimable, pero creo que deberíamos complementarla con algún comentario. Que los hay, pero que se quedan cortos, yo los aumentaría, porque:

        “La participación es la solución.”

        Seríamos más gentiles y cooperaríamos con nuestra necesaria e importante participación a esclarecer y enriquecer el tema del que se trate, que es lo que se debería perseguir.

        Que los lazos de la hermandad se escalezcan y se vayan reforzando en los dos sentidos: de los oyentes a nosotros y viceversa.

        Constato, además que estas Redes y las comunicaciones son una gran ayuda para los que están solos: Que les permite comunicarse,  -algo tan necesario- y que deberíamos ampliar todo lo que pudiéramos con nuestra participación.

        Ayudemos a romper ese dicho incongruente de que: “a mayor concentración de ciudadanos urbanos, mayor soledad”. En los pueblos todo el mundo se conoce.

        Hasta en la Misas se manifiesta ese aislamiento. Al darse la paz, en los pueblos, se le da al de al lado, al de delante y detrás, en la ciudad sólo al de al lado.

        Las Redes Sociales permiten una rápida, constante y actual comunicación. Esa es su gran virtud y las ventajas que se les puede sacar.

        Los viejos queremos aprovechar el tiempo que nos queda, quizá por eso insisto en la participación: Con ella coopero y estoy cumpliendo con una de mis obligaciones de católico: amar al prójimo como a mí mismo.

        Resumiendo: contestemos, siempre que podamos y queramos, a aquellos que nos dan su tiempo, ilusiones y necesidades.  Creo que engrandeceremos a estas maravillosas Redes Sociales de Participación y conocimiento, que bien utilizadas nos beneficiarán a todos.

        Gracias por tanto y por todo. Sin olvidar que la participación es la forma mejor de solucionar los problemas, coopera directamente a la solución y engrandece el alma de los actores. 

viernes, 29 de julio de 2022

“¡AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES!”

 

“¡AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES!”

“¡No pongo en duda que los jóvenes de hoy tienen valores, aunque algunos sean diferentes a los de los mayores!”

La diferencia no es obstáculo para la comunicación. A los de mi generación, los que entonces eran mayores, nos enseñaron valores, en especial valores religiosos. Y nos enseñaron a ser consecuentes con ellos. De igual modo, los que hoy somos mayores podemos acompañar a los jóvenes en la búsqueda y la vivencia plena de los valores.

El ejemplo es muy importante. Nuestros actos deben reflejar nuestros valores.  Los actos de los jóvenes también deben ser la vivencia de sus valores.

Los valores no son teorías.   La actuación de unos y otros es lo que les da vida.  El crecimiento de oenegés pone de manifiesto que los jóvenes tienen valores. ¡Cómo siempre!

“¡¡¡Hay integrantes de organizaciones actualmente, honestos e idealistas, con valores, que deben ser ejemplo para los que no los tienen!!!”

¿Qué ayudó a los de mi generación a fijar los valores?

La educación de nuestros padres, su confirmación en los colegios y en el ambiente.

Desde niños vimos, oímos y vivimos los valores. Aprendimos que aprender es necesario, pero insuficiente: hay que esforzarse por poner los valores en práctica. Y aprendimos que siempre hay tiempo para rectificar.

Los niños de hoy deben ver, oír y vivir los valores.

Vivir en y con valores no se improvisa.... Vivir en y con valores no termina nunca. 

Hay que empezar desde niños.

“¡¡¡¡¡¡¡La mayor obligación de los padres es transmitir valores a sus hijos!!!!!!!”

Nuestros padres cumplieron esta tarea con esfuerzo, dedicación, constancia y cariño. No conozco otra receta para los padres de hoy en día, y de mañana.

Ser consecuentes: la coherencia es la pedagogía adecuada para enseñar y transmitir valores.

¿Creyentes no practicantes? Los que tenemos fe, sabemos que la incoherencia es estéril.

Creyentes practicantes. Cuesta, no es fácil. Pero no estamos solos: confiamos en la ayuda de la oración y de los pequeños sacrificios.

“¡¡¡Pero educar en valores y vivir con valores también obliga a los que no tienen fe!!!”

Así, unos y otros, colaboraremos a vivir aquello para lo que hemos nacido: ser felices y libres. Solo lo seremos si vivimos de acuerdo a nuestros valores, seamos jóvenes o mayores, creyentes o no creyentes. Todos, pero sin olvidar la obligación que tenemos de ayudar a gravarlos. 


jueves, 28 de julio de 2022

“¡HABLAR DEL PRESENTE SIN OLVIDAR EL PASADO!”

 


“¡HABLAR DEL PRESENTE SIN OLVIDAR EL PASADO!”

          Soy viejo y quisiera hablar del presente.

         Espero que mis años no me confundan, y me hagan presentar alguna cuestión como si existiera en mi explicación alguna añoranza del pasado.

         Creo que “nunca tiempos pasados fueron mejores”. Es verdad que también “las sociedades se enferman, o pueden enfermarse como los humanos, y entonces somos nosotros los que hemos de ocuparnos en componerla o curarlas, para que recuperen esa salud que tenían”.

         En todas las épocas hay males que corregir; el primero que yo ahora corregiría es elevar en las almas los valores morales o religiosos.

         Ante el temor a la dificultad, puede aplicarse el dicho: La fe mueve montañas, y añado yo o te permita escalarlas.

         La crisis económica y social -que para mi superarlas es uno de los valores- es una montaña que hay que escalar, y la fe es el gran medio para llegar a la cumbre.

         Así lo creo, y así lo intento explicar y vivir.

         Es relativamente fácil escribir, difícil es ser consecuente con lo que se escribe. Y aquí vuelve a intervenir la fe.

         Pensar en cuál es nuestro papel en la vida y cómo podemos ayudar a los demás, hace que se nos ocurran valores que hay que intentar que se vivan con fe, y constantemente, vivirlos.  Para que los valores se conviertan en vivencias y entonces practicarlas y una de esas vivencias es escribir sobre la búsqueda del bien común.

         Desearía que quien me lea intente entender y llevar a la práctica -si no lo hace ya- la vivencia de la fe, como medio para tener serenidad y esperanza de que pueden alcanzarse beneficios económicos y espirituales, y con ello dar ejemplo.

         La fe es creer y, a la vez, actuar en consecuencia, pues eso supone ser coherente: se vive como se piensa.

         Creer en un mundo mejor y actuar, debería ser la meta, constante, de todos nosotros.

         “¡Hechos son amores y no buenas razones!”.

         He intentado e intento fundamentar mi vida y mis hechos de acuerdo a los valores con los que me educaron.

         Fundamentar nuestros hechos de hoy en los vividos anteriormente, en los valores de épocas anteriores si eran valores positivos. Y mejorando o ampliando los que se van descubriendo como importantes: por ejemplo: la solidaridad

         Por supuesto: es muy importante, y ayuda mucho, haber sido educado en valores.

         Pero si no los tiene, hay que buscarlos, para tener una sociedad honesta, participativa y feliz.

         Con valores podemos contribuir al presente sin olvidar el pasado.

         En espera de haber expuesto la necesidad de desarrollar nuestra buena voluntad y la participación, para con ellas tener a la sociedad que necesitamos, nuestra vida tenga contenido y sea cimiento de la construcción feliz del presente.

         Como siempre, de usted, y de mí depende.

miércoles, 27 de julio de 2022

“¡¡¡EL VALOR DE LAS SEÑORAS DE ESTE DISTRITO!!!”

 


 


“¡¡¡EL VALOR DE LAS SEÑORAS DE ESTE DISTRITO!!!”

        Si hay valor que engrandece, enaltece y por los que podemos enorgullecernos en este Distrito son las señoras que lo habitan.

        Cuando digo señora me refiero tanto a solteras como a casadas.

        Son educadas, están preparadas, son inteligentes, santas, y unas grandes madres.

        Si se volviese a recordar y se recogiese lo que hicieron nuestras madres y abuelas, eso sería para que se incluyera en una antología.

        Estas virtudes, tan notoriamente vividas por estas señoras en este Distrito, tienen la obligación de transmitirlas a las siguientes generaciones.

        Es tan grande la riqueza y el poder que, si todas se pusiesen de acuerdo en llevar algo a la práctica o algo valioso que inculcar a las que están alrededor, no hay frontera ni barrera que lo pudiese impedir.

        Estos valores que ellas viven como la cosa más natural del mundo, los tenemos que rentabilizar al máximo.

        Señoras, no basta con ser buenas, hay que demostrarlo, además necesitamos que lo defiendan.

        Ustedes tienen que seguir haciéndose notar, y seguir influyendo, de manera notoria y efectiva, en nuestra sociedad.

        En Gran Canaria siempre hubo matriarcado.

        La mujer siempre ha sido, es y debe seguir siendo la dirigente en la familia, y hoy también empieza a hacerse notar en la sociedad y en el mundo del trabajo.

        Ahora, en estos momentos de crisis de valores, necesitamos que esa santidad que ustedes tienen la demuestren con esa generosidad y humildad que les caracteriza.

        Bendito sea esta Distrito porque tiene la gran base personal, familiar y social necesaria para crear una sociedad en paz, libre y feliz.

        Benditas sean ustedes, madres e hijas e hijos, que juntos han hecho y hacen que nuestras familias sean un ejemplo de convivencia educada y feliz, con el añadido de que son libres.

        Las necesitamos, quizá, más que nunca.

        Seguro seguirán prodigando ese amor que siempre están repartiendo y que, insisto, es tan necesario. Sigan dando ese ejemplo, como saben hacerlo y que es tan propio de los pueblos cultos, que saben hacer el bien y hacer participes a los demás.

        Gracias, por tanto. Que Padre Dios y la Santísima Virgen del Pino les sigan colmando de bienes y virtudes para ejemplo y gloria de este Distrito y de todos nosotros.

martes, 26 de julio de 2022

“¡LAS SUBVENCIONES!”


“¡LAS SUBVENCIONES!”

         A mi entender, subvención y gastos obligados son dos cosas distintas.

         Cuando el Estado entrega a empresas o instituciones privadas, cantidades de dinero a fondo perdido, estamos ante una subvención. Gastos obligados son las cantidades destinadas a paliar necesidades vitales humanas.

         Ejemplo de subvención es el dinero que el Estado le da a los partidos políticos, a los sindicatos, a un equipo de fútbol etc. etc.

        Un ejemplo de gasto obligado es el dinero que le da a Cáritas.

         Espero haber explicado claramente los matices, que creo existen, en las entregas y destinos de esos dineros. Por desgracia, se puede rentabilizar esas entregas de forma poco honesta.

         Todos los que pagamos impuestos contribuimos, queramos o no, a las subvenciones y a los gastos obligados. Este es uno de los grandes poderes que tienen los administradores de los dineros de la comunidad, los políticos.

