lunes, 27 de febrero de 2017

“LA IGUALDAD DE GÉNERO, LA EDUCACIÓN Y EL IGUALITARISMO”.




“LA IGUALDAD DE GÉNERO,
 LA EDUCACIÓN Y EL IGUALITARISMO”




La igualdad de género lo es de acuerdo a como se mire y se entienda.
Nadie, mujer o hombre, puede tener más derechos y deberes que los demás.
Para mí, la igualdad de género es: la igualdad de derechos y deberes.
Todos tenemos los mismos derechos y deberes, con las excepcionalidades que siempre existen en el ser humano.
Hay algo que tenemos que tener muy presente y estar convencidos de ello: Nadie es mejor ni peor que nadie. Salvo, claro, las excepcionalidades.
Las castas se han creado para separar, y para que se les tenga respeto, cuando el respeto es el cimiento de la igualdad.
Hay ejemplos inagotables.
Las cosas de diseño, determinadas costumbres y hábitos se han puesto de moda y se han generalizado.
Se ha puesto de moda no usar cinturones y a todo el mundo se le caen los pantalones.
El culto al cuerpo está de moda – me parece fantástico - y las personas que corren por la calzada absorbiendo la tremenda contaminación de los coches.
La igualdad de género, algo, repito, sumamente justo y necesario, puede que la estemos llevando al extremo. Quizá hayamos pasado de un extremo a otro.
El machismo y el feminismo son extremos y por lo tanto no son correctos y menos necesarios, porque ambos son faltas de respeto.
La ley del péndulo es inexorable: de un extremo se pasa al otro, sin detenerse en el medio. Se necesita tiempo para que se pierda la inercia por el conocimiento y la humildad, y se llegue al centro, al respeto.
Somos lo que nos educaron y aceptamos. Lo digo por experiencia.
Si nos dejamos arrastrar por lo que nos dicen, como las modas, es señal de falta de educación y de valores.
Todos somos iguales en derechos y deberes, pero con las diferencias normales que tienen los seres que existimos en el Planeta Tierra.
No creo que el desarrollo sea el consumismo.
El consumismo es una falta de educación y, como tal, una falta de criterio.
El igualitarismo, entendido por igualdad irreal, se ha extendido y aceptado, y con ello nos hemos convertido en vasallos y esclavos.
Creo que el igualitarismo y la igualdad de género se han unido y juntado, y de momento no  hay quien los separe. La mujer y el hombre se han convertido en gemelos, son iguales, aunque las diferencias sean notables, necesarias y maravillosas.



viernes, 24 de febrero de 2017

“REGIR LOS DESTINOS DEL PUEBLO”.



“REGIR LOS DESTINOS DEL PUEBLO”  




Regir los destinos del pueblo es una de las mayores alegrías, honores y responsabilidades que podemos tener los seres humanos.
Alegría de poder ser útil y servir a la comunidad.
Honor porque pocos los hay mayores que servir para ayudar.
Responsabilidad de hacer lo que el pueblo pide y necesita con el mayor esmero, rapidez, honestidad y fidelidad.
Regir los destinos de los pueblos debe ser, a mi leal entender y saber, por haber sido elegido por elección de la mayoría, sin sumas de otras ofertas minoritarias por muy legítimas que sean.
Las mayorías son simples. En mi opinión, sumar minorías para tener mayoría es ir en contra del orden de la mayoría.
¿Cómo pueden unas minorías regir los destinos de la mayoría? A mi leal  saber, entender y creer, nunca las minorías, ni sus sumas, deben gobernar a la mayoría. Pero a veces no es claro cómo es esa mayoría.
Que se exija que haya una mayoría del total, me parece bien. Lo que no entiendo es que minorías que no representan a la mayoría gobiernen y rijan los destinos de ese pueblo.
Regir el destino de nuestro pueblo es ser elegido por mayoría y dedicar cuerpo, alma, voluntad y honestidad, y con plena y total dedicación, las veinticuatro horas del días en servir a la comunidad.
Regir el destino de nuestro pueblo es vivir en completa y total unión y armonía con nuestro pueblo, para saber en todo momento lo que ese pueblo quiere y necesita, y no estar gobernando con criterios propios, por muy buena voluntad que se tenga y muy bueno o inteligente que se pueda ser.
Regir los destinos de nuestro pueblo es ser su servidor, con total y absoluta lealtad, fidelidad y honestidad, no solo a la mayoría que ha elegido, sino a la totalidad de la ciudadanía.
Regir los destinos de nuestro pueblo es alcanzar el gran reto y responsabilidad de administrar los casi sagrados bienes de la comunidad -siempre en plena armonía con ese pueblo que se gobierna- y no con criterios personales o caprichos o decisiones tomadas sin contar con quienes se administra.
Regir honestamente los destinos de nuestro pueblo -y en comunión con ese pueblo- es vivir la meta y la responsabilidad a la que se debe llegar por elección y por mayoría.

Regir los destinos de nuestro pueblo es la cota mayor a la que se puede llegar por honestidad, lealtad y fidelidad.

miércoles, 22 de febrero de 2017

“CORREGIR MI ERROR Y AGRADECER EL CARIÑO DE LOS AMIGOS”.




“CORREGIR MI ERROR Y AGRADECER EL CARIÑO DE LOS AMIGOS”  




En Facebook se publicó, como dicho por mí, algo que no había dicho, y me molesté, tanto que dije que si seguía me marchaba de Facebook. Mis amigos y mis creencias me han hecho ver lo equivocado que estaba.
Gracias amigas y amigos, gracias creencias.
A partir de ahora y cuando algo se diga o se escriba que lo he dicho, y no sea verdad, solo aclararé que no lo he dicho.
Pido perdón por mi falta de humildad, por dejarme llevar de los nervios, y por no ser consecuente con mis creencias.
Siempre hay tiempo para errar y para pecar. Como para arrepentirse y pedir perdón.
Me han hecho recordar que hay que tratar de serenarse para tratar de ver las cosas con claridad y con humildad.
Gracias a tantas amigas y amigos que me ayudan de manera notoria, lo que les agradezco profundamente, y ruego porque todos tengamos la misma suerte.
Y como creyente gracias y pido perdón a Padre Dios.
Les quedo eternamente agradecido y les envío un fortísimo abrazo con mis mejores deseos.
¡Nunca es tarde para aprender, arrepentirse y pedir perdón!






lunes, 20 de febrero de 2017

“A LOS AUTÓNOMOS”.



“A LOS AUTÓNOMOS”




Ser autónomo es uno de los mayores méritos y necesidades sociales pues ello crea puestos de trabajo y riqueza gracias a la dedicación plena,  sin desfallecer.
Los autónomos no son lo suficientemente valorados y reconocidos por la sociedad, la Administración y el mundo del trabajo, porque deberían tener especiales consideraciones y, hasta donde sé, son los grandes contribuyentes, hasta financiando con impuestos por adelantados.
¿Qué tanto por ciento representan los autónomos en el cómputo de quienes crean puestos de trabajo y soluciones inmediatas?
Muchos son los inconvenientes y trabas a los que está sometidos los autónomos, pero así todo siguen adelante.Tienen problemas de todo tipo, como dificultades para conseguir financiación. Los plazos que conceden a sus clientes hacen que tengan morosidad por los aplazamientos del pago. Deben adelantar el pago del IVA a Hacienda de las facturas que aún no han cobrado de sus clientes. Tienen que pagar una cuota fija como autónomo y no sujeta a los ingresos. Además, suelen tener falta de liquidez, que puede llegar a producir el tener que tirar la toalla.
Creo que no es necesario seguir enumerando los problemas y la falta de apoyo, incluso de la sociedad, a los honestos trabajadores autónomos.
Quiero con estas palabras expresar mi admiración, respeto, apoyo a los honestos trabajadores autónomos por la labor que realizan, el bien que le hacen a la sociedad y a los empleados que contratan. A pesar de todos los problemas.
En mi humilde opinión, la sociedad y la Administración les debe el reconocimiento y apoyo a los honestos trabajadores autónomos.








viernes, 17 de febrero de 2017

“LA SOLIDARIDAD Y EL SOLIDARIO”.



