martes, 31 de marzo de 2020

“LA SOLIDARIDAD EN ESTOS MOMENTOS”




“LA SOLIDARIDAD EN ESTOS MOMENTOS”

Hay un refrán español que dice: La oportunidad la pintan calva.
No tiene pelos por los que agarrar. 
La oportunidad hay que aprovecharla.
La humanidad tenemos la gran oportunidad de cooperar,  cada uno, PERSONALMENTE, al bien de los demás.
Y reitero: personalmente.

Comienzo por ofrecerme:

A QUIÉN PUEDA CORRESPONDER: Me ofrezco para hacer lo que pueda hacer. Estoy a la entera disposición. Mis datos son:

Luis Cristóbal García-Correa y Gómez.
Carretera Gral. de Tamaraceite nº 35.
35018 Las Palmas de Gran Canaria. España.
Correo: lugarcorrea@yahoo.es.

PS. Me ofrezco PERSONALMENTE.
Ofrezco mi trabajo.
Quisiera ser el Rey Midas, pero no lo soy.



lunes, 30 de marzo de 2020

“¡¡¡LA REALIDAD!!!”




  “¡¡¡LA REALIDAD!!!” 

“¡La realidad es vivir la verdad!” 
La realidad se vuelve dichosa o amarga de acuerdo al comportamiento personal.
La realidad que nos circunda nos puede ayudar a encontrar la verdad. Solo hay que buscarla, y la hallaremos con seguridad.
Desoír, despreciar, querer alterar la realidad nos lleva por el camino del error y nos puede conducir al mal.
La vida, esa maravilla que se nos ha concedido (los creyentes creemos en la benevolencia y condescendencia del amor de Padre Dios), para que viviéndola, seamos capaces de hacer y deshacer con libertad, pero siempre intentando respetar la verdad.
Este respeto se basa en los valores heredados, reflexionados y aceptados, convertidos en realidad con nuestra honestidad.
“¡¡¡La honestidad es la que reconoce la auténtica y verdadera realidad!!!”
Somos capaces de alterar la realidad. Tenemos tanto poder que podemos cambiar la realidad y convertirla en una entelequia, o confirmarla para vivir, entonces, la auténtica realidad.
La realidad es incuestionable cuando los dichos y hechos que van conformando nuestra vida y la de los demás son acordes con la verdad.
La realidad no es una cosa personal, se comparte con los demás.
“¡¡¡El AMOR Y AMISTAD es la gran vía para, a toda velocidad, conquistar el bien que siempre nos trae la realidad!!!”
El poder del ser humano es tan grande que podemos alterar la realidad. La podemos desfigurar. Pero también la podemos transformar. La podemos llevar a su culminación y a su plenitud.
La realidad siempre nos dirige a la verdad y al bien, y somos nosotros los que la alteramos pudiendo caer en el mal que nos persigue sin cesar.
Dichoso quien vive su realidad y la confirma con sus hechos, en especial compartiendo la felicidad y la libertad con la gente que nos rodea.
Hay que aprender a ver, y descarar, a quienes rentabilizan el mal personal, social, nacional y mundial en beneficio personal. Esa es una realidad que necesitamos encontrar y descarar.
“¡¡¡Ayudar a los demás es siempre vivir en la realidad!!!”
Ayudar es de las mejores realidades de la verdad. Nos lleva y nos conduce a la verdad, y así nos lleva a evitar el mal.
¿Hemos nacido para ser atacados por el mal? Si porque somos libres. Pero también hemos nacido para gozar y compartir el bien, y esto nos enriquece de forma exponencial si somos honestos con nosotros mismos y con los demás.
Compartir las bellezas, las bondades y las verdades de la realidad, nos inspira profundamente y desarrolla el bien que anida en nosotros. Al compartirlas aumenta nuestra felicidad. Incluso aumenta la libertad.
La realidad nos aconseja seguir el bien, ayudar y compartir lo bueno que tenemos y con ello fortalecemos una realidad verdadera y aumentamos la felicidad de todos.
Benditos y alabados sean los honestos y participativos que comparten su realidad, dan la felicidad y la libertad, y se ponen así en camino de santidad.
La más bella y aleccionadora realidad es vivir con honestidad, ayudar, y compartir la felicidad, para vivir con sencillez y humildad en la plena felicidad y en la plena libertad.
La humildad es caminar en la verdad, en la realidad, es vivir con honestidad.
“¡¡¡La realidad feliz es vivir la honestidad!!!”

viernes, 27 de marzo de 2020

“¡EL BIEN SOCIAL!”



