martes, 4 de septiembre de 2012

“LA LUCHA DE CLASES”

“LA LUCHA DE CLASES” 
            ¿Clases en el ser humano? Hay una unidad de especie en el ser humano, pero sí, se ha creado con algunas diferencias de raza, de comportamiento, de aptitudes físicas e intelectuales...
            La más notoria es el contraste entre los maleducados y los educados; pero estas diferencias no son innatas: en muchos casos son adquiridas por la educación recibida.
            El mal educado, no sólo es el que falta a las reglas de la urbanidad, es algo peor, colabora, quizá sin darse cuenta, con  el mal.
            La mayoría de nuestros actos y de las tendencias que llevamos a cabo son consecuencia de los valores en los que nos han educado y que hemos aceptado.
            Se llamó “lucha de clases”, aquella que reivindicaba mejoras sociales en contra de la clase dominante. Aceptando clases sociales, para valorar la situación social de  las personas.
            Y, ahora, ¿Seguimos como antes?
            El poder económico ha organizado tal desaguisado mundial, que nos ha sumergido en la crisis de las crisis, porque le ha faltado tener en consideración los valores, como: la caballerosidad, la amistad, la solidaridad, la honestidad, el apoyo a los más débiles, la falta de valores, por no tener en cuenta nada más que lo económico
            El dinero y el poder económico siguen dominando y subsistiendo, a pesar de todo.
            La deshonestidad está en el fundamento de toda la vida de trabajo y es como  el cimiento del poder maligno, y el gran apoyo al dominio de lo material en toda la vida social.
            No sólo hay que ser multimillonario sin escrúpulos para ser opresor; es suficiente, tener el poder necesario, por medio del dinero, para influir y ordenar a su gusto el ambiente que le rodea.
            Ese poder lo desarrollan con facilidad  los individualistas, y  los pasotas, estos con el poder de no hacer nada, que es un gran poder del que se aprovechan los inmorales.
            ¡He aquí nuestros grandes enemigos!
            Esos comportamientos se fomentan, por activa y pasiva, y lo triste es que no sólo los aceptamos dejándonos engañar, sino que los incorporamos para vivirlos con plena conciencia.
            El complemento directo al desarrollo de los males del individualismo y pasotismo es la aceptación de la deshonestidad como mal menor.
            No sé cuánto durará esta crisis. Si sé que su final depende de la vivencia o ausencia de valores éticos o religiosos. De esto no tengo dudas.
            ¿Cómo luchar en contra de ese profundo y arrasador mal?
            Volviendo a vivir de acuerdo a valores éticos, morales, especialmente religiosos.
            El poder de la fe es tan grande, que, pidiendo a Dios ayuda, se pueden mover montañas; la fe  arrasa al mal.
            Tenemos que comenzar “YA”, porque el tiempo apremia y hay que arrasar el mal.
            ¿Cómo? Dando ejemplo. Siendo Levadura que fermente, haciendo que la masa fermente  para dar un pan de la honestidad y viviendo los valores éticos o religiosos.
Siendo consecuentes, al menos intentando serlo, ya daremos ejemplo que contagie, y llegará la paz social y la vida económica renacerá, desapareciendo cualquier error que lleve a la lucha de clases. Si se vive  el: “Ama al prójimo como a ti mismo”: Desaparecerán las clases y todos seremos, para lo que hemos sido hechos: seres humanos maravillosos, dotados de valores que viven su vida con alegría y recrean una vida en la que ha desaparecido el mal; seremos todos Iguales y no enemigos.
De usted, de mi depende, y del vecino, porque “en la honesta participación de todos está  la solución”.


4 comentarios:

  1. Amigo Don Luis: Esta vez no tengo otro remedio que colocarme frontalmente ante sus planteamientos.
    La lucha de clases ha sido y vuelve a ser hoy imprescindible para la justicia social. Los poderosos no ceden porque si. No reconocen el derecho de las clases más humildes a la vida con dignidad y si las clases bajas quieren JUSTICIA SOCIAL, no tienen otro remedio que luchar y arrebatar los derechos que otros no les reconocen.
    Por otra parte, la Iglesia Católica, se ha colocado demasiadas veces al lado de los poderosos y apaciguado a los débiles a cambio de otra vida mejor, que hasta el momento, nadie ha vuelto para certificar.
    Siento ser tan crudo, pero no están los tiempos para rezos a secas y si para luchar por una vida mejor para nuestros hijos.
    Un saludo.

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  2. enrique gonzalez araña5 de septiembre de 2012, 12:58

    - Mis queridos Luises
    - he leído tu bloq (Luis Correa), y tu comentario (Luis ángel).
    - Los releeré, con detenimiento. Se aluden a temas de tremenda importancia, y actualidad.
    - Pero antes, quiero comunicarles la resonancia que me produce la lectura de ambas comunicaciones.
    - Me suenan a sinceridad y aprecio personal mutuo.
    - Me gustaría, en verdad, tener una conversación tranquila entre los tres.
    - Media en primer lugar en la “discrepancias”, una tremenda equivocidad en algunas palabras empleadas en ambas comunicaciones, de tremenda profundidad.
    - En segundo lugar, hay una referencia a hechos y realidades de gran complejidad, que exigen discurso más allá de lo anecdótico.
    - Creo que es una oportunidad para un encuentro, un encuentro sincero y consiguientemente creativo.
    - Evidentemente, ello exige un esfuerzo de escuchar hacia dentro y fuera.
    - No solamente un esfuerzo, sino un también un riesgo.
    - Pero también una oportunidad, en un momento de enorme trascendencia en la historia de la humanidad, y al mismo tiempo de enorme trascendencia en la historia personal de cada uno de nosotros.
    - Un abrazo,
    - Enrique González araña
    - 5 septiembre 2012.
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    Respuestas
    1. “Mi señor don Luis Ángel: gracias, muchas gracias por participar, por su honestidad y su amor a los demás, especialmente a los más necesitados.
      Creo que lo único que nos diferencia es el procedimiento, porque el fin es el mismo.
      El mismo fin pero con distintos medios.
      Con respecto a los errores de los hombres de la Iglesia esperar que no volvamos a cometer más. Este es uno de los fines de mis artículos, y el procedimiento es la participación con valores.
      Lo dicho y su aporte, amigo don Luis Ángel, son de tanta importancia que hay cosas que se me viene a la menta y al corazón, e intentaré escribir, -algo más extenso a esta palabras-, sobre este apasionante, necesario e importante tema.
      Y le rogaré, y esperaré, su nueva aportación, que enriquecen, poderosamente”.

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  3. Buenas noches a todos.
    Me he quedado en medio de los dos Luises y sería para mi un placer asistir a ese encuentro que D. Enrique propone. Mi ánimo estaría sólo en escucharles porque intuyo que se pueden desprender importantes aportaciones para el futuro de nuestra sociedad.
    José Manuel Cabrera

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