“LA SOLIDARIDAD Y EL SOLIDARIO”  



Hoy escribo sobre la solidaridad porque me preocupa la carretera de acceso y salida de los vecinos del Pueblo de La Aldea de San Nicolás, en mi isla de Gran Canaria, España.
Y me hago la siguiente pregunta: ¿cómo puedo ayudar a los Aldeanos? Porque quiero y necesito ser consecuente, y por tanto solidario, y hacer algo por mis conciudadanos de La Aldea.
Por favor, ayúdenme y díganme, ¿en qué puedo ayudar a los Aldeanos? Gracias y un fuerte abrazo.
      
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No me gusta hablar de la solidaridad en abstracto, porque siempre se corre el riesgo de vaciar de contenido esta palabra. Existen las personas solidarias: personas honestas que sienten como propios los problemas de los demás.
Empiezo a ser solidario cuando identifico las necesidades de quienes están a mí alrededor, y cuando pienso que detrás de esas necesidades hay seres humanos. En la medida que crece mi amor por los demás, aumenta mi solidaridad.
El egoísta es insolidario por definición. El egoísmo arrebata y arrolla el amor, es decir, inhabilita para pensar en los demás.
La solidaridad auténtica es el amor en plenitud.
Quien ama con pasión es solidario con amor.
Benditas las personas solidarias: son una bendición para sus familias, para sus amigos y vecinos, para su Patria. Porque la solidaridad se desarrolla sobre el amor de los demás. Y porque la solidaridad es contagiosa.
Ahora bien, es cierto: de la misma manera que la solidaridad se contagia, también se contagia la insolidaridad.
Anatema a quien no es solidario, porque su egoísmo lo ciega y no es capaz de ver más allá de su propio yo.
La solidaridad es hacer el bien, con hechos, contantes y sonantes, a favor de los demás.
Quien ayuda a los demás es solidario, no egoísta, y es un ejemplo para su familia, sus amigos y para la sociedad.
La solidaridad engrandece el alma y el corazón, ensancha las ansias y deseos de ayudar, y nos convierte en portadores del bien en la búsqueda y lucha por el bien de los demás.
Benditas las personas solidarias, porque en ellas se desarrolla el bien y lo reparten a los demás.
Benditas las personas solidarios, porque son el ejemplo que tenemos que imitar.




miércoles, 15 de febrero de 2017

“CREER EN LOS DEMÁS”.



“CREER EN LOS DEMÁS”




Debemos creer en los demás por fe y por educación, pero también por amor, por lealtad y por fidelidad.
Creer en los demás debería ser la forma de vivir y de actuar con los demás.
Se vive y se cree en los demás cuando el amor a los demás fortalece la honestidad, la fidelidad y la libertad.
Vivir sin lealtad, sin honestidad, y sin libertad es mal vivir, es decir, caminar hacia el mal, salvo que se luche y se consiga cambiar el rumbo y el comportamiento, y se trate de mantener el bien y alejar el mal porque creemos y queremos ayudar a los demás.
Hay valores que se heredan (y se transmiten) y que deben crecer a lo largo de la vida. Esos valores nos impulsan a ser honestos y fieles a los demás.
Creer en los demás debería ser lo normal, lo habitual, lo natural.
Quien no cree en los demás debe de estar sumido, consumido y arrastrado por el mal.
Quien no cree en los demás es un descreído, una persona desconfiada y probablemente inclinada hacia al mal.
Es muy difícil que con honestidad, lealtad, y fidelidad no se crea en los demás.
Creer en los demás nos debe mover a hacer el bien si mirar a quien.
Hacer el bien sin mirar a quien es lo que hicieron los santos, a quienes debemos imitar, para aprender y fortalecer nuestro camino hacia santidad.
Creer a priori en los demás debe ser por fe y por creer en la honestidad de los demás.
Creer en los demás nos lleva al bien, y a compartir la alegría y el bien de y con los demás.
Quien no es fiel, leal y honesto es difícil que crea en los demás.
Creer en los demás exige amor, fidelidad y honestidad.
Creer en los demás nos pone en el camino de la santidad.
Creer en los demás es cimiento de la felicidad de ellos y nuestra.
Creer en los demás es parte fundamental del amor y de la lealtad.



lunes, 13 de febrero de 2017

“¡SOÑAR CON UN MUNDO MEJOR!”.




“¡SOÑAR CON UN MUNDO MEJOR!”  



Los sueños son sueños.
Pero soñar con un mundo mejor nos pone en camino de que el sueño se convierta en realidad.
Sí: los sueños se pueden convertir en realidad, siempre que haya amor y lealtad.
La realidad tiene que ver mucho con lo que hacemos  y decidimos.
Decidir y tratar de hacer todo con honestidad es el camino para convertir el sueño en realidad.
Las fuerzas de las voluntades personales honestas tienen un poder y una capacidad inimaginables e inagotables: convierten los sueños en realidad.
Hay poderes que no conocemos, o no tenemos en cuenta. Si los buscamos, los encontramos y los utilizamos podemos alterar las circunstancias actuales.
Hay otros poderes reales y efectivos que no aplicamos, con lo que permitimos que las malas circunstancias dominen la realidad.
Vivir de espaldas a la realidad, o despreocuparse de ella, nos puede conducir a vivir el mal sin necesidad.
El bien depende mucho de nuestro deseo y de nuestro comportamiento basado en la honestidad, en la lealtad  y en ser fieles al momento que vivimos.
La honestidad debería presidir nuestras vidas, y con ella desarrollar el bien y así conseguiríamos un mundo mejor.
No hay que esperar a que la felicidad llegue, hay que ir a buscarla: la felicidad y llegará a la misma velocidad con la que la buscamos, añoramos y deseamos.
Compartir sigue siendo camino más grande y más rápido de alcanzar la felicidad y si es en libertad, el sueño de un mundo mejor se convierte en realidad.
No esperemos a que llegue el mundo mejor, vayamos en su busca y lo alcanzaremos por el poder de la honestidad y del valor y poder del amor y de la fidelidad.
Amar y compasión es el camino hacia un mundo mejor y al compartir ese amor desarrollamos la felicidad que unida a la libertad tenemos el mundo mejor, que tanto podamos desear y alcanzar.
Soñar con un mundo mejor y convertirlo en realidad depende de nuestro comportamiento de amar con pasión y sin parar con profundad fidelidad.
Soñar con un mundo mejor debe ser la meta a conquistar.
Soñar con un mundo mejor debe ser, por el amor, la realidad.
Soñar con un mundo mejor debe ser nuestra meta a alcanzar.

Soñar con un mundo mejor, tratar de convertirlo en realidad.

viernes, 10 de febrero de 2017

“¿QUIÉN AMA LA LIBERTAD?”.



“¿QUIÉN AMA LA LIBERTAD?”  



¿Quién ama la libertad? Quien da su vida por ella, por la libertad.
Amar la libertad no es algo bucólico, la simple admiración al brillo luminoso y resplandeciente que desprende la libertad. Es mucho más.
Amar la libertad es estar en el grupo de los grandes, los que hacen Patria, ayudan y reparten amor y están dispuestos a dar su vida por la libertad. Todo esto es una clarísima demostración de la lealtad, honestidad y fidelidad al mundo, al ser humano y a todo lo creído y amado, como es el ser humano y la Naturaleza, nuestro hábitat natural.
La libertad es una de las palabras más usadas y también de las más mal usadas por parte de la humanidad.
La libertad es, como siempre digo, el poder de elegir entre el bien o el mal.
La libertad es un don y es una de las mayores responsabilidades que tenemos  los seres humanos.
Los seres humanos somos los únicos seres de la creación que tenemos libertad.
¿Quién ama la libertad? Quien la respeta y actúa en consecuencia.
Amar la libertad es algo tan grande y respetable, que después de Padre Dios – para los creyentes – lo que sigue es la liberad.
Para los no creyentes amar la libertad debe ser lo normal y necesario para una vida natural.
¿Quién ama la libertad? Quien vive y transmite respeto y honestidad  al ser fiel a la libertad.
La fidelidad a la libertad es camino que nos lleva a la santidad.
¿Quién ama la libertad? Quien trata de vivir la verdad.
La verdad es una manifestación de la libertad, porque la verdad es la realidad en la libertad.
¿Quién ama la libertad? Quien dedica su vida a ayudar, porque respeta y lucha por el bien de los demás, haciéndolo desde la libertad, el amor y la santidad.
¿Quién ama la libertad? El honesto y santo por creencia, honor, responsabilidad y libertad.
¿Quién ama la libertad? Quien muere y acepta la muerte por la libertad.