         Como, en el ejercicio de nuestra libertad y derecho, podemos estar de acuerdo o no, propongo que se acaben las subvenciones y se aumenten los gastos obligados.

         Cada organización debería estar sostenida por sus afiliados. Si alguna desaparece es porque sus afiliados así lo han querido. Y no deberían subsistir porque el Estado los subvenciona.

         ¿Cómo puede una empresa o institución no estar de acuerdo con las directrices de un Estado que la subvenciona?

         La subvención, en estos casos, coarta cualquier iniciativa en contra del que subvenciona.

         De la misma manera aquellos dineros entregados, como gastos obligados, a organizaciones o empresas para paliar necesidades vitales, como son los entregados a la educación, la alimentación a necesitados, a la sanidad etc.etc., si se dejasen de dar los problemas serían de consecuencias gravísimas y hasta irreparables. Se les tienen que dar porque la sociedad tiene necesidad de esos entes.

         Si los gastos obligados nos obligan a todos, no digamos lo que le corresponde al Estado. Para esos pagamos los impuestos.

         Si una organización o empresa privada, de actividad no vital, disminuye o desaparece porque no recibe subvención, su desaparición no debería crear problemas y menos ser una tara para la sociedad. Si no la sostienen sus afiliados o socios no le corresponde al Estado hacerlo.

         Insisto, sí le corresponde, al Estado, no sólo ayudar sino sostener aquellas necesidades que son vitales en la sociedad.

Aquí la religión católica hace una aportación de valor incalculable con todas las organizaciones y personas cuyos fines son ayudar a los necesitados. ¿Han pensado en el problema social que supondría, por ejemplo, el que Caritas suspendiese sus actividades?

También debemos preguntarnos ¿cuál es el criterio que usa el Estado para dar esas subvenciones?

¿Por qué unas con tanto y a otras con menos?

¿Por qué unas si y otras no?

Insisto: TIENEN QUE DESAPARECER LAS SUBVENCIONES Y AUMENTAR LOS GASTOS OBLIGADOS.

lunes, 25 de julio de 2022

“¡VALORES HUMANOS!”

 

“¡VALORES HUMANOS!”

Todo acto debería estar regido, dirigido y gobernado por los Valores Humanos.

¿Qué entiendo por VALORES HUMANOS?

Los que se practican como consecuencia de la educación recibida de los padres y complementada en los colegios y en las universidades.

Los Valores Humanos deben ser el cúmulo de la bondad, el desarrollo de la buena voluntad y los generadores del bien.

O lo que es lo mismo: los valores humanos son lo mismo que el amor.

Se quiere y se vive con ellos para ser feliz por el amor.

Me parece muy difícil amar sin valores humanos.

Los hay a montones: la honradez, la pasión por el bien, el amor al prójimo, la laboriosidad... Para los creyentes, además: amar a Dios,

El gran Valor Humano es la HONESTIDAD. Ser honesto de pensamiento, de palabra y de obra.

La Honestidad engloba todos los valores humanos. Actuar siempre con la verdad y el amor.

“¡Si a la honestidad se le suma la libertad, el resultado es la responsabilidad, que unido al amor dan la plena felicidad!”

Vivir sin valores humanos no tiene sentido y genera un vacío peligroso.

“¡Los valores humanos convierten al hombre, y a sus actos, en el ser superior de la creación!”

La gran meta de los católicos debería ser: un continuo crecimiento en nuestra filiación divina, para dignificar los valores humanos.

La puntualidad, la responsabilidad, la educación, la compasión, el servicio a los demás, la voluntad etc. etc. son valores humanos que quien los practica entra dentro del grupo de los grandes en la sociedad y luego en el cielo.

Todos estos valores, y otros más que hay, los tenemos que recibir desde la infancia, inculcados por nuestros queridos padres, luego por los maestros y por la sociedad. Son valores que forma parte importante de la conciencia.

Nunca mejor dicho: “¡Por la participación honesta –valor humano primigenio– la solución concreta!”

“¡Sin el valor humano de la honesta participación, no pretendamos tener la necesaria solución!”

 

domingo, 24 de julio de 2022

“¡VALORAR LO QUE TIENEN LOS DEMÁS Y LO QUE TENEMOS NOSOTROS!”

 

“¡VALORAR LO QUE TIENEN LOS DEMÁS Y LO QUE TENEMOS NOSOTROS!”

       Quizá sea frecuente que valoremos, positiva o negativamente, aquello que tienen los demás y no hagamos lo mismo con lo nuestro.

       Ejemplo: ¿Qué cosa le envidio a don fulano? ¿Qué le envidio a don mengano tal otra? Le envidio su coche, su casa, su ingenio, su forma de ser etc.

       ¡Si yo tuviera tal cosa, otro gallo: cantaría! ¡Si yo tuviera! ¡Si yo tuviera! Y ¿Cuántas cosas tienes? Y ¿Cuánto le sobra de aquello o de lo otro?

       Salvo los que realmente tienen problemas, los demás somos unos afortunados, y dentro de esos afortunados los hay pasotas, que es una forma de infortunio en esta grave crisis de valores.

       Pero normalmente disculpamos a aquellos que han pasado por lo que nosotros hemos pasado.

       Igualmente se suele exigir a otros diciéndoles ¿si hubieras pasado lo que yo he pasado? Verías las cosas de otra forma.

