viernes, 20 de diciembre de 2019

“¡EL PROGRESO Y LA PROFESIONALIDAD!”





“¡EL PROGRESO Y LA PROFESIONALIDAD!” 

El progreso se desarrolla en la materia y en el espíritu.
El progreso no surge por generación espontánea, es una consecuencia de los valores morales, éticos o religiosos, recibidos, aprendidos y puestos en práctica.
Por muchos valores que tengamos, si no son operativos y activos, son un cuento de hadas.
Las enseñanzas son una realidad, y si se convierten en hechos es porque nos han educado en valores y en la práctica de ellos.
Benditos y alabados sean los padres que educan a sus hijos en valores, y les explican cómo hay que convertirlos en la práctica de la realidad diaria y cotidiana.
El progreso hace grandes a los pueblos, y su proyección va más allá del lugar donde vivimos y morimos. El fundamento del progreso son los valores.
El progreso en los valores es la forma de alcanzar las metas que nos propongamos si somos honestos con nosotros mismos y con los demás.
La honestidad sigue siendo un pilar en donde se fundamenta la felicidad, el progreso y el amor.
La profesionalidad es la consecuencia del progreso en hechos aprendidos y practicados.
El progreso de los pueblos está en relación directa a la profesionalidad, honestidad y amor de ese pueblo.
"¡La honesta participación sigue siendo la solución!"
Viva para aprender y mejorar su profesionalidad, y recibirá los bienes que le son merecidos, por el esfuerzo personal y por su entrega y generosidad que lo irá engrandeciendo en bienes materiales y espirituales.
El progreso material, si no va unido al progreso espiritual, es cojear por la vida, con el peligro de tropezar.
La vida tiene muchas facetas que vivir.
La vida es un constante aprendizaje de hechos y valores que van fortaleciendo e incrementando el valor personal.
La profesionalidad convertida en realidad, es caminar, seguro, hacia el éxito merecido.
Dedique una parte de su vida a perfeccionar su profesionalidad para caminar seguro, y no resbalar en la primera dificultad.
Ser un profesional es una consecuencia de su honestidad, y de su amor.
La profesionalidad es algo que hay que mantener en constante actividad y en constante aprendizaje.
Nunca se llega a saber de todo, siempre hay algo nuevo que aprender.
No todo está ya visto bajo el sol. Aunque haya pocas cosas nuevas, hay muchas que lo son para cada uno. Hay que aprender.
El sol nos seguirá iluminando para que con su luz veamos y aprendamos cada día más.
El progreso de los pueblos es la suma de los progresos individuales que sumados dan el resultado de ganancias materiales y espirituales, que enriquecen a todos en la medida de la voluntad y el interés personal.
El progreso y la profesionalidad no nos vienen del firmamento, sino que nos dirigen al firmamento. El progreso lleva a escudriñar en lo que se ve y no se sabe, y en lo que no se ve pero se sabe o intuye, pero se busca y se encontrará.
El progreso y la profesionalidad es también el medio y la forma de enriquecerse material y espiritualmente.
Si en el espíritu no se progresa, tampoco se progresará en lo material.
"¡El progreso y la profesionalidad, material y espiritual, deben ser las metas a alcanzar, para vivir y morir con dignidad!"
El progreso y la profesionalidad se comienzan con la temprana edad, y llega al cenit con los años cargados de honestidad, trabajo, especialidad, y, en especial el amor a los demás.
El progreso y la profesionalidad son las metas a alcanzar si se quiere gozar de bienes con prodigalidad.



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