viernes, 9 de marzo de 2018

“¿CÓMO VIVIR DE ESPALDAS A LA REALIDAD?”




 “¿CÓMO VIVIR DE ESPALDAS A LA REALIDAD?” 


 ¿Cómo vivir de espalmas a la realidad? Las maravillas y necesidades que existen hoy desaparecen progresivamente: mañana habrá menos. Y eso todos los días del año, hasta acabar y terminar con la vida natural.
Los Polos, El Amazonas, la flora, la fauna, todo lo que ha sido y seguirá siendo necesario para la vida natural lo estamos arrasando sin necesidad, y hasta por maldad, bien sea por activa o por pasiva.
Nadie puede demostrarme que el mal aterrador que nos estamos haciendo, con la destrucción del hábitat natural, tiene una razón y una necesidad honesta y leal.
Vamos a mayor velocidad que los nuevos y aterradores huracanes, que arrasan por donde van. Y todo no sigue igual: va a peor, destrozando nuestro necesario e imprescindible hábitat que necesitamos para vivir de forma normal y natural.
Ya no es preocuparse por lo que le dejemos a nuestros hijos. Muchos de nuestros nietos no resistirán y morirán. Somos nosotros ya lo que nos estamos autodestruyendo, matando.
¿Cómo vivir de espaldas a la realidad? No concibo ni entiendo la realidad actual. Me es imposible adaptarme y me está aplastando.
¿Cómo convencer del daño, del mal, de la muerte que nos estamos creando por egoísmos, pasotismos, deslealtad y deshonestidad, insolidaridad…con nosotros mismo y con los demás? “¡ES DE LOCURA!” “¡Y TODO NO SIGUE IGUAL, LA MUERTE SE NOS ACERCA A TODA VELOCIDAD!”
¿Qué puedo hacer ante esta espantosa realidad? No lo sé. Mis palabras no bastan, se necesitan, de manera urgente, hechos para parar la autodestrucción, el holocausto final.
“¡¡¡Yo solo veo, vivo la espantosa realidad!”” Y todo no sigue igual, va a peor y a toda velocidad.
Su coche, que tanto le significa y por el que hace sacrificios, lo está matando. Nos está matando.
La contaminación de los más de mil millones de vehículos que circulan cada segundo, cada segundo, cada segundo, nos está arrestando a la muerte por su culpa y la de los demás. Que viven soñando y limpiado y casi adorando a su flamante coche que produce la muerte, y usted sigue conduciendo arrastrándonos a todos al holocausto final.
Los poderes perversos se autodestruyen creándose riqueza y poder, que le ciegan hasta la muerte, pero tienen más poder y dinero que no se llevarán.
El ataúd, el último vestido de la vida, será de caoba y brillará, y usted irá dentro: solo y sin nada más. No se llevará nada de su poder y dinero, solo lo bueno que haya hecho, que en este caso no lo veo.
“¡¡¡La vida no es nuestra, es de los demás!!!”
Cuando lo sepa, ya no tendrá oportunidad de arrepentirse, porque habrá muerto y lo enterrarán en un ataúd de caoba. Sin nada más.
¿Cómo explicar la realidad? No lo sé, y me atormenta que la vivamos ciegos por la deshonestidad, deslealtad, falta de solidaridad que nos arrastra al mal, en que nos ahogaremos por toda la eternidad.
¿Qué esperanza hay? Si aún está vivo:¡Usted me lo dirá!