       ¿Cuántas y qué cosas nos sobran y cuáles nos faltan?

       ¿Qué importante es la educación recibida? Lo es para todo.

       Sin olvidar que se pueden tener tres carreras universitarias, y ser un mal educado. Ese personaje podrá tener una gran información, pero no le ha calado la formación o educación en valores morales o religiosos.

       ¿En qué aspectos valoramos a los amigos? Y ¿En qué aspectos valoramos al vecino, al compañero, a los que nos rodean...?

       Una de las formas de repartir felicidad está en reconocer esa valoración; porque a ellos les produce un estímulo para seguir haciendo el bien.

       Una de las grandes satisfacciones humanas es el reconocer las virtudes de los demás, las de mi vecino, las de mi compañero, las del que está junto a mí. El reconocimiento por mí de las virtudes de los demás produce en ellos una satisfacción que los anima a seguir siendo mejores. Y esa satisfacción les fortalece para seguir tratando de mejorar y aumenta su felicidad y la nuestra, al ver que la bondad se establece a nuestro alrededor y todos participamos de ella y somos más felices.

       La triste envidia es, desde Caín, uno de los males bíblicos que enerva al que la tiene y termina haciendo daño al envidiado.

       La envidia es una tendencia contra la que debemos luchar para erradicarla, y en la medida que luchamos, en esa misma medida, nos fortalecemos y ampliamos la felicidad.

        Uno de los grandes logros de la felicidad es no es tanto no tener sino no desear: No está en tener sino en no desear.

        El desprendimiento es algo que deberíamos practicarlo y fortalecerlo desde niños, para que de mayores sea un acto reflejo.

        “¡Más que ver lo que tienen los demás y a nosotros nos falta, miremos y apreciemos lo mucho que tenemos, todos, conformémonos con lo que tenemos y estemos alegres y felices con lo que tenemos, y repartamos esa felicidad con lo que aumentamos la nuestra, y así hasta que esta actitud llegue a muchos!”

        Por supuesto, es fácil hablar, pero el hablar de cosas buenas también compromete; eso es lo que nos pasa a los que escribimos que lo que decimos nos compromete pues luego tenemos que vivir aquello de lo que hablamos para ser consecuentes.

        Pero esto no es sólo para mí; todos, escribamos o no, creyentes o no, estamos comprometidos desde que nacimos, y, ahora, con la tranquilidad del que lee y con la conciencia clara, valoremos lo que tenemos y demos gracias a Padre Dios y la Santísima Virgen del Pino por todos los beneficios que hemos recibido y por todo lo que tenemos.

        En estos instantes, y en la espera de lo que usted piense: valoremos lo que tenemos, así fortaleceremos nuestra veracidad, y con ella ayudaremos a los demás también busquen cuál es la verdad de su vida y eso los llevará a ser más felices, y más libre.

        Y, ahora, pensemos sobre qué es lo que valoramos en nuestra vida y la vida de los demás y cómo podemos hacer las cosas, para no ser envidiosos y ayudar y dar optimismo a los demás.


sábado, 23 de julio de 2022

“¡LA VIOLENCIA!”

 

“¡LA VIOLENCIA!

¡Qué fácil es hoy ejercer la violencia!

¿Por qué hay tanta violencia?

Intentaré explicarme, desde luego, de acuerdo a mi visión. Me gustaría que fuera correcta.

“¡El individualismo y la mala educación favorecen la violencia!”

Entiendo por mala educación la que no enseña la vivencia de valores morales, éticos, o religiosos.

“¡La convivencia feliz se ejerce y se practica sin violencia!”

La violencia anula la autoridad y el respeto mutuo.

La autoridad debe fundamentarse en la verdad y en la búsqueda del bien común, nunca en la violencia.

“¡Quien no respeta a los demás, no tiene autoridad para vivir en comunidad!”

“¡La buena educación, la experiencia y la buena voluntad son absolutamente necesarias para que la convivencia se feliz!”

Esos comportamientos crean el ambiente que facilita las relaciones humanas.

“¡El ambiente influye en los comportamientos particulares!”

De la misma manera, en un mal ambiente es difícil abstraerse y desconectarse.

Hay que estar “rogando a Dios y con el mazo dando”.

Los seres humanos somos buenos por naturaleza, y la mala educación coadyuva a la violencia, que puede desembocar en el crimen.

La violencia de género, por ejemplo, es una consecuencia de la mala educación -por no haber recibido la buena-, y de la influencia del ambiente.

“¡Creo necesaria la condena judicial y social de la violencia!”

“¡Todo lo que vaya en contra de la libertad es malo!”

“¡La violencia es una vivencia radical de la ausencia de la libertad!”

Ahora bien, no se puede ni se debe atacar a la violencia con violencia. Sería una contradicción.      


viernes, 22 de julio de 2022

“¡NADA DE ANONIMATOS!”

 

“¡NADA DE ANONIMATOS!”

        El tema que hoy tratamos creo que puede tener algún problema su practicidad, y, por supuesto, sin la menor demagogia, comienzo diciendo:

         “¡Nadie debería tener una propiedad que no figure a su nombre!”.

         El anonimato no debería de existir en la sociedad.

         Sería muy saludable, -en especial en un mundo globalizado-, que todos supusiésemos quiénes son los propietarios, de todas y cada una, tanto de las empresas nacionales como internacionales.

         Sabríamos quienes son los propietarios de los supermercados, de los laboratorios y de los fabricantes de medicinas, de armas etc. etc.

