miércoles, 12 de agosto de 2020

“LA POBREZA Y LA RIQUEZA”

 

“LA POBREZA Y LA RIQUEZA”

 

La pobreza es consecuencia de la falta de honestidad, unida al egoísmo de los que tienen y no reparten lo que deben, para ayudar a los demás.

La pobreza material es la ausencia de bienes materiales.

La pobreza espiritual es la falta de valores, como consecuencia de una mala educación.

La riqueza material es la posesión de bienes materiales.

La riqueza espiritual es la posesión de valores, como consecuencia de una buena educación.

La riqueza y la pobreza no surgen por generación espontánea: crecen en el marco un proceso en el que la riqueza puede ser el fruto de la inteligencia y del trabajo, y la pobreza de la mala educación o también del egoísmo de la riqueza.

Sobra riqueza. Lo que no sobra es el deseo de compartir los bienes, sin necesidad de empobrecerse.

Las metas y las necesidades no suelen coincidir porque los enemigos del bien, que protegen al mal, proclaman que la felicidad está en la posesión de bienes materiales a costa del bien de los demás. Y su discurso convence.

La pobreza y la riqueza deberían ser compañeras en lo que unos aportan y otros reciben, con la única condición de la honestidad y de la humildad.

La honestidad redime al rico y enriquece al pobre.

La humildad engrandece a quien la tiene.

Quién da se enriquece. Quién acumula se empobrece.

La riqueza y la pobreza son una consecuencia.

"¡Pobre del rico!" "¡Qué rico el pobre!"


lunes, 10 de agosto de 2020

“¡EL RESURGIR DEL ASOCIACIONISMO VECINAL!”

 


DEDICADO A MI QUERIDÍSIMA AMIGA-HERMANA TERESA TALAVERA.

“¡EL RESURGIR DEL ASOCIACIONISMO VECINAL!”  

El resurgir del asociacionismo vecinal es la esperanza de un mundo mejor. Me refiero a las ciudades, pero ocurre también en los pequeños pueblos, barrios, y asentamientos rurales.

No lo dude. El resurgir de la unión de los vecinos de un barrio es la meta, si se quiere una vida mejor, en paz, con progreso, con felicidad, y reforzando la libertad.

Lo bueno siempre está en disposición de resurgir, y de crear los medios necesarios para mejorar. Pero hace falta voluntad, fe, esperanza, caridad, valores humanos y sociales, en especial humildad.

La voluntad es el don de los grandes.

La fe es el don de los creen en los demás.

La humildad es el don de los que viven la santidad.

La esperanza es el don de los que no tienen duda de que estamos hechos para la felicidad y que la felicidad llegará.

La caridad es el don de los hombres buenos.

La voluntad, la fe, la esperanza, la caridad y la humildad son los sumandos del progreso en el bien común.

El resurgir del asociacionismo vecinal es el gran ejemplo de que el bien superará al mal.

"¡La honesta y participativa unión de los vecinos es la solución para el bienestar personal y común de todos!"

No lo dude. He vivido casi milagros cuando las asociaciones de vecinos estaban y actuaban de forma normal y natural.

Las juntas, las reuniones vecinales era un ejemplo a imitar.

Cuando se convocaba al barrio la asistencia era masiva, con la gran particularidad que todos remaban en la misma dirección y el resultado era el bien de todos.

"¡El resurgir del asociacionismo vecinal es la esperanza que estábamos esperando y que tanto necesitamos!"

No lo dude: únase y sea un miembro honesto y participativo en su barrio. Si no hay asociación, coopere, busque ayuda, no trate de hacerlo solo, busque compañeras y compañeros, y conseguirá que su esfuerzo sea la bendición que necesitaban, usted y los demás.

"¡LA UNIÓN ES Y SIEMPRE SERÁ LA SOLUCIÓN!"

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