“¡EL BIEN SOCIAL!”

El bien social es una necesidad para el bienestar de la sociedad.
El bien social se ha convertido en una bandera que hay quien enarbola para mancharla, para aprovecharse del mal de los demás, para erigirse como defensor cuando, en realidad, es un atacante.
Hay quien habla del bien social para escudarse y respaldar el mal que hace, y que reparte.
La vida tiene la virtud de desenmascarar a los que pretenden engañar a los demás.
Hay quien confía en que sus palabras oscurecerán, taparán la historia que tiene a sus espaldas, de haber dañado sin piedad.
No tengo la menor duda que hay quien enarbola la bandera del bien social para su bienestar personal, y para sus malévolos objetivos.
El bien social es por lo que todos, y cada uno de los ciudadanos, debemos trabajar y luchar.
Si a mi alrededor no hay bien social, tengo cerca el bien que tengo que hacer para poder dormir con tranquilidad.
Hay quien pretende tener tranquilidad pregonando lo que no hace en su vida particular.
“¡El bien social!” Es la meta personal, nacional e universal.
“¡Quién no colabora en el bien social es un enemigo social!”
“¡El bien de todos es parte del suyo, del mío y el de todos los demás!”
Quien no trabaje, y luche, por el bien social responderá ante la sociedad.
“¡Sin una sociedad justa, humanitaria, participativa, unida y solidaria no hay ni habrá bien social!”
El bien social se ha convertido en las palabras de algunos políticos, que las repiten, y, si hacen algo, es quitándole a unos sus derechos y deberes, diciendo que los sacrifican en beneficio del bien social.
Hay quien vive con gran holgura, y que no se sabe de dónde procederá.
Hay quien pregona la igualdad social, y vive como un marajá.
El Bien Social es una obligación de toda la sociedad. Incluidos los que pregonan que hagan lo que ellos no hacen.
El BIEN SOCIAL es responsabilidad de todos, en especial de la autoridad competente.
Quien pregona desde las alturas el BIEN SOCIAL, si sus palabras no van acompañadas de obras, terminará siendo desenmascarado, se le caerá la careta que utiliza para pregonar.
“¡EL BIEN SOCIAL es una obligación de toda la sociedad, incluidos los que lo pregonan con autoridad!”
“¡EL BIEN SOCIAL es el bien de la sociedad!”
“¡SIN BIEN SOCIAL no hay felicidad personal, y menos libertad.



jueves, 26 de marzo de 2020

“LA SOLIDARIDAD POLÍTICA SE ADELANTA A LA SOLIDARIDAD RELIGIOSA”




“LA SOLIDARIDAD POLÍTICA SE ADELANTA A LA SOLIDARIDAD RELIGIOSA” 


A Su Santidad el Papa Francisco: Santidad, mi más efusiva felicitación por esta iniciativa, tan encomiable como necesaria:

 “Invito a todos los jefes de las Iglesias y a los líderes de todas las comunidades cristianas, con todos los cristianos de las diversas denominaciones, a invocar al Dios Altísimo y Todopoderoso, mientras recitamos al mismo tiempo la oración que Jesús Nuestro Señor nos ha enseñado”

Le adjunto un artículo, con el ruego, a Su Sanidad, que extienda su invitación a los líderes y a los creyentes de todas las religiones monoteístas:

“LA SOLIDARIDAD POLÍTICA SE ADELANTA A LA SOLIDARIDAD RELIGIOSA” 