         Podría darse el caso que una misma persona fuese propietaria de la producción de medicinas para sanar y de armas para matar.

         (Esperando que las medicinas sean para sanar, y no para prolongar la enfermedad).

         No creo bueno el anonimato. Tanto para saber quien hace buenas obras y felicitarlo, como quien las hace malas. Quien las hace humanitarias, y quien las hace para su pecunia.

         El hecho puede ser el mismo, pero no los efectos. Depende de la voluntad y de la libertad.

         Ese admirable y responsable comportamiento: la libertad.

         La libertad, ese maravilloso don de valor incalculable, nos permite hacer el bien o el mal, y también nos permite arrepentirnos.

         El cielo es de los arrepentidos.

         La libertad la estamos ejerciendo constantemente.

         El poder del ser humano es enorme y sus efectos están en razón directa a los medios, a esa libertad y a la voluntad.

         “¡¡¡Somos responsables del mundo que nos rodea!!!”

         Nuestros actos tienen influencias en los demás, repercuten en otros.

Ejercemos un poder en nuestro ambiente que otros no lo tienen. Lo mismo los pobres que los ricos. Lo mismo los cultos como los incultos.

         Todos deberíamos saber quien produce para matar y quien para vivir.

         Debería desaparecer el anonimato, puede ser refugio del mal.

         Confío que los humanos nos sintamos orgullosos de nuestros actos y nos podamos felicitar porque hacemos el bien, y que lo sepamos todos, es para alegría del hacedor (del que lo hace), como del receptor.

        “¡¡¡Nada de anonimatos en todos los distintos órdenes de la vida!!!”

        Que desaparezca el anonimato, y sepamos todo de todos, no haya secretos. Esto obliga a hablar también de la intimidad, a la que todo ser humano tiene derecho, y, como tal, se les respeta.

        En resumen: Que cualquier persona pueda consultar en internet quienes son las personas concretas que deciden en última instancia.


jueves, 21 de julio de 2022

“¡¡¡DEMOCRACIA REAL!!!”

 


“¡¡¡DEMOCRACIA REAL!!!”

         En una democracia real, el poder no lo tienen las Instituciones, lo tenemos las personas.

         Al menos lo tienen quienes lo ejercitan en la práctica: los que participan.

         Cuando en una asociación sólo deciden unos pocos, difícilmente podemos hablar de poder del pueblo o de libertad. El panorama es distinto cuando decide la mayoría.

         El individualismo, tan extendido y aceptado, está corroyendo a la democracia. Y, lo que es peor, está socavando a la libertad.

         La vivencia de la libertad individual y la preocupación por el bien común son necesidades urgentes e imperiosas. Solo las alcanzaremos con la participación.

         “¡¡¡El bien común, debería ser tan común a todos como su bien particular!!!”

         El individualismo permite que el poder económico someta al poder político. La falta de libertad personal se normaliza. Ciudadanos convertidos en súbditos.

         La sumisión destruye todo: comienza por el medio ambiente y termina por sojuzgar a las personas en nombre del estado del bienestar.

         “¡¡¡Las personas debemos ser el centro y eje de todos los movimientos económicos, políticos y sociales!!!”

         El individualismo es la semilla del totalitarismo:  en el que todo está dominado por el interés colectivo, sin participación y sin iniciativa particular.

         El actual estado del bienestar está fundado en el individualismo.

         Para demostrar la afirmación basta contar el número de pasotas.

        “¡¡¡El individualismo puro equivale a sumisión y falta de libertad!!!”

         Importan más las cosas y los beneficios que las personas.

         Si no nos hacemos cargo de la importancia y necesidad de la participación personal -en todos los órdenes- otros nos dirigirán de forma más o menos subliminal. 

         “¡¡¡Cuánto hablamos y cuánto hablo de democracia!!!”

         Hablamos, hablo de democracia y libertad, y ¿Qué hago? ¿Hago lo suficiente? En mi caso creo que no, tengo que hacer más.

         “¡¡¡No hay democracia real sin el verdadero poder en las personas!!!”

         ¿Tenemos? ¿Tengo claro el concepto y vivencia de la democracia y libertad?

         ¿De verdad vivo y practico mi poder y libertad en todas las Instituciones y Asociaciones?

 ¿Se mata en nombre de la libertad y del derecho a la libre decisión en la democracia?

         ¿Soy libre con mi cuerpo y mi alma para hacer lo que quiero?

         ¿Es necesario participar en la vida de la comunidad?

         De acuerdo a las contestaciones a las anteriores preguntas, así es nuestro presente y así será nuestro futuro inmediato.


miércoles, 20 de julio de 2022

“¿EN QUÉ HEMOS CAMBIADO? Y ¿POR QUÉ?”

 

“¿EN QUÉ HEMOS CAMBIADO? Y ¿POR QUÉ?”

        En mi niñez y juventud no había denuncias de hijos a padres ni a profesores.

        Me educaron con normas muy rígidas, y no sólo no me han causado traumas, sino que les estoy eternamente agradecido. Nos educaron en valores éticos, en mi caso religiosos, que han sido fundamento para desarrollar sobre ellos mi personalidad y así poderme desenvolver en mi vida.

        La autoridad de los padres y de los profesores era indiscutible, y lo era porque ellos habían puesto la primordial finalidad de su vida en educar en valores morales o religiosos y culturales.

