viernes, 15 de septiembre de 2017

“EL PESIMISMO Y LA TRISTEZA”.






      “EL PESIMISMO Y LA TRISTEZA”.


Hay muchas maneras de amargar la existencia. Entre ellas están el  pesimismo y la tristeza.
El pesimismo y la tristeza pueden llegar, si no obtenemos los  
resultados apetecidos y esperados, a crear angustia y desazón.
Ser pesimista es quien ve al universo como la mayor de las  
imperfecciones. Ser pesimista es quien juzga viendo lo más  
desfavorable, lo más negativo, no encontrando solución.
La tristeza son sentimientos de aflicción, de pesadumbre o de melancolía.
El ánimo y la alegría son los estados del alma y del corazón que nos  
benefician, al vecino, al familiar, al amigo, y a nosotros mismos.
El pesimismo amarga la existencia.
El pesimista  esta siempre viendo  la botella media vacía.
¡Cuando la vida es maravillosa!
La vida, de cada uno de nosotros es -no me cansaré de repetirlo- única e irrepetible.
Ni hubo, ni hay ni habrá quien viva mi vida, sólo y  exclusivamente yo, y solo yo  la viviré.
Mi vida y el vivirla son de tal valor que no existe cantidad para  pagarla, pero sí existen hechos que la revalorizan y la llena de contenido: la fe, la esperanza y la caridad.
Con fe, con esperanza y caridad no existe el pesimismo y la tristeza.  
Podrán existir situaciones problemáticas –unas creadas como  
consecuencia de mis actos, y otras inesperadas –que siempre tienen  
solución con mi honesta participación y la ayuda inestimable del  
familiar, del amigo o de vecino.
¿Cree que hay solución personal al pesimismo y a la tristeza?
Por  favor. Ayúdenos.
Díganos cómo. Mis ideas son solo una aportación, una  parte, pero necesitamos el todo. Y el todo lo hacemos todos, con nuestra honesta participación, con la libertad y el amor a los demás.
El vivir es maravilloso. Es el tiempo de encuentros y desencuentros, pero no de pesimismo o tristeza.
Tiempo de hacer el bien, deshacer el mal y repartir la honesta participación para tener la plena felicidad y la plena libertad. Pero siempre sin pesimismo ni tristeza.