La solidaridad de los políticos gobernantes se adelanta a la solidaridad de los dirigentes religiosos.
Los creyentes en Dios tenemos un arma con la que podemos vencer al coronavirus: la oración.
Rezar es hablar con Dios: tener con El una comunicación instantánea y personal.
Dios sabe lo que necesitamos, pero nos ha dado la libertad. No es un gesto fingido: ese Dios, al que adoramos, respeta nuestra libertad.
La libertad que le regaló al ser humano ata sus manos. Dios no deshace el nudo.
La libertad es un don personal que nos permite elegir el bien o el mal. Nunca, por ningún motivo, Dios nos priva de la posibilidad de elegir. No se le pasa por la cabeza utilizar su omnipotencia para coaccionarnos.
Algunos de nuestros congéneres piensan que la autonomía del ser humano incluye el derecho de poder exigir a Dios todo, por ejemplo, que se manifieste como lo que ellos consideran debería hacer un ser al que llamar Dios. Cometen un gravísimo error. 
A Dios no se le puede, no se le debe obligar absolutamente a nada. No se le puede exigir nada, porque su relación está gobernada por el amor. Quien se atreviera a hacerlo, faltaría a los principios básicos sobre los que descansa toda relación amorosa: el respeto, la gratuidad y la entrega mutuos.
Dios es Amor.
Dios reparte sus bendiciones, pero jamás las impone.
Nos da la posibilidad de establecer una relación personal, de rezar y pedirle por nuestras necesidades.
Esto lo saben los creyentes de todas las religiones monoteístas.
¿Qué están haciendo, en este trágico momento de la humanidad, las religiones monoteístas?
No lo sé. Desde hace meses intento hacer llegar a sus dirigentes una sugerencia: que se reúnan y establezcan una comisión permanente encargada de recibir las peticiones de oración de todos los hombres y de todas las mujeres del mundo, y de los dirigentes; que esa comisión elija una intención por la que rezar y establezca un tiempo durante el que canalizar las oraciones de todos los creyentes en esa dirección. Es decir: crear un instrumento ágil para unir la oración de todos los que creyentes.
Rezar pidiéndole a Dios la solución de los problemas que tenemos. Hacerlo no en soledad y a nuestro aire, sino junto a los millones de personas que rezan, dirigiendo todas las peticiones hacia una intención concreta. Seguro que conmovemos el corazón de Dios. El momento presente reclama esta comunión de intenciones con mayor urgencia: Dios mío, ayúdanos a sobrellevar la pandemia del coronavirus; líbranos de este mal, si es tu Voluntad;  ilumínanos para que todos colaboremos, dejando a un lado nuestras diferencias, en la recuperación de la economía.
Conocedores de esta posibilidad, ¿por qué no rezamos ya, ahora, todos juntos, al unísono, por la solución de la pandemia del coronavirus y por la recuperación economía? No lo sé. No lo entiendo.
Mis limitadas posibilidades no me permiten llegar en persona a los dirigentes de todas religiones monoteístas.
No tengo otro medio que este blog. ¿Qué otra cosa puedo hacer?
“¡Dios nuestro y Señor nuestro! ¿qué puedo hacer?”
Porque conozco la solución, pero no puedo ponerla en práctica.
Por favor, ¿alguien me puede decir qué puedo hacer?
Le quedaré eternamente agradecido, porque su generosidad ayudará a millones de personas.
Saber cuál es la solución y no poder llevarla a la práctica … es algo que no entiendo. Es frustrante. Por eso le pido a Dios que me ilumine y me haga ver qué es lo que debo hacer.
“LA SOLIDARIDAD POLÍTICA SE ADELANTA A LA SOLIDARIDAD RELIGIOSA” 

Luis C. García-Correa y Gómez
Blog Mi Opinión: lugarcorrea.blogspot.com.es




miércoles, 25 de marzo de 2020

“¡LA SOLIDARIDAD!” “¿DÓNDE ESTÁ?”




“¡LA SOLIDARIDAD!” “¿DÓNDE ESTÁ?” 

La solidaridad ¿Dónde está?
Un conocido mío, árabe, me decía hace tiempo: Mucho jabla, mucho jabla, y poco jace, poco jace (mucho habla, mucho habla, y poco hace, y poco hace). Tenía toda la razón.
Los creyentes en Dios rezamos, pero ¿nos unimos para rezar en común, y conseguir la bendición del Dios que adoramos?
Espero no ser la persona a la que se refería la frase de nuestro amigo árabe. Espero que no.
Afrontamos un reto universal. El coronavirus ha demostrado su capacidad letal, a escala mundial.
Los que predicamos el amor y la misericordia de un Dios todo poderoso, creador de todo, cuya bondad es infinita, y que nos oye cuando rezamos ¿qué hacemos?
¿Es un Dios unipersonal? ¿Es un Dios que solo escucha a determinadas personas, a determinadas religiones? ¿Es un Dios particular? ¿Cómo es el Dios que adoramos las religiones monoteístas? ¿Es un Dios solo de determinadas religiones? ¿Cómo es ese Dios que decimos que adoramos?
Las religiones monoteístas tenemos una ocasión especial para rezar juntos al Dios que adoramos ¿Y qué hacemos? ¿Pedirles a nuestros fieles que recen, y a los demás que les parta un rayo? ¿Qué estamos haciendo?
Dios nos coja confesados.
La responsabilidad de rezar en comunidad no ha cambiado.
¿Cómo no nos oirá ese Dios al que todos adoramos si rezamos juntos?
La solidaridad no ha cambiado, todo lo contrario: la solidaridad se ha reforzado.
¿Dónde está la solidaridad de las religiones monoteístas? ¿Solo en nuestras Iglesias, en nuestra Sinagogas, en nuestras Mezquitas, en nuestros Templos… ¿Dónde está nuestra solidaridad?
La historia nos juzgará.