        Por supuesto que había excepciones, como todo y en todos los tiempos. También había adolescentes indisciplinados, rebeldes, poco dispuestos a dejarse ayudar en los aspectos de la obediencia, el orden... la solidaridad.

        Pero lo habitual era el respeto a la norma, y el acatamiento a la autoridad.

        Recuerdo que cuando nos penaban en el colegio había que hacer lo posible porque no se enterasen en casa, ya que entonces nos podían decir: ¡penados en el colegio; pues, además penado aquí también, en casa.

        La autoridad del profesor estaba avalada por la del padre.

        Los profesores eran dignos del mayor elogio y alabanza.

        Jamás se me pasó por la mente denunciar a mis padres por mal trato. Tampoco conocí a quien lo hubiera hecho.

        Siempre digo y repito que “tiempos pasados no fueron mejores”. También digo que “de la misma manera que los humanos nos enfermamos, también la sociedad se enferma”.

        ¿Tenemos actualmente alguna enfermedad?

        ¿Podría considerarse que no ser capaz de aceptar una reprimenda de los padres y la soberbia, puede llevarnos y alterarnos tanto por dentro que nos puede llevar a denunciar a los padres; en vez de reconocer nuestra falta y pedir perdón? Es lo que quisiera saber:  ¿Cuáles son las circunstancias, sus causas y sus efectos, que han originado estas denuncias de hijos a padres, y de alumnos y padres a profesores?

        No entro en si esas denuncias fueron correctas o no, sólo por el hecho de no conocerlas debidamente, es razón más que suficiente para no opinar.

        Quisiera saber ¿qué causas y qué razones han hecho que se hayan aprobado esas leyes y si hay muchas denuncias?

        Sería bueno que toda aquella o aquel que lo sepa nos lo diga. Mi correo electrónico: lugarcorrea@yahoo.es. Y este mi blog lugarcorrea.blogspot.com.es.

        Necesitamos saber las causas para corregir los posibles efectos.

        Y ¿por qué les pido que nos informen?

        Porque todo lo que pueda afectar negativamente a los humanos nos preocupa, me preocupa, como supongo le debe preocupar a todo ciudadano, y más si son padres.

        Y ¿por qué nos debe preocupar?

        Por algo tan sencillo como: “lo que hacemos es lo que harán nuestros hijos, y lo que hagan nuestros hijos será lo que harán nuestros nietos”.

        Si maltrato a mis hijos o los maleduco, lo normal es que ellos maltraten a los suyos y los maleduquen.

        En espera de personas sensatas nos informen de las razones y sus causas que han hecho necesario la aplicación de esas leyes que permiten que los hijos denuncien a sus padres, y también que padres e hijos puedan denunciar a los profesores.

En espera de ello, reciban nuestro agradecimiento y les deseamos lo mejor de este mundo: la plena felicidad.

¿En qué hemos cambiado, para que ocurra lo que hemos narrado?


martes, 19 de julio de 2022

“¡¡¡EL SÍNDROME DE DOWN!!!”

 

“¡¡¡EL SÍNDROME DE DOWN!!!”

         Una de las maneras de ser solidario, -algo hoy muy necesario-, es reconocer la maravilla del cariño, del amor que desprenden y reparten las niñas y los niños con síndrome de Down, así como sus padres.

         Hoy quiero felicitar públicamente a esos padres ejemplares, llenos de cariño, que dedican su tiempo y su amor a la educación y vida de sus hijos con síndrome de Down.

         No cabe duda que una de las demostraciones del progreso personal y social es la integración de esas personas, niños y mayores, en el trabajo y en las demás actividades sociales, que antes se solían limitar a las de sus casas.

         Esta integración les debe llenar del orgullo y de la satisfacción de sentirse útiles a sí mismos y a la sociedad.

Con motivo de esta conmemoración, me gustaría resaltar, precisamente, este aspecto de la integración, una tarea que reclama la cooperación de todos. Vale la pena seguir siendo solidarios.

         La solidaridad personal y social debe repartir sabiduría y cariño, señas que distinguen a los pueblos justos, buenos y educados.

         Que esas niñas, esos niños, esos adultos, y esos padres o familiares tengan la felicidad a la que todos aspiramos y que todos estamos obligados a compartir y de la que todos nos beneficiamos.

        “¡Quien siembra y reparte cariño, cariño recoge!”

         Recemos hoy para que Padre Dios y la Santísima Virgen del Pino les dé a esos sus hijos Down, y a sus padres, las virtudes y medios necesarios para que, siendo útiles a la sociedad, gocen de la felicidad a la que tienen pleno derecho y nosotros, sociedad, seamos merecedores del premio al que tienen derecho los pueblos buenos y educados.

         En espera de ello, reciban, como siempre, los mejores deseos y las mayores felicitaciones, a unos y otros, por la solidaridad y la felicidad repartida y compartida.

lunes, 18 de julio de 2022

CALENTAMIENTO GLOBAL

 


CALENTAMIENTO GLOBAL

A petición de mi admirado Luis García-Correa y Gómez, intentaré resumir de forma sencilla y didáctica, un tema de por si, bastante complejo.

Desde los tiempos de James Lovelock y probablemente, intuitivamente desde mucho antes, una circunstancia muy particular de nuestro Planeta, nos viene sorprendiendo y es la de su capacidad para redistribuir el frío y el calor, entre los Polos y el Ecuador, especialmente, mediante las corriente marinas, cálidas y frías, del mismo modo que, valiéndose de las perturbaciones atmosféricas en forma de borrascas, huracanes o vientos alisios.

Al mismo tiempo, a lo largo de millones de años, la Tierra ha ido guardando energía “excedentaria”, en forma de carbón, petróleo o gas, que ha quedado guardado en el subsuelo o incluso casi a cielo abierto, durante millones de años.

Como madera de bosques arcaicos, reconvertida en diferentes tipos de carbón, los hidrocarburos proceden de millones de Toneladas de algas y animales, que muertos por anoxia en mares muy angostos, donde había barreras y atolones coralinos. Estos al ser muy porosos, fueron absorbiendo los putrefactos fluidos, colapso tras colapso, durante millones de años.

Después, la presión y el tiempo reconvirtieron aquel recurso en el petróleo y el gas, tal y como los conocemos en la actualidad.

Otro tanto sucedió con el metano, generado por la putrefacción de materia orgánica, mantenido en muchos lugares y especialmente bajo el todavía congelado permafrost.

La situación de estabilidad, en la que se mantuvieron todos esos recursos, se vio drásticamente alterada tras la Revolución Industrial. El hombre va descubriendo e invirtiendo en nuevas fuentes energéticas y en apenas 200 años, ha puesto más y más, a nuestro planeta patas arriba.

El motivo es bien sencillo, los millones de toneladas de combustibles fósiles extraídos, tras ser quemados, son liberadas a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero, a tanta velocidad (cada vez mayor), que excede la capacidad de La Tierra, de readsorber, especialmente el Dióxido de Carbono, como efluente del quemado a gigantesca escala.

El CO2 excedentario, se queda en la atmósfera, “fabricando” una suerte de barrera que impide ahora, salir de la atmósfera, el exceso de calor que nos llega del sol (calentamiento global). Los desajustes derivados del paulatino aumento de la temperatura, se traduce en deshielo del Ártico y la Antártida, el retroceso o la pérdida de glaciares, el muy lento aumento del nivel del mar, al haber decrecido, además, las superficies blancas del hielo que conseguían repeler, muchas de las radiaciones solares.

Huracanes y tornados más potentes. Inundaciones más frecuentes o sequías extremas, asociadas a incendios más virulentos, son inequívocos avisos de los cambios en curso.

La codicia de unos pocos, ha podido más que el buen juicio, de quienes nos advertían del problema, desde antes de la Cumbre de Estocolmo 1972 y cada nueva cumbre, no hace más que reafirmar, lo vaticinado en todas las anteriores.

Muchos países y personas, hemos reaccionado, pero, en honor a la verdad, lo hemos hecho demasiado tarde. Otros, niegan la evidencia y ahora nos toca remar, mucho más de lo que habría sido necesario, hostigados por los negacionistas, los amantes del “becerro de oro bíblico” y algunos medios de comunicación sin ética, que se dejan sobornar, sin pensar en nuestro futuro como especie. Desengañémonos, no va a ser el fin del mundo, pero si seguramente de nuestra especie, y de otras miles, que sin buscarlo, han sido puestas en peligro por nuestra “estúpida avaricia”.

¿Hay signos de esperanza? si, algunos países están plantando millones de árboles, en estos mismos momentos y en otros, se apuesta más y más, por las energías renovables (sol, viento, mar, geotérmica, hidroeléctrica, etc.) y además reciclando. Aunque el mejor reciclado es, el que no se produce, pues ahorrar, ahorrar y ahorrar, aparte de abaratar todo, es parte de la solución.

Hagámonos una pregunta, ¿cuántos de nosotros vamos a renunciar al mejor móvil, la mejor tablet, tele o lo que sea?, siendo realistas, muy pocos. Dado que la demanda de energía va a seguir creciendo, exijamos que se obtenga de energías renovables y que se desechen las fósiles y la atómica.

Realmente, si no lo hemos conseguido, es por el inmenso poder del Lobby Energético. La tecnología, y los descubrimientos siempre han estado ahí, aunque se hayan comprado y “hecho desaparecer”.

Si fuera un cataclismo natural, lo tendríamos muy complicado, pero el problema somos nosotros y nuestro modo de vida, lo que podemos remediar simplemente cambiándolo.

Nos toca pues, actuar como punta de lanza, colaborando en ese proceso de cambio, exigiendo soluciones y poniendo todo de nuestra parte, para revertir la situación, tomando una posición proactiva, sin esperar a ver, qué hacen los demás.

Realmente, nosotros somos el problema, pero también podemos ser la solución.

 

José Julio Cabrera Mujica

Licenciado en Geografía, colegiado 1016

Activista ambiental, desde 1970

 

domingo, 17 de julio de 2022

“¡LA PRODUCTIVIDAD!”

 

“¡LA PRODUCTIVIDAD!”

El trabajo nunca ha sido un castigo, todo lo contrario.

El trabajo es un medio por el que el hombre se hace partícipe de la creación; es un medio para conseguir los recursos necesarios; contribuye a la perfección humana y a la perfección sobrenatural.

"¡El trabajo, para los creyentes, si es ofrecido y ejecutado por y con amor, se vuelve un tesoro de santidad!"

"¡El trabajo es un talento que recibe el hombre para hacerlo fructificar!"

"¡El trabajo es un vínculo de unión con los demás, fuente de recursos, y un medio para mejorar la sociedad!"

"¡¡¡Pero necesitamos la productividad en el trabajo!!!"

La diligencia en el cumplimiento, la constancia, la puntualidad, el prestigio conseguido por el buen comportamiento y la competencia profesional son absolutamente necesarios para un buen y santo trabajo.

Por el contrario, el escaso interés, la incompetencia, la negligencia, el absentismo laboral, las chapuzas etc. son incompatibles con el sentido honesto y cristiano de la vida y del trabajo, y es un mal ejemplo que ofende a la sociedad.

La pereza es el gran enemigo del trabajo. Una de tantas manifestaciones de la pereza es escoger las ocupaciones según el capricho del momento.

Por lo dicho creo queda acreditado que debemos esforzarnos por adquirir una adecuada y eficiente preparación profesional, que seguiremos incrementando toda la vida, para ser realmente eficientes y productivos.

No hay trabajo ni empresa que pueda funcionar sin productividad, tanto por el empleado como por el empleador, tanto por el trabajador como por el empresario.

Y esto es para todos los órdenes de la vida: el estudiante con sus estudios, la madre de familia en su casa, el trabajador en su empresa, el empresario en su empresa, todos tienen que ser productivos y eficientes.

Los católicos lo tenemos bien claro, y podemos considerar las palabras del Concilio Vaticano II: "el cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación"

Añadamos que el prestigio profesional, el prestigio, de un buen trabajador, se gana día a día, con un trabajo silencioso, cuidando hasta el último detalle, hecho a conciencia, sin darle importancia a que sea visto por los hombres.

No tenemos excusas para no trabajar con intensidad, con perfección, sin chapuzas, con productividad y con profesionalidad.

El prestigio en la profesión u oficio, en el estudio el estudiante, el ama de casa en su familia, etc. tiene enormes repercusiones inmediatas en los compañeros, en el colegio, en la familia. Este comportamiento es un ejemplo y un medio que ayuda al deseo y a la realidad de acercarnos a Dios, y acercar a los demás a Dios.

Por supuesto, a ese comportamiento honesto y profesional competente, se nos añaden otras virtudes: el espíritu de servicio amable y sacrificado, la sencillez y la humildad para enseñar sin darse importancia, la serenidad –para que la actividad intensa no se convierta en activismo-, así como el dejar la tarea y sus preocupaciones a un lado cuando ha llegado el momento de hacer un rato de descanso, de atender a la familia, etc. etc.

El trabajo no debe ocupar el tiempo que le tengamos que dedicar a la familia, a los amigos, a la distracción. Esto sería una deformación.

Los creyentes nunca debemos olvidar que debemos encontrar a Dios, cada día, en medio y a través de nuestros quehaceres, cualesquiera que éstos sean, y en los momentos que sean.

"¡Que nuestro trabajo sea un ejemplo de laboriosidad, y que sea un servicio a la familia, a la empresa, y a la comunidad, haciendo la vida agradable a los demás y a nosotros mismos!"

La productividad del trabajo, serio y eficaz, hace que no sólo parezca bueno, sino que lo sea de verdad.


sábado, 16 de julio de 2022

“¡MOVILIZACIÓN CIUDADANA, NO ME REFIERO A LA HUELGA!”

 

“¡MOVILIZACIÓN CIUDADANA, NO ME REFIERO A LA HUELGA!”

Hay que convencerse: no creo en la solución a la crisis sin la movilización ciudadana, siempre que sea una movilización comprometida y activa, con ganas de que las cosas cambien.

Cuando hablo de movilización no me refiero a la huelga: pienso en una movilización de los comportamientos.

Se necesita infundir y restablecer valores morales y religiosos.

Más urgente que las reformas es restablecer la confianza en que la participación individual ética rehabilita el tejido social enfermo.

Estamos enfermos porque hemos disminuido nuestras defensas sociales con unos comportamientos egoístas, pasotas y faltos de productividad y de valores, que han degradado la convivencia feliz y el medio ambiente, han reducido la competitividad honesta -generadora de riqueza material- y han destruido parte de nuestras necesidades vitales, como lo es el que haya trabajo para todos.

No lo habremos hechos directamente, pero si indirectamente con el pasotismo, de lo que otros se han aprovechado.

Tenemos que renacer de las cenizas. Hay que quemar, deshacer ese mundo irreal e injusto que hemos vivido.

Se necesita, urgentemente, la participación individual, social y política que cree un nuevo orden basado en valores eternos.

No es volver atrás, ni pensar que tiempos pasados fueron mejor. Eso de nada sirve.

Hay que reconocer que hay muchas ONGs.

Hay solidaridad, pero no basta.

No basta porque no es problema de unos sino de todos, al menos de una gran mayoría.

Tampoco sirve el paternalismo: las subvenciones, que tienen que desaparecer.

Tenemos que volver a transformar la sociedad. A usted, a mí, a todos, de forma urgente y positiva.

Se necesitan acciones resueltas, y con un pensamiento claro de los ciudadanos y de los gobiernos.

Tenemos que ser ambiciosos con metas claras y honestas, actuando con una productividad y participación, para no estar condenados a la impotencia.

Siempre hemos dichos en ASCAN “nunca antes hubo tantos problemas y nunca antes hubo tanta esperanza”.

El ayer para aprender y el hoy para hacerlo con una ciudadanía movilizada.

Por favor: colaboremos con el enorme poder que tenemos siendo participativos, y reconstruyamos una sociedad justa y ecológica, que decida el hoy y el mañana, con nuestras movilizaciones, y tengamos para lo que hemos nacido, ser felices.

Como siempre: de nosotros depende, y nunca antes lo hemos necesita tanto como ahora.



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