viernes, 6 de diciembre de 2019

“¡LA EXIGENTE Y NECESARIA REVOLUCIÓN ECOLÓGICA!”




“¡LA EXIGENTE Y NECESARIA REVOLUCIÓN ECOLÓGICA!” 

"¡O hay revolución ecológica o morirán millones de personas!"
"¡Padre Dios cógenos confesados!"
¿El mal se ha apoderado de la humanidad? Si no es así ¿Qué es?
Caminamos certeros, a gran velocidad, hacia el holocausto de gran parte del género humano, y la Tierra quedará empobrecida y tan alterada que no se sabe cómo se podrá vivir en muchas partes.
Será el final para millones de personas si no nos adaptamos a los cambios en el clima. Y aun adaptándonos, puede que no podamos hacerlo a la velocidad requerida. Habrá por tanto grandes migraciones desde las zonas costeras y zonas inhóspitas a zonas más resguardadas. Muchos millones (¿por qué no usted o yo?) que recibirán la muerte anticipada porque el pasotismo generalizado está siendo aprovechado por el mal, y la destrucción de nuestro hábitat sigue adelante.
¿Quién no sabe lo que está pasando en el Planeta Tierra?
¿Quién no sabe los efectos que cada uno está haciendo en el hábitat natural? ¿Quién no lo sabe?
Los signos y sus efectos son aterradores.
El comportamiento de la tierra (Gaya), es como el de un ser vivo. Redistribuye el frío y el calor generando las corrientes oceánicas, en corrientes cálidas como la GulfStreamdel golfo de México y frías como la Corriente fría de Canarias, asociadas a las corrientes atmosféricas y a complejas perturbaciones. A menor escala, los ríos también contribuyen a esa redistribución del calor. Muchos factores terrestres y solares influyen en la temperatura del globo. Desde hace 10.000 años la tierra se está calentando, aunque venía de una temperatura tremendamente fría ocurrida en la última glaciación. Estos ciclos de glaciación-calentamiento llevan millones de años ocurriendo y las glaciaciones están muy bien estudiadas en el último millón de años. Pero hemos llegado a un punto de un elevado calentamiento y el ciclo de nuevo descenso de temperatura aún está lejos (miles de años).
Pero además ocurre que con la Revolución Industrial el sistema natural comienza a alterarse. La Tierra había ido estabilizando el clima, guardando energía, en forma de carbón, petróleo o metano. El hombre comienza a liberarlos a un ritmo que hace imposible su absorción por la naturaleza. La consecuencia es, que los gases liberados, sobre todo el CO2, generan una suerte de efecto invernadero, dificultan la salida al espacio del calor excedentario, que la Tierra recibe del sol. Y nos recalentamos más de lo que en siglos pasados había experimentado la Humanidad.
Paralelamente, hemos cortado millones de kilómetros de bosques, con lo que hemos reducido el poder de captación y fijación del CO2. Un tema similar sucede en los océanos.
Los lanzamientos de CFC (Cloro Flúor Carbono) durante los setenta, incrementan el problema, pues inciden en la Capa de Ozono (O3 en vez de O2) que, al ser muy inestable, es proclive a perder su tercera valencia, con lo que deja de ser Ozono y se convierte en Oxígeno. Al disminuirse la capa de ozono tenemos menos protección frente a las radiaciones solares, especialmente las más energéticas. El resultado ha sido entre otros, el incremento del recalentamiento, y el incremento de los cánceres de piel.
Fruto de todo lo anterior, es el progresivo Calentamiento Global. Con el calor comienzan a decrecer el hielo de los Polos, los glaciares, las montañas nevadas, etc. y fruto de ello, los rayos solares, ya no son reflejados por el blanco de la nieve al exterior, razón por la que quedándose atrapados entre tierra y atmósfera incrementan el problema.
Las consecuencias, son entre otras, el Calentamiento Global, la subida del nivel del mar, las lluvias torrenciales, las sequías extremas, la elevación de las temperaturas, los fuegos incontrolables, etc. etc.
¿Qué debemos hacer? Desechar los combustibles fósiles cuyas emisiones contaminan en relación al calentamiento global, y apostar por las energías renovables que no contribuyen a ese efecto (solar, eólica, hidroeléctrica o geotérmica). Plantar millones de árboles, y lograr crecer algas, como sumideros de CO2. Limpiar los océanos de plásticos, etc. etc.
Al final, el problema es muy sencillo: el Mundo tiene recursos para todos, y si se prevén las cosas se pueden facilitar las migraciones masivas que sean necesarias, pero lamentablemente se ve que unos pocos (los que llamo poderes perversos), han decidido que nunca tendrán lo suficiente en dinero y poder, y prefieren no invertir en paliar el cambio climático y atender a las grandes migraciones que se producirán en próximos siglos, quizás comiencen a finales del actual.
¿Qué podemos hacer nosotros individualmente? Reciclar, ahorrar, plantar, usar transportes públicos, etc. etc. Y REZAR.
¿Qué estamos haciendo? Lo mismo que ayer y antes de ayer, y, desgraciadamente, será lo mismo que haremos hoy y mañana.
Hay una minoría de la humanidad que es consciente del daño que nos estamos causando.
Hay una juventud consciente del daño que nos estamos causando. Ellos son la gran esperanza.
Una mayoría de medianos y mayores somos la gran rémora mundial y los grandes cooperadores del mal.
"¡Y TODO NO SIGUE IGUAL, VA A PEOR!"
¿Qué hacer? La revolución ecológica. Prepararse y adaptarse. Contaminar menos, adaptar más.
No podemos seguir permitiendo la destrucción y contaminación destructiva y arrolladora, y quedarnos quietos como pasmarotes.
Esta circunstancia está siendo aprovechada por algunos poderes perversos cuya meta –querida o por omisión- parece que es reducir el número de vivientes: de animales, de plantas y de seres humanos.
Los poderes perversos son capaces de auto inmolarse con tal de conseguir el fin que persiguen. Porque solo buscan el corto plazo. El tiempo que van a vivir.
Si somos conscientes de esta realidad ¿A qué estamos esperando?
Tiene que haber una revolución ecológica universal.
La tragedia del momento es aterradora y mortal.
¿Cuántos millones de personas ya han muerto por efectos del cambio climático?
Que se lo pregunten a los desafortunados familiares de los muertos y de los desaparecidos.
Pero si el calentamiento no se frena, serán muchos millones más los que morirán.
¿A qué esperamos? Usted me lo dirá.
Yo ya no encuentro otro medio que este, y el ejemplo -que es, lógicamente, muy reducido-.
Que Padre Dios nos coja confesados a los que vamos a morir, a la humanidad que va a morir.
Siento no saber quién, quienes, serán los que morirán por el calentamiento, quizás lo podré ser yo. No lo sabemos, pero hay zonas de mayor probabilidad por los efectos del clima muy inestable y el aumento del nivel del mar.
El mal que hemos y estamos haciendo no hace distingos, ataca a todos por igual.
"¡No sé quién será el próximo que muera por nuestro pasotismo en no adaptarnos al cambio climático!" Descanse en paz. Reaccionemos.


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