martes, 29 de enero de 2013

“LA CRÍTICA Y LA LIBERTAD”



“LA CRÍTICA Y LA LIBERTAD”

Para que haya auténtica libertad tiene que haber un pueblo crítico.
Sin crítica no es posible la libertad, se es, entonces, súbdito y no ciudadano.
¿Tenemos, realmente, un régimen democrático y una sociedad libre?
¡Sin crítica honesta no creo que pueda existir un pueblo libre, y que pueda asegurar la libertad!
Un pueblo sin crítica es un pueblo analfabeto políticamente, y, como consecuencia, es incapaz de tener y mantener una auténtica democracia.
Democracia es: predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado. Es una nación gobernada de esta manera.
Tenemos establecida la dictadura de la incultura y mala educación, que genera súbditos pasotas e individualistas.
Aunque parezca mentira, es peor la ignorancia cívica (no saber ni practicar derechos y deberes) que la destructora corrupción. Ambos son un desastre.
¿Qué prestigio le damos y tienen los tres poderes? Ellos sostienen, por la autoridad, la democracia.
¿Qué hacemos, personalmente, por exigir una democracia, y la ejerzan los poderes?
¿Quiénes ven la telebasura? ¿Cómo puede haber una telebasura en un pueblo crítico y educado? Es contra natura. Proclamarse como un éxito ser un gritón, un criticón que no deja a títere con cabeza, prostituir la virginidad etc. Es un signo claro de un pueblo falto de crítica y democracia.
Y esto se contagia.
Se necesita una constante educación de niños y jóvenes para vivir la libertad. No se improvisa. ¿Los padres y las escuelas somos auténticamente democráticos y libres? Las carencias que tengamos las transmitimos.
Necesitamos la crítica honesta y tener un comportamiento ejemplar.
La falta de competitividad en las empresas y los empleados es una señal de la falta de educación en valores democráticos y éticos.
No tenemos una cultura de deberes y derechos, - aunque haya la disculpa de haber tenido una dictadura -, que origina unas carencias y como resultado no hay una ciudadanía libre.
Sin libertad creída y vivida no hay democracia.
El peligro que existe es que aparezca un iluminado y retrocedamos en la democracia y libertad, y sea aceptada como solución a la crisis económica, cuando es la causa.
Vivir una democracia con ignorancia y falta de crítica, no crea ciudadanos sino súbditos.
Sólo podremos salir de este berenjenal con un pueblo honesto y participativo, que obligue al buen comportamiento, con una exigente crítica culta que nos convierta en ciudadanos libres y no en súbditos. 

viernes, 25 de enero de 2013

“DESPUÉS DE DIOS, EL HOMBRE”.


“DESPUÉS DE DIOS, EL HOMBRE”.


Después de Dios, el hombre es lo primero. Si esto no fuera así se produciría un grave desorden, social y personal. Por desgracia, la buena disposición del mundo en el que vivimos está algo alterada, quizá mucho.
El valor del hombre es inconmensurable.
La grandeza humana tiene su cimiento en la realidad espiritual del alma, en su filiación divina y en su destino eterno. Es lo que distingue cualitativamente a las mujeres y a los hombres de los demás seres creados. Lo cual, como es lógico, no les da derecho a dañarlos o a destruirlos. Al contrario, les hace responsables de su aprovechamiento razonable, esto es, de un uso y disfrute que sea compatible con su conservación.
La dignidad del hombre comienza con la concepción y se concreta en la inviolabilidad de toda vida humana.
Todos los seres humanos -sin excepción- somos necesarios. Todos somos dignos del mayor respeto y consideración.
La dignidad del hombre se debe expresar en todo quehacer personal y social, sin dejar a un lado ningún ámbito de nuestra existencia: el trabajo, el ocio, la familia, la economía … No puede haber compartimentos estancos, espacios impermeables a ese valor primordial.
Todo debe facilitar y promover el perfeccionamiento espiritual, tanto en el orden natural como en el sobrenatural.
Las Leyes tienen que ser justas. Si no lo fueran, si hubiera Leyes que violentaran la Justicia, los ciudadanos tendríamos la obligación de imponerla con nuestro honesto comportamiento cotidiano, sin cesiones, aunque nos cueste, todos los días de nuestra vida.
No podemos ni debemos rehuir los deberes. Tampoco podemos dejar de exigir nuestros derechos.
La finalidad del desarrollo económico no es única y exclusivamente el crecimiento de la producción, del lucro, o del poder. El verdadero desarrollo económico está al servicio de todas las mujeres y de todos los hombres en todas sus dimensiones, porque tiene en cuenta sus necesidades materiales y espirituales. 
Esto no significa negar la autonomía de la ciencia económica.
Creía que el camino hacia una sociedad justa era más corto. La meta sigue siendo la misma: la dignidad de la persona humana. Una meta necesaria porque sin ella es inimaginable la justicia. Una meta todavía, desgraciadamente, lejana, pero no imposible de alcanzar, todo lo contrario.
Por eso son tan necesarias las personas de buena voluntad, educadas y con valores.
No ama la justicia, no es capaz de imponerla con su comportamiento, quien no la quiere para los demás.
No pienso que sea lícito encerrarse en una religiosidad cómoda, que se olvida de los problemas de los demás.
Debemos vivir con todas sus consecuencias nuestras creencias, teniendo misericordia, humildad y bondad, y, sobre todo, siendo honestos. Siendo buenos en todo lo que hacemos: cuando trabajamos, en nuestros ratos de ocio, en la familia, al planificar la economía ...
Todo debemos ordenarlo a Dios y a las personas. Porque ningún bien terreno es superior al hombre.

martes, 22 de enero de 2013

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?



¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN? 