lunes, 23 de marzo de 2020

“¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ?”





“¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ?” 

¿Por qué estamos aquí? Por razones bien definidas y muy concretas a las que tenemos que corresponder para ser merecedores de haber recibido la vida y darle contenido, para nuestro bien personal y para el bien de los demás.
Somos uno entre los demás.
Somos únicos e irrepetibles: entre los que viven, han vivido y vivirán no hay nadie igual a nosotros.
No hay ni habrá otro como usted: “esa es la gran responsabilidad”.
Nacimos para vivir una vida que le sirva a usted y a los demás.
Sin su participación y aportación no habrá otra persona que cubra y ocupe el lugar que a usted le corresponde. Es único e irrepetible. No lo olvide jamás.
Somos tan importantes que nada ni nadie puede ocupar el puesto que nos ha tocado vivir, el que usted y yo tenemos la ineludible e irremplazable obligación de ocupar, para ser merecedores de la vida que nos ha tocado vivir, y que viviremos. ¿Vivo mi vida en el vacío? o, por el contrario, ¿la estoy llenando?
Nadie es imprescindible, pero su lugar es insustituible y nadie, nunca jamás, habrá quien ocupe su vida, sino usted y nadie más.
La vida es la maravilla que nos ha tocado vivir.
Desaprovechar y no corresponder a las obligaciones personales y sociales que nos corresponden es de una cobardía y de una irresponsabilidad, que le convertirían a usted en un ser sin valor ni contenido, y viviría una vida en vacío que nadie podría sustituir, y moriría en la soledad del vacío.
La soledad del vacío es el final de la cobardía, de haber tenido una vida y no haber correspondido a sus obligaciones personales, familiares y sociales. Y morirá en la soledad del vacío.
Sea creyente o no responderá ante el mismo Dios al que todos tenemos la obligación de corresponder y responder, y cuando le llegue la muerte se encontrará con El y ¿qué le dirá? Lo siento Dios, no te conocía.
¿Qué dirá Padre Dios?


domingo, 22 de marzo de 2020

“¡CUÁLES SON MIS AMORES!”




“¡CUÁLES SON MIS AMORES!”


Mis amores son: Dios y la Virgen María. Además de la Patria, el Rey y los signos que los representan. Por supuesto, mi familia y mis amigos-hermanos, junto con todos los seres humanos que habitan el mundo.
Tanto monta, monta tanto. Salvo Dios y la Virgen María. 
Esos son mis amores, por los que estoy dispuesto hasta dar la vida con todo amor de que soy capaz.
¿Cuál o cuáles son los suyos?

viernes, 20 de marzo de 2020

“¡A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS!” TENEMOS LA OPORTUNIDAD. EL CORONAVIRUS.



“¡A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS!” TENEMOS LA OPORTUNIDAD. EL CORONAVIRUS. 


“¡A grandes males, grandes remedios!” “¡No hay mayor remedio que la oración!” “¡No hay otra solución!”
Ahora es el momento para insistir con la oración. Pedirle a Padre Dios que nos ayude, dándonos lo que más nos conviene.
“¡De nosotros depende la solución!”
El mal es el gran enemigo, que se aprovecha de las debilidades humanas y de las circunstancias, para conquistar e imponer su esclavitud.
“¡La fe sigue conquistando no solo montañas, sino cordilleras!”
“¡Sin fe no hay esperanza, y menos amor!”
“¡A grandes males, grandes remedios!” Ahora tenemos que unirnos y protegernos los unos a los otros. Y la solución es la oración comunitaria, universal y la hermandad. El rezo y la comunión universal.
“¡La solidaridad, con el amor a los demás, crea y desarrolla la hermandad!”
La triste experiencia universal del coronavirus nos debe servir para comprobar que los pasotismos, los individualismos, los egoísmos personales son los grandes cooperadores de la propagación de las pandemias, que las hay y habrá mientras permitamos que el mal pueda hacer y desarrollar su voluntad.
“¡Contra el mal no hay otra solución que rezar!”
Para rezar tenemos que tener fe y confianza en ese Padre Dios -toda misericordia, y la bondad infinita- que nos ha dado el gran recurso de hablarle y pedirle, con la oración, lo que necesitamos, y siempre seremos oídos.
“¡Pidan y recibirán!”
¿Por qué aún no se ha producido esa unión fraternal de todas las religiones monoteístas, de la que vengo hablando desde hace meses?
Tenemos la gran oportunidad para que millones de fieles recemos, al mismo tiempo, por la solución de este gravísimo problema de la pandemia del coronavirus.
“¡La historia nos juzgará -como siempre- por lo que hacemos y por lo que haremos!”
“¡Hacemos y haremos lo que decidamos!”
“¡De nosotros depende la solución de esta pandemia!”
Esta triste y real tragedia universal debería ser la razón y ocasión para comenzar a rezar -todos los fieles del Planeta Tierra que creemos en Dios- pidiéndole a Dios -al que todos amamos y adoramos- que escuche nuestra súplica, y acabe con la pandemia que nos está azotando, y que ha costado la vida de miles de personas. Y no sé cuantas más morirán.
Si somos conscientes del poder que tenemos con la oración, y no lo aplicamos, somos corresponsables de lo que le suceda a miles o millones de personas. Quizá personas de nuestra propia familia, amigos, vecinos. Que todos somos seres creados por el mismo Dios.
Estamos viviendo la gran oportunidad de curar la enfermedad y de unirnos, todos los fieles que creemos en Dios, para sanar a la humanidad –no solo de esta pandemia-, ya que esta unión y hermandad debería ser para toda la eternidad.
Padre Dios, ¿cómo puedo llegar a los responsables de las religiones monoteístas, y a sus fieles, para hacerles este ruego, necesario y vital, de unirnos, para rezar juntos?
Padre Dios, ¿cómo puedo ayudar? ¿cómo puedo llegar?
“¡Con el ruego y el rezo de millones de fieles, la solución será una realidad

miércoles, 18 de marzo de 2020

“¿QUÉ ES PARA MÍ EL TIEMPO?



“¿QUÉ ES PARA MÍ EL TIEMPO? 

El tiempo es el espacio que uno desperdicia o aprovecha. Los hechos son la materialización de tiempo. Pueden ser buenos, malos o regulares. Los regulares me parece que abundan en demasía.
El tiempo es el recurso para hacer el bien, el que usan los honestos. 
El tiempo nunca regresa.

El valor del tiempo es incalculable.
El tiempo sirve para vivir y debería ser para hacer el bien.

Perder el tiempo es perder vida y contenido.

La vida es una parcela del tiempo en la que uno construye su existencia. Desde un rascacielos a una cueva. Depende de la honesta participación personal y social, y del amor que se tenga.
Lo único que iguala al tiempo es el amor.
Cuando se quiere, se ama, el tiempo se llena de contenido, de alegría y experiencia. Y esos recuerdos son la ciencia de la persona adulta, de la persona mayor.
La vida sin tiempo es la muerte, y su contenido está de acuerdo a la ética o religiosidad con que se ha vivido.
La vida sin tiempo y sin contenido es la muerte, el vacío y la soledad. Con el peligro de la eterna condenación.
La cantidad, calidad y el valor de la vida dependen del tiempo que uno le haya dedicado a trabajar por los demás sin pedir nada a cambio.
Y puede tener un pago: la vida eterna en la contemplación de Padre Dios.
Esto lo creemos los católicos. Los no creyentes supongo que al menos sentirán que han cumplido con su deber como personas y como ciudadano.
El tiempo es bendito cuando se llena con amor. Espero y deseo que mi tiempo haya sido -y sea lo que me resta de vida- pleno de amor a Dios y al prójimo.
“¡Tiempo con amor, es recibir amor con el tiempo!"
“¿QUÉ ES PARA MÍ EL TIEMPO?  El tiempo que he vivido, el que viviré, y la suma de los hechos, buenos o malos, que he realizado.
“¿QUÉ ES PARA MÍ EL TIEMPO?  La oportunidad de vivir y morir en santidad.

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