viernes, 22 de febrero de 2019

“ALUMNO DEL COLEGIO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. ESPAÑA”





“ALUMNO DEL COLEGIO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. ESPAÑA” 


A lo largo de muchas generaciones, la Compañía de Jesús, los Padres Jesuitas, han formado a numerosas familias, entre ellas la mía.
Los Jesuitas han marcado y reforzado los valores que nuestras familias nos han grabado y en los que nos han educado.
Viví y recibí las enseñanzas de la última generación de Jesuitas vascos.
Los recuerdos son imborrables e imperecederos: se quedaron grabados en mi corazón de forma indeleble, y allí permanecerán por toda la eternidad.
“¡Reforzaron los valores de la honestidad, de la lealtad, de la fe y del amor a Padre Dios y a los demás como a nosotros mismos!”
Me infundieron el valor y la necesidad de la honesta participación, en especial de la unión con los demás necesaria, vital, honesta y verdadera.
Las enseñanzas recibidas de los Jesuitas han sido y siguen siendo de tal valor y de tal poder que después de 88 años siguen vigentes, están activas y son una parte importante en la razón y comportamiento de mi vida.
Los compañeros de curso aún seguimos reuniéndonos un día al mes y cada año. Ya somos muy pocos: la cuarta parte de las dos secciones de nuestra época. Terminamos el bachiller en el año 1949.
Nos siguen uniendo los mismos valores: AMOR, AMISTAD y COMPAÑERISMO. Los compartimos entre nosotros, y tratamos de repartirlos y compartirlos con todos los demás amigos.
Esos valores siguen vigentes y activos, y así han sido para los que ya nos han precedido en la muerte y resurrección en La Santísima Trinidad. Allí nos espera San Ignacio de Loyola y todos los demás santos y profesores jesuitas, de quienes recibimos lo que somos y seremos hasta que nos volvamos a encontrar en la eternidad.
Esos valores nos han permitido vivir la dicha de encontrar razones y vivencias para ser respetuosos y solidarios con los demás y entre nosotros.
La hermandad y solidaridad son un leitmotiv que nos han dirigido, dirigen y nos dirigirán mientras vivamos. No sabemos ni queremos vivir de otra forma y manera, sino actuar de la forma y manera que nuestros padres nos transmitieron, y que los Padres y Hermanos Jesuitas amplificaron en esa maravillosa época de la vida, de la niñez a la juventud, y que quedaron grabados a perpetuidad.
Gracias Padres y Hermanos.
Gracias por la riqueza de valor incalculable que nos dieron y que nos ha permitido vivir con felicidad y con libertad.
Nuestro agradecimiento es y será eterno y verdadero.
Hemos podido vivir, y vivimos, de acuerdo a esa conciencia que nos desarrollaron junto a los valores, y que ha sido, es y será la meta a alcanzar del bien hacer, para que, cuando nos llegue la hora de la muerte, podamos mirar hacia atrás y recordar y agradecer el bien que nos dieron, el bien que hemos hecho y el eterno agradecimiento a los Padre y Hermanos Jesuitas.
Somos Jesuíticos y siempre los seremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Necesito y agredezco todos los comentarios que me puedan hacer, complementarán y enriquecerán este blog. La solución es la participación. Gracias.

Por favor, si desea contactar conmigo de forma privada:

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *