miércoles, 25 de septiembre de 2019

“¡¡¡HABLAR CON DIOS!!!”



“¡¡¡HABLAR CON DIOS!!!” 

Hablar con Dios es rezar.
Rezar es hablar con Dios al instante, y ser oído y escuchado.
No existe una comunicación mayor, mejor y más instantánea que la que tenemos con Padre Dios cuando rezamos.
La complacencia de Padre Dios se vuelve infinita desde el instante en que recibe el rezo del fiel y del amante fiel.
Tener fe es algo de un valor y poder incalculable.
La fe se tiene o no se tiene. Con la fe nunca hay término medio.
“¡¡¡Padre Dios dame fe!!!”
Con Padre Dios no hay medias tintas.
Con Padre Dios todo es total y absoluto, real y verdadero, eficaz y concreto. Además, todo es eterno.
“¡Lo que he rezado tiene un eco eterno, que perdurará por toda la eternidad!”
“¡Desde que Padre Dios nos oye, nos oye la eternidad!”
Padre Dios es infinitamente interminable.
Sabremos quién es Padre Dios cuando estemos en Su presencia.
Que Padre Dios nos oiga es un logro divino, de lo que los humanos somos actores y Padre Dios el receptor divino.
Que Padre Dios nos escuche es el gran regalo que nos ha dejado a la humanidad, para que nunca le olvidemos, y le amemos intensamente, y le pidamos soluciones a nuestras necesidades y problemas.
“¡Rezar es ser oído por Padre Dios!”
Sea creyente o no, ¿ha probado a rezar con fe, con humildad, con esperanza y con amor? Si lo ha hecho, HA HABLADO CON PADRE DIOS.
“¡HABLAR CON PADRE DIOS cubre todos los vacíos y carencias que tenemos los humanos!”
No deje de rezar -es decir, de hablar con Padre Dios- y se le resolverán todos sus problemas, siempre que haya rezado con fe, humildad, esperanza, amor profundo y caridad.
Quizá sea necesaria una aclaración: a Padre se pide, nunca se le exige.
Exigirle a Padre Dios es una aberración.
HABLAR CON PADRE DIOS es haber encontrado la solución de todos sus problemas materiales y espirituales.
No deje de rezarle a Padre Dios pidiéndole la solución de un problema concreto, aunque no olvide que Padre Dios le dará y le concederá lo que más le convenga.
Si no tiene fe: BÚSQUELA SIN CESAR y LE GARANTIZO QUE LA ENCONTRARÁ.
Hablo tanto con Padre Dios, con La Santísima Trinidad, con La Virgen Santísima, con San José su castísimo esposo y padre putativo de Jesucristo Dios, así como con el Ángel de la Guarda. Y a todos les pido por el bien de la humanidad. Y siento -al menos eso me dice mi alma, mi corazón y mis sentidos vitales- que siempre recibo la misma contestación: NO ME REZAN LO SUFICIENTE.
HABLE CON PADRE DIOS, y luego me dirá lo que le pareció y sintió. Si habló, si rezó con toda humildad, fe, esperanza y caridad, y con el imprescindible añadido del amor profundo a Padre Dios, recibirá Su contestación.
HABLAR CON DIOS es rezar y comunicarse al instante con LA DIVINIDAD. Será oído y atendido, si le ama con pasión.
HABLAR CON DIOS es unirse en la oración con el ruego de ser oído por la DIVINIDAD DE PADRE DIOS.
PADRE DIOS escucha siempre, siempre, siempre. PADRE DIOS le escuchará siempre.
Quienes no oímos somos nosotros.
HABLAR CON DIOS es rezar y pedirle las mercedes que nos convengan.
HABLE CON DIOS y hallará la solución.
HABLE CON DIOS y será oído.
HABLAR CON DIOS es rezar.


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