“LA POBREZA Y LA RIQUEZA”
La pobreza es consecuencia de la falta de honestidad, unida al
egoísmo de los que tienen y no reparten lo que deben, para ayudar a los demás.
La pobreza material es la ausencia de bienes materiales.
La pobreza espiritual es la falta de valores, como consecuencia de
una mala educación.
La riqueza material es la posesión de bienes materiales.
La riqueza espiritual es la posesión de valores, como consecuencia
de una buena educación.
La riqueza y la pobreza no surgen por generación espontánea:
crecen en el marco un proceso en el que la riqueza puede ser el fruto de la
inteligencia y del trabajo, y la pobreza de la mala educación o también del
egoísmo de la riqueza.
Sobra riqueza. Lo que no sobra es el deseo de compartir los
bienes, sin necesidad de empobrecerse.
Las metas y las necesidades no suelen coincidir porque los
enemigos del bien, que protegen al mal, proclaman que la felicidad está en la
posesión de bienes materiales a costa del bien de los demás. Y su discurso
convence.
La pobreza y la riqueza deberían ser compañeras en lo que unos
aportan y otros reciben, con la única condición de la honestidad y de la humildad.
La honestidad redime al rico y enriquece al pobre.
La humildad engrandece a quien la tiene.
Quién da se enriquece. Quién acumula se empobrece.
La riqueza y la pobreza son una
consecuencia.
"¡Pobre del rico!" "¡Qué rico el pobre!"