¿La participación honesta de la mayoría es la solución que necesita este mundo mediatizado por el poder perverso?
Sí, sin duda, pero ¿por qué los que luchamos por ello tenemos tan poco apoyo?
Lo vivo en mi propia carne: ¿por qué tengo tan pocas visitas en mi blog?
¿Acaso no sé explicar los temas con la claridad necesaria y ser, al mimo tiempo, convincente?
Lo intento con toda mi alma, con todos mis conocimientos y ... pidiendo ayuda.
Busco apoyos y encuentro pocos.
No quiero cejar en el intento, aunque confieso que me entristece la poca aceptación y la falta de capacidad de convocatoria de mi llamada.
En los albores de este año, quisiera que mis acciones tuvieran más aceptación. Mi única intención es ampliar el número de personas que hagan suyo este proyecto: “un mundo donde los honestos impongan su comportamiento a los deshonestos”.
Entre los deshonestos está el poder perverso que nos tiene maniatados: coarta la libertad y consigue incrementar el número de personas que pasan y el número de individualista a quienes no les importa ser esclavos.
No quiero que esta petición de ayuda y mi subsiguiente queja sean consideradas egoístas, el lamento personal de quien, al no sentirse entendido y apoyado por la mayoría, se considera despreciado.
Nada más lejos de mi intención. Mis palabras no deben manifiestar debilidad. No me siento abandonado, aunque si poco entendido.
Jamás me rendiré, por una única razón: para mí es una obligación ineludible.
Es la consecuencia directa de mis dos creencias o valores principales: el amor al ser humano y la pasión por la libertad.
Reconozco, sin embargo, que mi eficacia es limitada. Me gustaría que fuese mayor y mejor.
Se que el mundo no se conquista en unos días, en unas semanas, en unos años ... Probablemente hagan falta unas cuantas vidas. Pero al final la conquista es segura.
Al afirmar todo esto, quiero borrar cualquier duda sobre si estas letras son el llanto de quien no ha alcanzado lo que buscaba. La pataleta rabiosa y plañidera de quien al final se rinde. ¡Jamás! Seguiré mientras Padre Dios me dé las fuerzas necesarias.
Solo deseo ser más eficaz. ¡No creo que se pueda culpar por eso! Quiero ayudar al máximo ... porque me queda poco tiempo. El Registro Civil y de bautismo no perdonan. 
Tampoco espero ver el resultado. Me conformo con ayudar.
¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Lo hago correctamente, tratando de informar y convencer? ¿Debo mejorar algo -las formas, los objetivos ... cualquier otra cosa- para ampliar mi ámbito de influencia?
Espero haber expuesto mi necesidad de ser eficaz para el beneficio de todos. Solo deseo que la participación individual honesta supere al poder perverso y que todos consigamos la felicidad a la que tenemos derecho a disfrutar, y vivamos la maravilla de la plena libertad.
Estoy atento a sus noticias. Aquí van las mías con los mejores deseos de paz, salud, felicidad y libertad, y todas con el apasionado cariño que les tengo.
Feliz año nuevo. Que a todos les bendiga Padre Dios, que la mía la hago con toda el alma.
Y, por favor, no me olviden: ¿Cuál es la solución? ¿Cómo alcanzarla? ¿Qué debo hacer?

viernes, 18 de enero de 2013

“LOS ELEMENTOS NECESARIOS TIENEN QUE SER DE LA HUMANIDAD”



“LOS ELEMENTOS NECESARIOS TIENEN QUE SER DE LA HUMANIDAD”


Nadie es propietario del aire. De la misma manera, el derecho sobre otros elementos vitales para la subsistencia no puede ser exclusivo, ni absoluto. Me refiero al agua, a la habitación digna, a la energía ... Tienen que ser de todos.
La propiedad privada es un bien, porque asegura a los individuos un mínimo de libertad. Es lícito beneficiarse de ella. Sin embargo está hipotecada: su aprovechamiento no puede dejar a un lado las necesidades vitales de todos los miembros de la comunidad. Cuando éstas han quedado cubiertas, el beneficio particular tiene sentido.
Probablemente haya que cambiar muchos comportamientos que afectan a la humanidad en su conjunto, y que, paradójica e incomprensiblemente, ella misma ha permitido.
El ser humano se merece un mundo mejor. El que ahora tenemos es consecuencia de una pasividad cómplice que beneficia a unos pocos, algunos perversos. Pero la situación de esa minoría es cada vez más insostenible e incierta. Nadie aguanta toda la vida tirando piedras contra su propio tejado. Más tarde o más pronto, acaba dándose cuenta de que se está haciendo daño. El único sentido que veo al dolor que hoy padecen tantos es que golpea con fuerza nuestras conciencias. Algunos ya se han despertado. Otros empiezan a hacerlo. Su sentido de responsabilidad social puede transformar la situación y elevarla a la altura que se merece el ser humano.
Somos administradores de un bien que es patrimonio de la Humanidad: el Planeta Azul, un lugar maravilloso, cuyas condiciones han hecho y hacen posible la vida. Está a nuestra disposición, pero no podemos tratarlo caprichosamente. Buen administrador es quien cuida la cosa que recibió y procura mejorarla.  Cuidar la Tierra beneficia a todos los seres humanos que hoy vivimos en ella. Además es una obligación que tenemos con las generaciones futuras. No podemos dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos ... un mundo peor que el que  recibimos, y se lo estamos dejando.
Esperar a que las reglas de la buena administración, del orden, del aprovechamiento racional, sean impuestas autoritariamente desde arriba es caer en el paternalismo. La opción es cómoda, pero tiene un precio muy alto: secuestra la libertad y nos priva del poder de decidir lo que nos conviene. Ambas cosas son irrenunciables. No se negocia con ellas.
La libertad no significa  hacer lo que me da la gana, sino hacer lo que puedo hacer sin dañar a un tercero.
La libertad me beneficia y beneficia a mi vecino.
Todo lo esencial, todo lo que es vitalmente necesario, está al servicio del ser humano, afecta al bien común.
Es de sabios rectificar. El tiempo se acaba. Hay que empezar hoy.
¿Cómo? De una manera bien sencilla: si la mayoría se comporta honestamente, impondrá esa manera de proceder.
Viene una generación de jóvenes maravillosos, solidarios, realistas y participativos.
Tenemos que apoyar a esa juventud, para imponer la honestidad y el bien que merecemos.

martes, 15 de enero de 2013

RETALES DE MI PREGÓN




RETALES DE MI PREGÓN

Dado en mí pueblo de Tamaraceite, Las Palmas, Gran Canaria, España, el sábado 12 de este mes de enero 2013, con ocasión fiestas Patronales y 75 aniversario fundación de la Parroquia.

Subir a este estrado, para pregonar nuestras fiestas Patronales, es una demostración que soy un servidor de ustedes, un servidor de la comunidad.
¿Qué pretende este pregón y este pregonero?
Festejar las fiestas de Nuestro Patrono y conmemoramos el 75 aniversario de la creación de Nuestra Parroquia.
Párrocos que han sido curas de almas, haciendo aportes de enorme valor.
¿Cuántos bautizos, bodas, defunciones, confesiones, ayudas de todo tipo hemos recibido? Incontables. Han cuidado de nuestra salud corporal y la del alma. Ayudas a la vida y a la muerte. ¿Qué más se puede hacer y cómo agradecer tanto trabajo y tanto bien?
Devolver bien por el bien recibido. Es nuestra deuda, y no sé otra manera de ir pagando lo debido: salvo la de cuidar de nuestra Iglesia, a nuestro párroco, y seguir queriéndonos como hermanos.
Queremos ser un ejemplo para los que nos visiten en esas fiestas, porque  somos un pueblo solidario y queremos seguir siéndolo.
Que sepan quienes nos visitan que estamos abiertos a todos, para juntos compartir las dichas de la alegría y de la ilusión. Que nadie se encuentre o se sienta solo.
«Que se viven tres días, uno para trabajar, otro para la diversión, y el otro dedicarlo a pedir perdón».
¿Quiénes las organizan?  Las organizan todo un fantástico grupo de jóvenes vecinos, que nos representan con una gran dignidad
¿Cómo vamos a celebrarlo?
Dando y regalando la alegría, que este pueblo ha tenido a lo largo de los siglos, y sigue teniendo.
Somos un pueblo honesto. Nuestro comportamiento ha sido de suma laboriosidad, de lo que estamos muy orgullosos, porque nos lo hemos ganado a pulso. Siempre hemos sido solidarios y buenos vecinos.
El mal ajeno era nuestro, y el nuestro lo compartíamos con los buenos vecinos y se reducía a la mitad o a casi nada.
Si en algo se ha destacado este pueblo es por el amor al prójimo, no con palabras sino con hechos.
Eso es lo que ofrecemos: amor, educación, trabajo, honestidad y gozar de la libertad, y todo lo ofrecemos con alegría, que la queremos compartir, para que sean aún mayor y así seremos auténticamente felices.
Lo podemos hacer porque somos un pueblo libre, que va hacia delante, con una juventud de esplendor, de armonía y valores, que camina hacia el futuro. Un brillante futuro que se ganará con honestidad, laboriosidad y hermandad.
Después de Padre Dios, están la familia, los amigos, los vecinos, la comunidad y todo con libertad.
Queremos reunirnos para gozar de ser felices y compartir, que eso es la felicidad: compartir.
¿Cómo queremos compartir la felicidad? 
Dando y entregando, con hechos, aquello que tenemos.
Querernos y gozar de la amistad y la vecindad.
Queremos seguir teniendo y viviendo nuestras tradiciones solidarias y educadas.  
Queremos seguir enterándonos de la salud de la vecina y del vecino. Que son mis compañeros de toda la vida.
Somos un pueblo viejo, y nos enorgullecemos de ello.
Queremos seguir siendo un pueblo, aun dentro de nuestra ciudad.    
Al decir pueblo nos referimos a continuar teniendo las virtudes de la convivencia: esa preocupación por el problema ajeno, el del vecino o familiar. Queremos seguir siendo solidarios y no aislados en medio de los demás.
Este valle se viste de gala, y su Parroquia y su Iglesia -lugar de encuentro personal y con Dios- se suma a colaborar en lo que puede: ofrecer la Iglesia para rezar.
Compartir que es repartir, y repartiendo le toca a todos. A usted, al vecino, al amigo y al visitante.
Queremos que sepan que seguiremos siendo los mismos después de estas fiestas, siempre les estaremos esperando.
Somos un pueblo que ha sido, es y quiere ser consecuentes con sus creencias y con sus valores, y de ellos nacen las vivencias de amor a los demás como a nosotros mismos.
Les queremos porque somos un pueblo honesto y participativo.
Tengamos la plena felicidad y la plena libertad, para no sólo compartir las alegrías, también compartir los problemas.
Así podremos arreglar  los graves temas de hoy, y los de mañana, porque la única solución es el compartir la honestidad de la mayoría con la participación y la unión, y habremos fortalecido la necesidad que nos tenemos de unos y otros, y la habremos realizado con amor.
Así brillará la luz de la solidaridad, y este pueblo será el faro que ilumine al visitante que nos acompaña como a mí y al vecino.
Somos un pueblo agradecido que camina por el sendero luminoso de la libertad y queremos seguir agradeciendo el bien recibido, y lo hacemos con estas palabras y con los hechos diarios de apoyo a nuestra Parroquia, y de ayuda a nuestros vecinos.
No queremos la felicidad sólo para nosotros, la queremos compartir.
¿Qué queremos?
Unas fiestas animadas, tenemos lo que corresponde: gente nueva con gran alegría, entusiasmo y pasión.
Estamos en fiestas y las hacemos con el corazón, llenas están de amor, para que las gocemos hoy, mañana y sean siempre plenas de alegría y pasión.
Estamos en fiestas, es la gran ocasión de compartir sentimientos, alegría e ilusión. Para juntos revivir los valores de la honestidad y de la participación.
Que viva nuestro Patrono, sus parroquianos, vecinos y visitantes, y viviremos momentos de plena felicidad y amor.
Gracias, les deseo la plena felicidad con libertad.
Les quiero con pasión.
Felices fiestas y las sean para todos, lo deseamos con amor.

viernes, 11 de enero de 2013

“SER GENEROSOS CON DIOS Y CON LOS HOMBRES”


“SER GENEROSOS CON DIOS Y CON LOS HOMBRES”


La generosidad es una de las grandezas humanas que llenan el alma y el corazón, y en muchos casos los estómagos de los que lo necesitan.
Benditos sean los generosos, de ellos es la gloria terrenal y luego, seguro, la gloria en el cielo.
Para ser generoso, sólo se necesita serlo. No es necesario tener y poseer bienes materiales – que tienen una capacidad limitada para llegar a los demás –, sólo los bienes espirituales – la ayuda, el consejo -, que son los que desbordan, pueden llegar a más gente y alejan al mal.
Recordar el pasaje de Jesús, en el que elogia a la viuda pobre que en el “gazofilacio”, en la entrada del Templo, depositó como limosna unas monedas insignificantes “todo lo que tenía para vivir”, y Nuestros Señor Jesucristo se conmovió, porque su ofrenda fue más importante, para Dios, que la de todos los que daban de lo que les sobraban.
Para ello se necesita amor. Sin amor no se puede ser generoso.
“Es más poseer a Dios en el alma que oro en el arca”. Dijo San Agustín.
Jamás nos debe reprimir hacer obras buenas en servicio de los demás, incluso tener la generosidad de sacrificar aquello que nos parece necesario para la vida.
Jamás tener miedo a ser generosos.
¡Qué poco nos es realmente necesario!
En cuanto a Dios, recordar aquel antiguo dicho: “que a Dios se le conquista con la última moneda”.
Y son de los pequeños actos diarios, que van desde el esmero de ofrecer el día, al comenzar la jornada, a Dios y a los hombres, hasta las atenciones que requieren la convivencia, en especial con los más necesitados.
Tener siempre dispuesto el corazón, el bolsillo y la participación de entrega plena, sin condiciones.
Las medias entregas acaban rompiendo la amistad y las buenas relaciones con los amigos y necesitados
Sólo una generosidad plena nos permite seguir el ritmo de los pasos de Jesucristo con los necesitados. De lo contrario, cada vez nos veríamos más distanciados de todo lo bueno que nos rodea.
Esta entrega de lo que somos y tenemos se debe realizar en la fidelidad a los valores recibidos, en especial los religiosos, incluso en pequeños detalles para con los compromisos con Dios y con la sociedad.
No temamos a la generosidad. A nadie se le pide que dé más de lo que tiene, pero si más de lo puede dar.
Sería maravilloso darnos nosotros por entero en la generosidad con los demás.
Además, el Señor que es generoso por antonomasia, nos ha prometido el ciento por uno en esta vida, y luego la vida eterna
La generosidad es la antesala de la felicidad, sin ella no se puede llegar a la sala de la plena felicidad, y para llegar se necesita usar del inconmensurable bien de la libertad y de la responsabilidad que tenemos que ejercer por la honesta participación
Dios y los humanos nos queremos felices, seámoslos por la generosidad.
Debemos ofrecer y compartir con la generosidad el trabajo, las pequeñas y grandes dificultades, de la caridad bien vivida y del tiempo gastado en favor de los demás
Esa entrega diaria a los demás y a Dios, es necesaria para andar más allá de la estricta justicia, aún de aquello que en justicia pertenecería a las propias necesidades,
Y seremos juzgados según la medida de los valores interiores, del cómo nos ponemos a la disposición del prójimo, medida según el amor con el que nos damos libremente al servicio de los hermanos.

martes, 8 de enero de 2013

“AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES”



 “AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES”


No pongo en duda, lo creo, que los jóvenes de hoy tienen valores, aunque algunos sean diferentes a los de los mayores, otros no.
La diferencia no es obstáculo para la comunicación. A los de mi generación, los que entonces eran mayores, nos enseñaron valores, en especial valores religiosos. Y nos enseñaron a ser consecuentes con ellos. De igual modo, los que hoy somos mayores podemos acompañar a los jóvenes en la búsqueda y la vivencia plena de los valores.
El ejemplo es muy importante.
Nuestros actos reflejen nuestros valores.
Los actos de los jóvenes también deben ser la vivencia de sus valores, me consta que hay quien los viven hoy, y plenamente.
Los valores no son teorías. La actuación de unos y otros es lo que les da vida.
El crecimiento de ONGs pone de manifiesto que los jóvenes tienen valores, como los de un grupo de mi pueblo.
Hay integrantes del 15 M, honestos e idealistas, con valores.
¿Qué ayudó a los de mi generación a fijar los valores?
 La educación de nuestros padres, su confirmación en los colegios y en el ambiente.
Desde niños vimos, oímos y vivimos los valores. Aprendimos que aprender es necesario, pero insuficiente: hay que esforzarse por poner los valores en práctica. Y aprendimos que siempre hay tiempo para rectificar.
Los niños de hoy deben ver, oír y vivir los valores.
Vivir en y con valores no se improvisa.... Vivir en y con valores no termina nunca. 
Hay que empezar desde niños.
La mayor obligación de los padres es transmitir valores a sus hijos.
Nuestros padres cumplieron esta tarea con esfuerzo, dedicación, constancia y cariño. No conozco otra receta para los padres de hoy en día.
Ser consecuentes: la coherencia es la pedagogía adecuada para enseñar y transmitir valores.
¿Creyentes no practicantes? Los que tenemos fe, sabemos que la incoherencia es estéril. Creyentes practicantes. Cuesta, no es fácil. Pero no estamos solos: confiamos en la ayuda de la oración.Pero educar en valores y vivir con valores también obliga a los que no tienen fe.
Así, uno y otros, colaboraremos a vivir aquello para lo que hemos nacido: ser felices. Solo lo seremos si vivimos de acuerdo a nuestros valores, y para ser libres.

domingo, 6 de enero de 2013

¿QUÉ ME HAN TRAIDO LOS MAGOS?


¿QUÉ ME HAN TRAIDO LOS MAGOS?


La esperanza e ilusión que vamos camino de la mayoría que imponga, como norma de conducta, la honestidad, y con ella conseguiremos la felicidad y la plena libertad.
Pero necesitamos la comprensión y vivencia de la humanidad, ya que sin ella no hay mayoría y menos que sea una realidad.

jueves, 3 de enero de 2013

LO QUE LE PIDO A LOS REYES MAGOS


LO QUE LE PIDO A LOS REYES MAGOS

Que recen –y recemos nosotros también- para que seamos honestos y nos amemos como hermanos.
Así impondremos el bien, para que todos, sin excepción, seamos libres y felices.

martes, 1 de enero de 2013

“LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA”



“LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA”


Para los católicos el Adviento es un tiempo de alegría: Jesucristo está cerca. La tristeza consiste precisamente en perderlo.
La Navidad es la fiesta de la alegría
La tristeza es la ausencia de alegría.
Dejar de comportarse bien nos pone tristes. El camino hacia la tristeza comienza por la tibieza y por la falta de generosidad.
Buscar únicamente la felicidad terrenal, fuera del bien, no satisface a nadie.
Todos debemos ser esencialmente alegres, en especial cuando tenemos, practicamos y repartimos la justicia y la paz, por ser libres.
Escapar de uno mismo, mirar hacia fuera, abandonar el mundo interior, la soledad cuya contemplación nos hastía ... son las actitudes que proporcionan alegría.
Estar en gracia es la principal fuente de la alegría.
La alegría terrenal es pobre y pasajera.
La alegría del creyente es profunda y es capaz de subsistir en medio de las dificultades. ¡No sé cómo la consiguen los no creyentes¡ Tendré que preguntarles, y espero que ellos me lo digan, porque necesitamos saberlo.
Considerar que los golpes de la vida no tienen sentido, no es propio del creyente. En las contradicciones descubrimos a Padre Dios. Las dificultades no nos quitan la alegría.
Nadie desea la dificultad, ni la tristeza.
La dificultad es normal. Es necesaria para crecer en las virtudes.
El fundamento de nuestra alegría debe ser firme. No debe descansar en cosas pasajeras: noticias agradables, la tranquilidad, medios económicos, etc. Todas esas cosas son buenas pero insuficientes en sí mismas.
Debemos de tratar estar siempre alegres. La alegría es contagiosa. La tristeza también.
Un alma triste queda a merced de muchas tentaciones. Oscurece el ambiente y hace daño.
La tristeza nace del egoísmo, de pensar en uno mismo, de olvidarse de los demás.
Cuando el alma está alegre se vierte hacia fuera: es un estímulo para los demás.
Guarda tu corazón, porque de él procede la vida, dice el Libro de los Proverbios. De él, en efecto, proceden la alegría, la paz y la capacidad de amar. Ahí es donde nacen las virtudes.
Para crecer en virtudes necesitamos estar alegres y felices, ensanchar nuestro corazón.
Con el cumplimiento alegre de nuestros deberes podemos hacer mucho bien.
Ayudamos a los demás con pequeñas alegrías, que demuestran con claridad que les queremos: una sonrisa, una palabra de aliento cordial, un elogio…
Preparemos el Año Nuevo en nuestro ambiente fomentando un clima de paz, de participación, y de alegría. Repartiendo cariño.
Y recibiremos cariño.