miércoles, 8 de febrero de 2017

"RESPETAR EL PASO A LOS COCHES EN LOS PASOS DE PEATONES”.



"RESPETAR EL PASO A LOS COCHES EN LOS PASOS DE PEATONES”. 



Desde que dejé de conducir para no contaminar, mi uso y disfrute de las aceras y pasos de peatones es muy usual y compruebo lo bueno: no hay baches en las aceras, porque si los hubiesen habría una enorme cantidad de accidentes personales por ir caminando y mirando el móvil, con el peligrosísimo riesgo añadido de ser atropellados en los pasos de peatones.
Hay un número, muy considerable - cantidad que deduzco por la frecuencia con que me sucede - de conductoras y conductores que no respetan el paso de peatones.
Soy testigo y lo puedo contar porque aún no me han atropellado.
En pocos días he vivido el riesgo del atropello y, como ven, mis reflejos me siguen funcionando. Viejito pero consciente, activo y hasta precavido.
Estaba cruzando un paso de peatones - porque un conductor educado y honesto me dejó el paso - y en el carril siguiente pasaron dos coches, uno detrás del otro, sin parar y no respetar el paso de peatones con el riesgo de llevarme por delante si no paro al instante.
Por mis creencias, la muerte es una amiga a la que espero, pero me agradaría morir en mi cama, no atropellado en el inerte asfalto.
Morir por ser atropellado por un deshonesto y maleducado conductora/o, me apenaría mucho, por ensuciar la calzada con mi sangre, por interrumpir el apasionante y aterrador tráfico de coches.
Y todo porque hay maleducados, deshonestos, dicen que también despreocupados conductores que conduciendo su ilusión y pesadilla me arrastrarían por el asfalto, y encima dejándolo manchado con lo que aún tengo y me queda de sangre, de carne, ilusión y ganas de trabajar para ayudar.
Y todo porque hay peatones maleducados y deshonestos que no respetamos el paso de los coches por el paso de peatones, y somos tan inconscientes, despistados y maleducados que nos introducimos en el terreno apropiado de los conductores, su paso de peatones, por quienes viven por el coche, para el coche y pueden llegar a matar con el coche.
Benditos y alabados sean los honestos y educados conductores y peatones que se respetan unos a otros. Cada uno llega a su destino sin problemas, contentos y sin manchar y ensuciar el coche de sangre por culpa de un deshonesto y maleducado peatón que cruzó por el paso de peatones cuando no debía y no respetó el paso del coche.
Benditos y alabados sean los honestos y educados conductores y peatones, que la vida es una sola (no creo en la reencarnación), se respetan y cuidan para que nunca haya un atropello que ni dañe ni manche al coche ni al peatón. Ni manche y contamine el asfalto con la sangre y la carne de quien no debió cruzar por el paso de peatones, por no haber respetado el paso del coche, vehículo privilegiado.
¡Peatones! Respetemos siempre a los coches en los pasos de peatones para que sigamos siendo honestos, educados, porque respetamos a los coches en los pasos de peatones y no seamos los malos e inconscientes peatones que reclamamos el derecho a usar con preferencia el paso de peatones.
¿Cómo se atreven estos intrusos peatones a interrumpir el paso de los coches por el paso de los peatones?
Anatema a esos malos peatones.
¡Que el castigo caiga sobre los invasores peatones que no respetan el paso de los coches en el paso de peatones!
Benditos y alabados sean las y los buenos conductores, "haberlos, haylos", que respetan el paso de peatones con el añadido de indicar con la mano con un gesto de bien educados y amables la preferencia, con amabilidad, de dejar el correcto paso al peatón en el paso de peatones.
También hay malos peatones que a dos pasos del paso de peatones cruzan por la calzada sin respetar y usar los pasos de peatones.
A lo dicho ¿qué opina usted?
¿Qué propone?
Agradezco su comentario y participación. Gracias.

                                 Luis C. García-Correa y Gómez.
                                    Correo: lugarcorrea@yahoo.es
Blog:    lugarcorrea.blogspot.com.es.



lunes, 6 de febrero de 2017

“¡DAR LA VIDA POR LOS DEMÁS!”




“¡DAR LA VIDA POR LOS DEMÁS!” 



Escribir sobre dar la vida por los demás implica una enorme responsabilidad. Hoy me atrevo a aceptar el reto, con una sola condición: por favor, corríjanme si lo que digo no es correcto, esto es, si no explica lo que significa “dar la vida por los demás".
Hecho este preámbulo entro en el tema, después de haber rezado un Padre Nuestro.
Se puede dar la vida por los demás de muy diversas maneras, pues basta hacer las cosas buscando ese fin.
Dar la vida por los demás es una obligación, no es una devoción.
Toda persona honesta y fiel a sus creencias y a la humanidad, tiene que estar dispuesto a dar su vida por los demás.
Comprendo y entiendo que dar la vida por los demás es la demostración de un amor que está por encima de lo normal.
La santidad en grado heroico es dar la vida por los demás.
Para estar dispuesto a dar la vida por los demás no es necesario dedicar la vida a los demás, como puede ser, por ejemplo, el caso de un sacerdote.
Estar dispuesto y decidido a dar la vida por los demás es tener un grado de amor fuera de lo normal.
Dichosos los enamorados de la vida, que están dispuesto a dar la suya por los demás.
Estar dispuesto a dar la vida por los demás solo es posible si se ha recibido una educación en valores de enorme calidad.
Dar la vida por los demás es una heroicidad del amor. Es la mejor expresión de la lealtad al ser humano.

Dar la vida por los demás es ser santo de verdad.

viernes, 3 de febrero de 2017

“JUSTICIA SOCIAL Y PERSONAL”.



“JUSTICIA SOCIAL Y PERSONAL”. 



La justicia social es la justicia de la humanidad.
La justicia no es gremial. Ya se dieron cuenta los romanos, como pone de manifiesto la definición clásica de Ulpiano: justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, lo que es suyo, su derecho, lo que se convierte en una obligación de los demás.
La justicia es hacer el bien, tratando de eliminar el mal, más allá de cualquier consideración que no sea precisamente ésta: la justicia del bien.
La dignidad de la criatura humana requiere la justicia. Y la exige en grado sumo. 
La justicia social es la justicia de la honestidad, de la fidelidad y del amor al ser humano y a todo lo que le rodea, como el hábitat natural.
Cualquier progreso personal y social tiene que estar fundamentado en la justicia social y personal.
La dignidad del ser humano se manifiesta en todos los actos de amor, de honestidad y de fidelidad a la verdad, que solo son posibles en un ambiente regido por la justicia social y personal.
Considerar al ser humano como mercancía, es valorarle más por sus obras que por su condición. Es una injusticia que solo beneficia a los fuertes.
Benditos y alabados sean los honestos, fieles y honrados que viven, practican y respetan la justicia social, personal y mundial, más allá de sus propios beneficios materiales y sociales.
Y no conviene olvidar los beneficios espirituales, que son intangibles de un valor incalculable y que no pueden ser objeto de cambio.
Amar la justicia social, vivir de acuerdo a sus normas y conductas y repartirlas con prodigalidad y humildad, es caminar por el sendero de la santidad.
La justicia social y personal es un bien no negociable, intransferible y de valor incalculable, que obliga a respetar al ser humano en cuanto portador de valores y merecedor de todo respeto y protección.

La justicia social y personal es el bien hecho realidad.