lunes, 2 de octubre de 2017

“¡¡¡LOA AL ESPÍRITU SANTO!!!”


“¡¡¡LOA AL ESPÍRITU SANTO!!!” 

¡Ven oh Santo Espíritu! Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Amor. Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra.

Esta oración se reza al comenzar las charlas de formación cristiana que se imparten en los Centros del Opus Dei. Son unas palabras que inspiran e impulsan a amar a la Santísima Trinidad - al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo -, y a los demás.

Hoy me van a permitir una confidencia: ¡tengo grandes deseos de compartir mi felicidad! Si a esto se le llama proselitismo, entonces: ¡deseo hacer proselitismo! Deseo compartir la formación que recibo en el Opus Dei; la ayuda y protección que siento, a diario, de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Deseo compartir la alegría que se tiene al saberse amado por Padre Dios. Quiero compartir con Usted, y con todo el mundo, la felicidad de amar, de amar con pasión. Si pudiera, compartiría esta alegría con toda la Humanidad. Porque estoy convencido de que la honestidad, la felicidad y el amor crecen, se incrementan, en la medida que las compartimos con los demás.

Sigo recibiendo impulsos que dirigen mi mente, mi vida, y que no tengo la menor duda que son ayudas del Espíritu Santo y de San Josemaría.

No tengo conocimientos suficientes para decir con las palabras justas lo que quiero decir. Me cuesta explicar cuáles son mis verdaderos y más profundos sentimientos. No sé verbalizarlos correctamente.

Sigo pidiendo ayuda, que recibo a raudales, y que tengo que aprovechar tratando de ayudar. Lo pido con todo fervor y con amor.

¡Ven oh Santo Espíritu! Síguenos ayudando - a unos escribiendo y a otros diciendo - lo que debemos exponer con la mayor claridad, honestidad y sinceridad.

Si rezamos - los creyentes - y si se hacen pequeños sacrificios - los no creyentes - seguro que escribiremos y diremos lo que nos puede ayudar y lo que puede ayudar a los demás.

En el atardecer de mi vida, lo veo cada momento con una gran intensidad y necesito compartirlo con los demás.

La felicidad y la santidad son patrimonio de la humanidad y se incrementa si la compartimos con los demás. Creyentes o no,

¡Ven oh Santo Espíritu! Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra.