“¡SOÑAR DESPIERTO!”
El soñar despierto es algo
ilusionante, en especial con cosas que anhelamos.
Hay muchas maneras de soñar.
La manera ideal es soñar con cosas realizables, esto es: que exista la
posibilidad de convertirse en realidades.
“¡Soñar en cosas
irrealizables, es lo que solemos llamar: soñar!”
No deja de ser sueño cuando
se hace sobre irrealidades.
Tratemos de convertir en
realidad nuestros sueños. Es todo un reto.
No soñemos con cosas tristes,
con cosas desagradables. Soñemos siempre con cosas buenas, que reconfortan.
Soñar con el amor es
ilusionante y reconfortante.
Se puede amar desde lejos,
con los sueños.
El amor es el gran
complemento de la felicidad.
Los sueños grandes son los
del alma, y están basados en la eternidad del amor.
Soñar es mejor cuando la
realidad es el amor.
No dejemos de soñar. Soñar, y
estar despierto, crea ilusión y descongestiona el agobio.
Quien sueña, despierto o
dormido, tiene la esperanza de convertir lo que anhela en realidad, aunque sabe
que tendrá que luchar por ello.
No es bueno basar la vida en
sueños, eso es idealismo, que nos aparta de la realidad. Vivir siempre en la
realidad nos da la fortaleza y la esperanza de convertir en realidad los sueños
buenos y realizables.
Soñar es una forma de
relajarse. Soñar es una forma de esperanza. Soñar con realidades posibles es
una forma de prolongar la esperanza y la felicidad.
Sueñe despierto y no se canse
de soñar, siempre que se den estas condiciones: que el sueño sea bueno,
reconfortante, esperanzador; que sea, sobre todo, un sueño de Amor.
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