miércoles, 18 de septiembre de 2019

“CARPE DIEM”. FILOSOFAR Y ESPERAR.



“CARPE DIEM”. FILOSOFAR Y ESPERAR.

Dedicada a mi amigo-hermano y admirado don Néstor Dámaso del Pino.

Carpe diem es la abreviatura de la frase que acuñó Horacio, poeta romano anterior a Cristo.
Carpe diem, quam minimum credula postero”, cuya traducción, al español es: “Aprovecha el día de hoy; no confíes en el mañana” o mejor “Recoge el fruto de cada día, y no lo dejes para mañana”.
“No malgaste el día”. Aprovechar el momento presente sin dejar las cosas de hoy sin hacer para otro momento futuro.
Esta frase famosa me la recordó otro gran hombre, sabio y artista grancanario: don Néstor Dámaso del Pino.
He pensado mucho en ella. Y quisiera compartir con ustedes estos pensamientos.
Una manera de desperdiciar la vida es convirtiéndose en una esponja: absorbiendo sí, pero nunca aportando. Solo leyendo lo que dicen los demás sin aportar nada, es, para mí, una manera grotesca e invalorable de perder el tiempo. De perder la vida. Carpe diem. Recoge el fruto de cada día, da fruto cada día.
El tiempo es el momento que vivo. ¿Qué hago con ese momento? ¿Aporto? ¿O soy un pasivo que lee y escucha y no aporta nada? ¿Repito como un papagayo, sin aportar nada de mi propia cosecha?
¿Qué soy? ¿Un tambor? ¿Un espejo? ¿El eco? ¿Qué soy?
Carpe diem.
La vida es el momento que vivo. Momento que jamás se repetirá.
“¡¡¡Cada momento de la vida es tan importante que, de acuerdo como lo utilicemos, así será el aprovechamiento!!!”
¿Con qué contribuyo al enriquecimiento de los demás y el mío propio? ¿Soy oyente y no participante?
¿Cómo aprovecho mi vida?
Vivir es la gran oportunidad para aprender y compartir. Para amar y repartir. Para compartir dando AMOR Y AMISTAD hasta ver la dicha de los demás.
Tratemos de convertir los sueños en realidad. Los sueños realizables, no los utópicos o imaginarios.
El egoísta, el espantoso pasota, el despreocupado… ¿Qué rendimiento le saca a su vida?
¿El yo debe ser el nosotros? O es: “el yo de mi”. “¿Qué soy para los demás? ¿Qué son los demás para mí?
¿Qué aporto yo a los demás? ¿Nada, algo o mucho? ¿Qué soy yo?
“¡¡¡El amor es el compartir el yo y convertirlo en nosotros!!!”
¿Cómo amo? ¿Qué comparto? ¿Qué recibo? ¿Qué doy a los demás? ¿Qué significan los demás en mi vida? Y así podríamos seguir diciendo y haciendo preguntas que, si no hay contestación, es mala cosa. Habría que volver a considerar este consejo del carpe diem.
“¡Aproveche el día, dé fruto hoy, no confíe en el mañana!” “¡El mañana será otro día!”
El mañana traerá los dichos y los hechos que llenarán otro día, pero no evitará que el día de hoy haya quedado vacío para la eternidad.
“¡¡¡Carpe diem, aprovechando el día para enriquecer y enriquecernos con los hechos y los dichos propios y ajenos, para cosechar y dar fruto!!!”
Ser esponja, absorbiendo y no dando, es perder la vida sin valor y contenido, perdiendo el tiempo que no regresa jamás.
Absorber y no digerir, le puede hacer a uno tener una mala digestión, que lo que le produce es malestar y no bienestar, que es lo que debería ser.
Aproveche la vida para llenarla de valor y contenido, y ayudará a los demás enriqueciendo nuestra vida.
Llegará al atardecer de la vida con valores y hechos que habrán llenado y enriquecido la vida.
Siempre: carpe diem. Aprovechar el día.
Mañana llegará y lo llenaré de valor y contenido, porque he vivido y amado compartiendo la felicidad y la libertad, y me ha enriquecido, y he ayudado a los demás.
Carpe diem: Aproveche el día. Y mañana será aún mejor. Ya tiene carga en la batería.
Carpe diem: Aproveche el día. Y habrá llenado la vida.

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