viernes, 28 de septiembre de 2012

“VIVIR EN EL RECUERDO”


“VIVIR EN EL RECUERDO” 

Haber sido amado y haber amado, -que es lo mismo-, es una de las maravillosas vivencias que depara la vida humana.
El poder de la mente es tan grande que contribuye y consigue mantener – aunque sea latente. – el amor vivido, y con sus recuerdos puede endulzar las amarguras de la soledad.
Solía decir, refiriéndome a mi soledad: “si me quieren castigar, déjenme solo”.
No he aprendido a vivir solo, pero sí he conseguido compartir mi soledad.
He aprendido a vivir de añoranza y de recuerdos, y rememorándolos volver a sentir las emociones vividas casi como si fueran la realidad tal como pasó.
Volver a poner en la  imaginación el amor es el gran complemento a la soledad.
Amar es tener ilusiones y compartirlas con el ser querido.
La soledad con buenos recuerdos, -por la ausencia del ser querido-, logra reducir al mínimo el dolor de la ausencia, lo que quizá pasa es que dulcifica la amargura. No es un dolor amargo, más bien podría decirse que es una sensación agridulce, pero no triste.
¡Gracias, Padre Dios por haberme dado fe! ¡Cuánto me ayudas!
A quien no tenga Dios, le aconsejo;  - si Dios mismo me lo permite: buscarlo o inventarlo.
Al vivir en el recuerdo, con añoranza, sólo he encontrado alivio en la fe.
Padre Dios, tu amor, correspondido por el mío, me ayudan a vivir con ilusiones, aún en la soledad, y aún sin  la presencia del ser querido, sin sus caricias ni sus susurros, y sin su apoyo.
La soledad no debe ser razón o causa del olvido.
Se olvida cuando no se ha querido o no se quiere.
Cuando hay amor jamás se olvida.
¿Y todo esto a qué viene?
A recomendar, con toda humildad y cariño: “seres que se quieren, quiéranse más”.
No desaprovechen ocasión de amarse, de decirlo y de repetirlo. No desaprovechen las vivencias del amor y sus consecuencias.
Potencien y eleven, en la medida de las posibilidades, el amor y sus momentos más destacados.
No dejen para después la caricia, la palabra, el gesto, todo aquello que sea manifestación y demostración de cariño entrambos.
Y vayan guardando esas vivencias  en la memoria del amor, que es el alma, en la que se guarda todo lo que de más grandioso tiene le vida de la mujer y el hombre.
Fortalezcan los cimientos del edificio que los amantes van construyendo, para cuando les llegue la muerte y la ausencia del ser querido, no se resquebraje o se sienta el edificio, por estar bien cimentado en vivencias y recuerdos.
Busquen mucho el amor de Padre Dios y de su Madre. Quiero decirles que debemos rezar mucho: eso nos ayudará  poderosamente, aunque me haya quedado sólo, y sin el ser que tanto he querido.
El rezo me ayuda a no estar solo, me dulcifica la ausencia, y la fe me ayuda a confortarme.
Sigo estando solo, pero sin amarguras, sólo un amago de la tristeza y el vacío de la soledad, que me acompañarán hasta el último día de mi vida terrenal.
Quiéranse mucho, no desperdicien ocasión, -no suelen repetirse las mismas circunstancias.
No hay mayor felicidad que amar y ser amado.
Vivan hoy con el amor y mañana con el recuerdo. Pero siempre amando.

martes, 25 de septiembre de 2012

“DICEN QUE ES DEMAGOGIA”

Ruego, encarecidamente, estudien este texto. Gracias.

“DICEN QUE ES DEMAGOGIA” 

Dicen que es demagogia afirmar que hay un poder económico maligno, que se desarrolla con las posibilidades y el trabajo de otros. Que hay una parte importante de políticos deshonestos. Y que hay políticas perversas que nos han conducido a donde estamos. ¡Tremenda Crisis!
Trataré de informar y despertar la saludable inquietud que es necesaria para deshacer ese poder económico maligno y para apartar de la vida pública a todos los políticos deshonestos, así como a los regímenes corruptos que tanto daño han causado.
La única solución que conozco es la participación consciente y activa de todos nosotros. Sin ella, cualquier proceso es inoperante.
Participar no es otra cosa que amar al prójimo como a nosotros mismos. Ello nos obliga a la solidaridad, a sumar esfuerzos para que el enemigo común desaparezca. Actuar de manera honesta y conjunta.
Necesitamos eliminar, urgentemente, esos regímenes corruptos y dañinos, para la salud física, mental, económica y social.
Ellos nos han arrastrado a la crisis. No hay víctimas sin responsables.
El mayor número de víctimas aparece entre las personas más desfavorecidas económicamente, las de menos recursos.
Cuantos menos recursos, más afección del mal. Cuantos más recursos, más efectos enriquecedores.
De pobre a más pobre. De rico a más rico.
Responsables: los propietarios de ese maligno y perverso poder económico.
Enriquecerse y ganar poder a costa del mal de otros no sólo es un pecado contra Dios y contra los hombres, es una forma cobarde de actuar.
Hay riqueza para todos. Su equitativo reparto es cuestión de valores, no de posesiones.
 “Amar al prójimo como a nosotros mismos” no es la utopía de un iluminado. No, es una realidad como la copa de un pino, es una realidad incontestable. Se trata de ponerlo en práctica. Lo demás vendrá por añadidura.
Se necesita la honradez que hace transparentes los hechos, convirtiéndolos en productivos tanto moral como económicamente.
¡Cuánto me duele no saber explicar - de forma convincente -, las ideas claras que tengo sobre el nefasto poder que unos pocos tienen por la falta de unión y participación de una aplastante mayoría!
Seguiré escribiendo intentando ser consecuentes con mis creencias y cumplir con la obligación de participar en la búsqueda del bien común (que debería ser el más común de todos los bienes).
Ruego la benevolencia y participación del que me haga el honor de leer mis preocupaciones, que son mis artículos. Y, por favor ¡Diga algo! ¡Comente! ¡Ayudémonos!
La falta de participación solidaria de la mayoría de la población es un problema muy grave. De ella se aprovecha el poder económico. Es el mejor arma que tienen los políticos corruptos para seguir medrando y aumentando su riqueza material, su poder, y, al mismo tiempo, empobreciendo a los pueblos. Es decir: a usted, a mi, al vecino.
Unamos esfuerzos participando honestamente en todos los actos de nuestra vida. Rechacemos aquello que haga daño a los demás.
No es demagogia. Por desgracia, es una realidad incontestable: hay males que tenemos que desterrar de esta sociedad. No hay más solución que su participación, la mía, la necesaria de la mayoría.
Cambiar radicalmente la sociedad, en lo político y económico.
Valores como amar al prójimo, la honestidad, y la educación son componentes de un pueblo solidario y efectivo, y sin ellos no habrá cambio.
Para ello espero y confío en usted. Que Padre Dios le bendiga.

viernes, 21 de septiembre de 2012

“LA JUSTICIA, LA MISERICORDIA Y LA FIDELIDAD”

 “LA JUSTICIA, LA MISERICORDIA Y LA FIDELIDAD” 

