martes, 20 de noviembre de 2012

“LA PARUSÍA DEL PUEBLO HONESTO”


“LA PARUSÍA DEL PUEBLO HONESTO


El término griego parusía significaba, en el lenguaje profano, la entrada solemne de una autoridad en una ciudad o provincia, donde era recibido y saludado como su salvador. Hoy quisiera usarlo para explicar una vivencia personal muy reciente.
Espero el día grande de la humanidad (aunque no lo viva), cuando la honesta participación de la mayoría imponga sus valores sobre el poder perverso, y entre en la vida de todos, haciéndonos comportarnos como hermanos, más allá de cualquier diferencia.
Sería el punto de partida para un nuevo cómputo del tiempo, una nueva forma de vivir libres y felices.
Sería el día de la PARUSÍA del pueblo honesto.
¿A qué esperamos? En mi pueblo de Tamaraceite, hay un grupo maravilloso de jóvenes que viven ese comportamiento, lo comparten y lo están contagiando. Es la gran esperanza, ser levadura que fermente la masa inerte del pasota y del individualista.
La esperanza nunca se pierde. Yo lo he vivido el sábado 17 de noviembre de 2012, cuando me reuní con el grupo que he mencionado. Son jóvenes que participan honestamente en la búsqueda del bien de los demás y no piden nada a cambio
Ellos practican la regla de oro: Amar a los demás como a nosotros mismos.
El día en que el bien conquiste al mal perverso está cerca.
El desprendimiento, la participación y la honradez de estos jóvenes, deben inspirarnos para hacernos dignos de ese reino de paz, de libertad y de felicidad, al que todos tenemos derecho.
Los pasotas e individualistas habrán dejado de cooperar con los poderes perversos. Habrán dejado su pasividad o inactividad. Habrán dejado de ser enemigos de si mismos y de la comunidad.
Sólo necesitamos que se les conozca y vayan fermentado, como la levadura, la masa inerte de la sociedad, creando la necesaria honesta participación para que se nos dé el alimento material y espiritual que necesitamos,
Desde ese día soy otro. Estoy lleno de esperanza e ilusión.  Mis inquietudes por el bien de los demás han aumentado.
La época final de mi vida está siendo tremendamente enriquecedora y feliz. Tengo una enorme esperanza de dejar de ser esclavo y vivir la sagrada libertad. Mi ilusión porque desaparezca la apatía y la despreocupación, que tanto daño están causando, se ha reactivado.
No deberíamos escuchar frases como: ¿A que viene todo esto?  ¡Si a mí lo único que me interesa es lo mío, mi trabajo, mi familia, mis amigos, lo demás no me importa ni me interesa!
¿Qué me importa la vida de los demás? ¿Y qué les importan a los demás mi vida? Yo no me meto en lo de nadie, que nadie se meta en lo mío.
¿Qué espantosa realidad? ¿Cuándo dejaremos de oír estas frases de personas sin valores, egoístas, maleducados? Además son carne de la miseria, de la desilusión y de la apatía.
¡Claro que usted me interesa! Me interesan sus circunstancias. Me interesa su libertad y su felicidad. ¡Son parte de todos nosotros! ¡Usted no está excluido!
Somos seres comunitarios, no anacoretas. Afortunadamente, todos vivimos interrelacionados. ¡Esto es lo que nos enriquece!
Hasta tanto oigamos esas frases y veamos esos comportamientos, tendremos que reforzarnos en la fe, e impulsar intentando acrecentar ese y esos maravillosos grupos,- que seguro los haya y los habrán-, ampliando su acción benefactora, que vencerán al perverso y nos dará la plena felicidad y la plena libertad.

4 comentarios:

  1. Hemos visto la ilusión en sus ojos y la emoción en sus palabras. Me ilusiona pensar en la levadura y pido a mi Dios que crezcan hasta el infinito. Gracias por transmitirles la esperanza y hacerles ver que un mundo de personas honradas y honestas también es posible. Un abrazo. José Manuel Cabrera

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  2. Cuanto tiempo he deseado que el tiempo se parase en un segundo y que de un alma tan grande provenga un sentimiento de aprobación, que una persona no espere que le pidan ayuda, todo lo contrario, prestarla a pesar de años de dar a los demás, un alma que se considera pan duro cuan pan duro nos a moldeado a la levadura de hoy, ¿Quién se esperaría eso? Que alguien depositara una confianza y una responsabilidad tan grande, ya veo que el mundo esta cambiando con pequeños gestos que casi no se percibe el pueblo, pero que mueve el mundo.
    Grano a grano, gracias a un momento que hoy me parece poco duradero pero inmensamente grande, nos ha ilusionado de una manera que nos sentimos tan fuertes y capaces, tan especiales y con un trabajo duro por delante, pero jamás imposible por que Don Luis Correa, fue nuestro mentor un día y en adelante quedara marcado en la historia de la recesión, el día en que la barbarie no pudo comprar la libertad y la fe, no pudo con el sentimiento de cambio hasta que ‘’un pan duro’’ y ‘’la levadura’’ se juntaron para hacer de este lugar llamado mundo, sea mejor, mas humano y mas libre; de corazón gracias Don Luis Correa, por confiar y por darnos solo con palabras y emociones la confianza, las fuerzas y las ganas.
    No quiero despedirme sin también darle las gracias a, José Manuel por conocernos tanto y confiar en nosotros de esta manera y como no por acercarnos al grandísimo Don Luis García Correa y Gómez. Un saludo. Joan Romero (Componente del grupo de jóvenes Cuenta Conmigo Animación)

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  3. Ahora mi vida tiene un sentido mayor de esperanza y de alegría. Ustedes (includio José Manuel) serán la levadura que fermentará para tener el mundo que necesitamos y merecemos.
    Hemos nacido para ser felices y libres, y ustedes están contribuyendo de forma notoria. Que Padre Dios los bendiga, como también reciban mis bendiciones.
    Ahora también rezar y seguir en la brecha, y lo demás vendrá por añadidura."Pedid y recibiréis".
    Un fortísimo abrazo de este esperanzado, alegre y agradecido amigo y admirador Luis.

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