Son deberes esenciales que todos debemos cumplir.
La hipocresía es una forma de faltar a esos deberes.
La virtud de la justicia se fundamenta en la intocable dignidad de la persona humana, que, para los creyentes, es: creada a imagen y semejanza de Padre Dios, y destinada a una felicidad eterna.
Los humanos nos merecemos un respeto total, con un ordenamiento justo de leyes civiles. Los católicos nos debemos unir a aquellas leyes que defiendan el derecho a la vida, entre otros.
A diario se nos presentan ocasiones para ser justos. Y por eso debemos emitir, cuando no queda otro remedio, juicios sobre otros, cuidando exquisitamente, de las palabras por el daño que se puede causar, desprestigiando o acusando de algo falso, en ese caso sería calumnia.
Todos tenemos que ser justos de palabra, de obra y de pensamiento, con todos.
Vivir la justicia es ir más allá del mero hecho de no causar daño, es traducirlo en oraciones y obras por los creyentes, y los no creyentes en obras y ofrecimientos con obras, como puede ser hacerle pasar un buen rato, un rato feliz.
Con esos comportamientos remediamos males, eliminando injustas situaciones, y creamos el ambiente necesario y exigente para que llegue la justicia a todos.
Cada persona debe plantearse cómo vive la justicia en sus circunstancias  normales: en la familia, en el trabajo, con los amigos, en las distintas asociaciones. En general ¿Cómo vivo personalmente la justicia con cada uno individualmente, y cómo me esfuerzo para que se viva la justicia en la comunidad?
La justicia no debe limitarse a serlo en el aspecto económico de sueldo justos;  es más, debe actuar en todos aspectos de un ser humano, respeto a la vida y sus circunstancias, tales como el trabajo, la familia, etc.
También acerca del respeto al ambiente de la vida social, a la felicidad, a la verdad, a la laboriosidad, en especial a la honestidad.
La calumnia, la maledicencia, y la murmuración son  injusticias.
El Apóstol Santiago dijo de la lengua que es “un mundo entero de maldad”           .
Todos tenemos la obligación de defender la justicia,  exigirla y practicarla. Comenzando por los más cercanos y luego los lejanos.
Somos justos cuando damos a cada uno lo suyo.
El orden económico no debe concebirse como un orden independiente y soberano, sino sometido a los principios superiores de la justicia social y particular, corrigiendo los defectos y deficiencias de la vida económica, teniendo muy en cuenta la dignidad de la persona.
La justicia social exige, también, considerar al trabajador,  no como una mercancía, sino un ser cargado de valores trascendentales.
Tanto  el trabajador, como el empresario, han de ser justos, y por la honestidad, ir más allá de la norma.
Un gran aspecto de la justicia es crear y dar trabajo a toda persona honesta, que desea trabajar. El paro es una lacra personal, familiar y social, que hay que desterrar.
El que trabaje cumple con la justicia, cuando hace su labor con el mayor esmero y competitividad.
El empresario cumpla con la justicia, haciendo su labor con justicia distributiva con el mayor esmero, y procurando que cada uno ocupe el puesto que le corresponde por su capacidad y competencia, lo que hará que el resultado sea bueno y se mejore la competitividad.
Los estudiantes han de estudiar, para no faltar a la justicia pues la sociedad prima su situación mediante ayuda en los presupuestos y las becas para que lleguen a ser buenos y honestos profesionales. Y así todo ser humano debe trabajar con esfuerzo para no faltar a la justicia.
Con frecuencia deberíamos examinarnos para vivir, ante Dios y ante los hombres; para ver como cumplimos  los deberes hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Viviendo los deberes de la justicia, viviremos la misericordia y la fidelidad en todos los actos, pactos y promesas, y la consecuencia será una vida personal, familiar y social honesta, feliz, y podremos los medios para hacer un mundo en el que se viva más felizmente, por nuestro justo proceder.
           






martes, 18 de septiembre de 2012

“MI VISIÓN DE PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD”.


 “MI VISIÓN DE PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD”.

 

El enunciado del principio fundamental de la obligación de participar en la comunidad es: "Toda persona, sana y con tiempo disponible, tiene la ineludible obligación de participar para promover el bien de la comunidad".
Los humanos somos seres sociables, y, como tales, estamos obligados a cooperar al bien de los demás. No sólo es obligación, es necesidad.
El vivir en comunidad significa repartir cargas según posibilidades. No eludirlas. Quien las elude debe ser por cobardía, por mala educación, o simple pasotismo.
Quien falta a este principio peca socialmente. Y la gravedad está en relación directa al perjuicio que ha causado por no participar.
Nadie tiene derecho a no cumplir con esta obligación, salvo causas que lo impidan.
Que sean causas reales y verdaderas, -y no escusas-, aunque así y todo podrá, en algo, cooperar al bien de los demás, sin pedir nada a cambio.
Ejemplo: la aportación de ideas y cómo ejecutarlas, cuando se es mayor.
Así que no sé si existe alguna razón u ocasión de no participar, que exima no participar.
Esto tiene que ser un comportamiento derivado de la conciencia.
Hay quien puede alegar y afirmar que no tiene obligación. Que es su derecho no participar. No basta con alegar, hay que demostrarlo.
Contribuye a esta falta de participación el número de pasotas, y la crisis actual, que es una demostración de la falta de valores éticos o religiosos.
Como paréntesis: sí creo que la crisis tiene culpables (esto será tema de otra participación). Pero sigamos con el tema actual.
Quien se escaquee es un mal ciudadano, y debe ser recriminado por ese mal comportamiento. Debiendo ser rechazado socialmente por su egoísmo.
Pero quien ejerza esa obligación con hechos, -si además lo hace con alegría-, debería ser premiado, considerado como un buen ciudadano y admirado socialmente. El cumplidor debe sentir la satisfacción del deber cumplido, que es una de las mayores alegrías que humano puede tener.
La buena voluntad social del ser humano, -de participar en la búsqueda del bien común, sin pedir nada a cambio- debe de enseñarse, educarse desde muy niño.
Cualquier defensor de lo contrario, debería plantearse si lo hace por egoísmo, incultura, mala educación o rencor. Porque entonces debería plantearse si es merecedor de recibir los beneficios que la sociedad reparte.
Desde niño hasta la muerte debemos tener la constante preocupación de participar en la búsqueda del bien de la comunidad, -que es, además, el bien propio-, y la idea fundamental de la feliz convivencia, para ser un buen ciudadano.
La colaboración la debe definir cada persona, nunca debe ser impuesta, salvo por la conciencia del propio ciudadano.

viernes, 14 de septiembre de 2012

“NO BASTA CON SER BUENO, HAY QUE APARENTARLO, HAY QUE DEMOSTRARLO”


“NO BASTA CON SER BUENO, HAY QUE APARENTARLO, HAY QUE DEMOSTRARLO

         Aforismos como este: “no basta con ser bueno, hay que de mostrarlo”, son una expresión de la experiencia traducida en palabras, para que con ellas transformemos en hechos eso que decimos en nuestra actuación.
Ese dicho o aforismo quiere decir que tenemos que ser buenos en hechos, palabras y en pensamientos, y demostrarlo.
         El ejemplo que demos los humanos, sea bueno o malo, siempre tiene repercusión en los demás.
         La libertad, - esa maravilla del espíritu humano, que lleva aneja la responsabilidad de nuestros actos-, nos permite hacer el bien o el mal,  y esa decisión dependemos  de ningún otro sino de nosotros mismos, aún en este mundo tan mediatizado.
         Actuar bien o mal, en cada caso,  es la consecuencia de nuestra libertad.
         Y esas decisiones se reflejan en los hechos.
         ¡Qué importancia tiene la educación recibida para intentar ser lo mejor posible! Debemos educarnos y educar en la libertad, para ser y actuar como personas libres.     
 Hay el instinto natural de hacer el bien, pero se puede y se debe educar también para aprender a distinguir lo que está bien y mal: entonces la capacidad de acertar es más probable. Pero ese aspecto de la conciencia “hay que hacer el bien y evitar el mal”: se puede apagar con mucha facilidad y frecuencia. Creo que muchos estamos apagados, a oscuras.
         Mejorar que debería ser una constante: consistiría en acostumbrarse  y entrenarse a decidir con libertad acertando para elegir siempre el bien.
         Mi experiencia me dice que los años no disminuyen la obligación de dar buen ejemplo, quizá aumente esa obligación. Seguro la aumenta.
         Siempre hay que estar intentando mejorarse.
         Y no basta con deseos, tenemos que convertirlos en hechos.
         También yo creía que con los años dejaría de tener algunas malas tendencias, y no es así. Todos tenemos defectos que nos cuesta trabajo desarraigar. Pero …..
         Tenemos que estar, hasta el final, luchando por ser buenos, en deseos, palabras y en hechos.
El hombre cabal, hecho, es el hombre que lucha por desarraigar sus defectos y por conseguir adquirir las virtudes. No hay personas perfectas; hay personas que luchan por quitar los defectos y por adquirir las virtudes.       
Para Aristóteles la felicidad la conseguía el hombre virtuoso.
         ¿Qué enorme responsabilidad tienen, tenemos, entonces, las personas con cargos familiares o públicos? Mucha responsabilidad, sus actuaciones serán un ejemplo, para bien o para mal.
        No cabe duda que esa lucha por el bien tiene mérito, que desde el punto de vista cristiano es necesaria para alcanzar la patria celestial. Además tiene una importante consecuencia que  con ella se reparte el ejemplo que debe servir para ayudar a los demás, ya que les mueve a luchar también, y en este sentido se aplica el aforismo:
         “No basta con ser buenos, hay que demostrarlo”, y: ¡así es! todos tenemos que luchar hasta que nos muramos, creyentes o no, todos, sin excepción.

martes, 11 de septiembre de 2012

“LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE”


“LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE”

            La influencia negativa y el poder perjudicial del ambiente están en relación directa a la ausencia o poca práctica en el cultivo de los valores éticos o religiosos, necesarios para tener un ambiente sano.
            A mayor práctica de valores, menor influencia del ambiente.
            Tenemos que luchar por conseguir un ambiente en el que haya paz y respeto. Un ambiente que permita la vida transcurra de forma natural y, como consecuencia, se pueda ser feliz.
            El ambiente no nos es ajeno: es el medio de la comunidad en el que nos movemos y vivimos, ya sea familiar, social, empresarial etc.
            La comunidad la formamos los que vivimos en un espacio determinado, y esa comunidad tiene un ambiente determinado, que es el resultado de la influencia del comportamiento de sus componentes.
            Comportamiento pijo, ambiente pijo.
            Comportamiento vulgar, ambiente vulgar.
            Comportamiento educado, ambiente educado.
            Tenemos un enorme poder de influencia en el ambiente, le damos forma y manera. Tenemos la fuerza de moldear nuestro ambiente.
            El ambiente de una comunidad es fuerte y resistente cuando sus miembros lo son, y débil cuando está dominado por la incultura, la mala educación y el pasotismo.
            ¿Qué ambiente quiero para mis hijos y para mí?
            ¿El de changa y maleducado, o el educado?
            Igual hay que decir referido al medio ambiente, tema sumamente importante que trataremos en otro momento, por ser de vital importancia.
            Recogeremos lo que sembramos.
            De poco sirve las lamentaciones sino no tenemos nomas de convivencia, y nos esforzamos para  aplicarlas y que las apliquen los demás, para eliminar la opresión de unos, el acatamiento de otros, y el pasotismo de muchos.
            Como siempre, el vecino debe y yo debo contribuir, decididamente, a que el ambiente sea sano, educado y, por ello, resulta que sea grato vivir en ese ambiente feliz.
           Si es chabacano y mal educado tenemos que cooperar, con nuestro comportamiento, dando ejemplo, y a veces exigiendo, y poco a poco, para que al final haya mejorado con lo que el resultado ha sido el lógico y el deseable.
            Siempre pensar en el nosotros, y hoy respecto a crear ese clima que nos dé paz y respeto.
La sagrada libertad debe conducir a un ambiente acogedor, de cariño y de paz.
Viviendo y actuando con libertad, respetaremos y amaremos al prójimo como a nosotros mismos, y el ambiente será de plena felicidad.
            El querer y la libertad, con valores éticos o religiosos, determinan el ambiente que queremos, y que nos rodee.
        Esto lo debemos de aplicar y enseñar desde niño.
       La solución es la participación, también para contribuir a la creación de ese ambiente humano y cordial, y. como consecuencia, nos dé y vivamos la felicidad, tan necesaria y como consecuencia de una vida natural en un ambiente sano.

viernes, 7 de septiembre de 2012

“AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES”


“AYUDAR A GRABAR LOS NUEVOS VALORES”
         No pongo en duda que los jóvenes de hoy tienen valores, aunque algunos sean diferentes a los de los mayores.
         La diferencia no es obstáculo para la comunicación. A los de mi generación, los que entonces eran mayores, nos enseñaron valores, en especial valores religiosos. Y nos enseñaron a ser consecuentes con ellos. De igual modo, los que hoy somos mayores podemos acompañar a los jóvenes en la búsqueda y la vivencia plena de los valores.
         El ejemplo es muy importante.
         Nuestros actos deben reflejar nuestros valores.
         Los actos de los jóvenes también deben ser la vivencia de sus valores.
         Los valores no son teorías. La actuación de unos y otros es lo que les da vida.
         El crecimiento de oeneges pone de manifiesto que los jóvenes tienen valores. ¡Cómo siempre!
         Hay integrantes del 15 M, honestos e idealistas, con valores, que deben ser ejemplo para los que no los tienen.
         ¿Qué ayudó a los de mi generación a fijar los valores?
         La educación de nuestros padres, su confirmación en los colegios y en el ambiente.
         Desde niños vimos, oímos y vivimos los valores. Aprendimos que aprender es necesario, pero insuficiente: hay que esforzarse por poner los valores en práctica. Y aprendimos que siempre hay tiempo para rectificar.
         Los niños de hoy deben ver, oír y vivir los valores.
         Vivir en y con valores no se improvisa.... Vivir en y con valores no termina nunca. 
         Hay que empezar desde niños.
         La mayor obligación de los padres es transmitir valores a sus hijos.
       Nuestros padres cumplieron esta tarea con esfuerzo, dedicación, constancia y cariño. No conozco otra receta para los padres de hoy en día.
        Ser consecuentes: la coherencia es la pedagogía adecuada para enseñar y transmitir valores.
¿Creyentes no practicantes? Los que tenemos fe, sabemos que la incoherencia es estéril.
Creyentes practicantes. Cuesta, no es fácil. Pero no estamos solos: confiamos en la ayuda de la oración.
Pero educar en valores y vivir con valores también obliga a los que no tienen fe.
Así, unos y otros, colaboraremos a vivir aquello para lo que hemos nacido: ser felices. Solo lo seremos si vivimos de acuerdo a nuestros valores, seamos jóvenes o mayores, creyentes o no creyentes. Todos, pero sin olvidar la obligación que tenemos de ayudar a gravarlos.
         

jueves, 6 de septiembre de 2012

CONTESTAR A DON LUIS ÁNGEL DÍEZ LAZO.

Ampliar la contestación del comentario de don Luis Ángel Díez Lazo al artículo LA LUCHA DE CLASES, publicado el martes 4 de este septiembre.

Mi señor don Luis Ángel:
Gracias por su comentario, me han hecho pensar y sentir en más cosas de las previstas.
Nos une el interés por la justicia social y los más desfavorecidos. Esto creo es indubitable.
Nos une constatar la complejidad de este mundo actual y de los resortes que lo mueven. Quizás discrepamos en que yo sí considero importante el papel religioso en la vida de las personas: es un gran motor personal todos los valores derivados de llegar al convencimiento de que no venimos de la nada y vamos a la nada, por el contrario puede existir un Dios, que además nos ha creado. Si esto es así, y yo lo creo, hay un gran estímulo para vivir y para luchar rumbo a un destino más allá de esta vida.
En esto la Iglesia católica, con sus luces y sombras -quién no las tiene, desafortunadamente- ha sido y es un factor positivo para los más pobres, y para todos.
Jesús de Nazaret, mi, nuestro Jesucristo es su modelo.
Quizás discrepemos también en el método para luchar. Usted afirma que puede ser necesario para lograr la JUSTICIA SOCIAL, el que las clases bajas ARREBATEN los derechos que otros no les reconocen. Si "arrebaten" significa según el diccionario "Quitar con violencia y fuerza" yo no soy partidario de la violencia.
No hace falta limitarse a obrar tan pacíficamente como Gandhi o la madre Teresa. Gracias a Dios, o afortunadamente, en muchos pueblos existe un nivel suficiente de democracia, entre ellos España, aunque con poca participación ciudadana en los intereses dela comunidad (necesitamos muchos ciudadanos como usted; entonces no necesitaríamos tratar este tema), que deberían actuar y corregir.
El voto a partidos políticos adecuados, nuevos o viejos, es un instrumento vital para lograr esos derechos. Esos partidos son los que "deben enseñar los dientes" con fuerza democrática. Pero los partidos debemos controlarlos los ciudadanos, y aquí creo hay un vació peligroso.
Y si hablamos de países en los que no hay voto libre, entonces podemos coincidir en la necesidad de acciones revolucionarias cuando quedan agotadas otras vías, porque los derechos humanos fundamentales preceden a cualquier otro.
Cada caso es distinto y complejo. Sigamos luchando con nuestra visión particular, y si es posible más con la palabra que con los puños. Es mi deseo y mi creencia, -que no quiere decir que me crea en posesión de la verdad y de lo que hay que hacer-, y quisiera ser humilde y realista.
Reiterando las gracias, desearía tener la elocuencia suficiente para demostrar con palabras la importancia que tiene sus aportaciones. Como así se la pido a toda persona.
Convencido que:”la participación es la solución”, incluso para lo aquí tratado, reciba mi agradecimiento y un fuerte abrazo. Luis.

martes, 4 de septiembre de 2012

“LA LUCHA DE CLASES”

“LA LUCHA DE CLASES” 
            ¿Clases en el ser humano? Hay una unidad de especie en el ser humano, pero sí, se ha creado con algunas diferencias de raza, de comportamiento, de aptitudes físicas e intelectuales...
            La más notoria es el contraste entre los maleducados y los educados; pero estas diferencias no son innatas: en muchos casos son adquiridas por la educación recibida.
            El mal educado, no sólo es el que falta a las reglas de la urbanidad, es algo peor, colabora, quizá sin darse cuenta, con  el mal.
            La mayoría de nuestros actos y de las tendencias que llevamos a cabo son consecuencia de los valores en los que nos han educado y que hemos aceptado.
            Se llamó “lucha de clases”, aquella que reivindicaba mejoras sociales en contra de la clase dominante. Aceptando clases sociales, para valorar la situación social de  las personas.
            Y, ahora, ¿Seguimos como antes?
            El poder económico ha organizado tal desaguisado mundial, que nos ha sumergido en la crisis de las crisis, porque le ha faltado tener en consideración los valores, como: la caballerosidad, la amistad, la solidaridad, la honestidad, el apoyo a los más débiles, la falta de valores, por no tener en cuenta nada más que lo económico
            El dinero y el poder económico siguen dominando y subsistiendo, a pesar de todo.
            La deshonestidad está en el fundamento de toda la vida de trabajo y es como  el cimiento del poder maligno, y el gran apoyo al dominio de lo material en toda la vida social.
            No sólo hay que ser multimillonario sin escrúpulos para ser opresor; es suficiente, tener el poder necesario, por medio del dinero, para influir y ordenar a su gusto el ambiente que le rodea.
            Ese poder lo desarrollan con facilidad  los individualistas, y  los pasotas, estos con el poder de no hacer nada, que es un gran poder del que se aprovechan los inmorales.
            ¡He aquí nuestros grandes enemigos!
            Esos comportamientos se fomentan, por activa y pasiva, y lo triste es que no sólo los aceptamos dejándonos engañar, sino que los incorporamos para vivirlos con plena conciencia.
            El complemento directo al desarrollo de los males del individualismo y pasotismo es la aceptación de la deshonestidad como mal menor.
            No sé cuánto durará esta crisis. Si sé que su final depende de la vivencia o ausencia de valores éticos o religiosos. De esto no tengo dudas.
            ¿Cómo luchar en contra de ese profundo y arrasador mal?
            Volviendo a vivir de acuerdo a valores éticos, morales, especialmente religiosos.
            El poder de la fe es tan grande, que, pidiendo a Dios ayuda, se pueden mover montañas; la fe  arrasa al mal.
            Tenemos que comenzar “YA”, porque el tiempo apremia y hay que arrasar el mal.
            ¿Cómo? Dando ejemplo. Siendo Levadura que fermente, haciendo que la masa fermente  para dar un pan de la honestidad y viviendo los valores éticos o religiosos.
Siendo consecuentes, al menos intentando serlo, ya daremos ejemplo que contagie, y llegará la paz social y la vida económica renacerá, desapareciendo cualquier error que lleve a la lucha de clases. Si se vive  el: “Ama al prójimo como a ti mismo”: Desaparecerán las clases y todos seremos, para lo que hemos sido hechos: seres humanos maravillosos, dotados de valores que viven su vida con alegría y recrean una vida en la que ha desaparecido el mal; seremos todos Iguales y no enemigos.
De usted, de mi depende, y del vecino, porque “en la honesta participación de todos está  la solución”.